Crónicas de Río: La mulata del tatuaje

Mi primera salida en Copacabana. Era jueves en la noche, estaba solo y con mucha curiosidad de conocer el lugar. Caminé casi toda la Avenida Atlántica, habían lugares para todo tipo de gusto musical: bossa nova, pop, piano, electrónica. Pero hubo un bar roquero con un atractivo de lujo. Una mulata brasileña bailaba canciones de Buckcherry y Aerosmith por puro hobby, era cliente. ¿A quién le bailaba? Se preguntarán. La respuesta es: a una su amiga sentada en la barra. La bailarina se movía cual culebra en cazería. Giraba su cabeza como enloquecida y se secaba el sudor con su blusa. Acariciaba sus caderas y trababa los ojos. Sus amigos que la rodeaban, de vez en cuando le regalaban unos segundos de sus miradas, como si le hicieran un favor. “No se la merecen”, pensé.
Como que su blusa blanca le estorbaba sus movimientos de cadera, así que se la levantó y amarró, dejando al descubierto su vientre y parte baja de la espalda. Y ¡Oh Dios! Tenía un gran tatuaje de un dragón con colores azul, verde y rojo. Este recorría toda su cintura, con la cabeza y la cola rodeando su ombligo. Y ella seguía bailando como si buscara enamorar a su amiga de una vez por todas.
Una mesa se desocupó y me senté, pedí una cerveza que me duró todo el improvisado espectáculo de la brasileira. En medio de las canciones, ella con sus labios gruesos le tiraba besos a su compañera, quien se carcajeaba y no la tomaba en serio. “No se la merece”, volví a dictaminar.
Su última canción danzada antes que yo terminara mi bebida fue una de Creed, que tan mal me cae, pero ahora la siento bendecida. Cuando acabó la rola, ella se sentó frente a su amiga y se recostó en ella. Tomó una bebida rosada y colocó la pajilla en la boca, lentamente. Me levanté y pasé cerca de ella. Me nació el deseo de hablarle, de ignorar a los gorilones que tenía de amigos y acercame para decirle lo tanto que me gustó su baile. Pero no pude, no soy tan valiente, además me desconcentró demasiado la manera en que sus labios jugueteaban con esa maldita pajilla.
Hasta la fecha, muchos me preguntan si vi bailar samba a brasileñas, yo les respondo que no, “pero hubo una mulata con un tatuaje de dragón que…”.
Comentarios
Saludos David, por cierto: ya abrieron El Cafetalito :)
Abrazo
Saludos.
Saludos master!
Zosesbnv: Así es, gracias por tu comentario.
Pedro: Lo fue. Tenía una de dos, o me iba por pena o me hacía el valiente y me quedaba viendo. Me ganó mi lado voyeour.
Cloe: A mí me entantan los tatuajes, pero nunca tuve la valentía de hacerme uno. Abrazo también.
Prado: Valientes palabras señor... a usted sí le creo.
Issa: Jaja, no, nada, no termino una frase, sino comienzo a contar lo que escribí en el post. Saludos.
el Kontra: Saludos a vos también, gracias.
David Samayoa: No sé, que era casada la rubia? o que era trasvesti? Saludos.
confieso que he querido hacerme un tatuaje pero ya veremos, mientras me conformo con ver Miami Inc. jajaja
canción de Creed..? deberías odiar a Creed... digo, mirá la ver(%&$da que le da Vedder en Celebrity Death Match, eso lo dice todo! jajaja mmm pero imagino que es la rola más quemada: Higher: "pesada" y puede ser acompañada con un baile sexy, movimiento de cabeza, pelo y una que otra mordida de labio sexy, mientras lentamente dejas que tus dedos acaricien tu pelo; with arms wide open: es lenta pero ya escuchandola bien con baile sexy es funcional; y my sacrifice: es intermedia entre las anteriores pero funcional igual... podria darse un baile sensual al estilo Axel Rose del 85', movimiento de pelo y cadera... jajaja
kss
La canción de Creed fue Higher, a basura de rola, pero con baile sexy se me quedó grabada en la mente. Ve pues, sí sabes sobre bailes sexy chenchuales. Me llegás Analú, estrellita en la frente.