Historias de Chayán – Año nuevo de Consuelo (parte 3 y final)

Me limpié la boca mientras él se me acercaba directo a clavarme un patín. Le dije “mano, agarrá vuelo, a mí esa güisa de la Consuelo no me dijo que tenía novio”. El chavo se detuvo de repente, como confundido. Yo estaba arralado, porque aunque estaba más flaco y pequeño que yo, con esa furia bien me podía malmatar. Y yo no peleo, soy pura paz y amor, usted sabe, ya le he contado.
“Vos me querés ver cara de mula, yo vi que saliste del techo de esta casa, vergueado vas a salir pisado”, me dijo casi llorando de la cólera y me tiró una manada. Aterrizó en mi cuello, como me dolió. “TE DIGO QUE AGARRÉS LA ONDA VOS CHAYÁN, que la Consuelo no me dijo nada”, le grité. “Mi hermanito te vio que entraste acá mientras él quemaba cuetes”, respondió. A buena hora habla el mudito, pensé. No sabía qué hacer, si ponerme en guardia o huir. El tonto ese abría más los ojos, parecía poseído. “Mejor preguntemos”, me dijo y tocó el timbre de la casa de la Consuelo.
En eso, de lejos vi que venía mi amigo en el carro buscando la dirección. Yo salí corriendo y le grité asustadísimo “chayán, abrí la puerta y no apagués el carro”. El chavo salió corriendo atrás de mí. Mi amigo, gracias a Dios, me abrió la puerta y salimos al estilo ladrones, rechillando llantas. Lo dejamos atrás, llorando… maricón.
“Mirá Chayán, más te vale que hayás pasado la noche con una patoja bonita para aguantar todo este pleito”, me comentó mi amigo, siempre atento conmigo, buen cuate. Le conté que sí, que había sido con la Consuelo, pero que no me recordaba cómo paré ahí. Él no sabía quién era ella. “Bien, seguro estaba en la fiesta de Año Nuevo de anoche, es flaca, blanquita, con acné y tiene un grano grande en la nariz”, le expliqué. Mi amigo comenzó a reir a más no poder. “Ay mi Chayán, vos con quien pasaste la noche entonces, fue con la Alejandra, yo los vi medio acaramelados anoche, ella vive con su abuelita Doña Consuelo. Sabés quién es la Ale, es La Bruja, la de los chistes que contamos siempre, es que vos no la conocías, jaja, pasaste la noche embrujado Chayán”, concluyó.
“Pues órale, eso explica mucho”, recapacité mientras me sobaba el cuello, me dolía mucho. “Y te iba a matar a golpes su traido, El Gatío, que es bien débil y delicado”, agregó. Puchis, eso me dolió más.
Para saber quién es Chayán, ver el post Chayán, el peluquero cuenta-historias
Comentarios
Besossssss niñote¡¡
Jajaja, me parecen las historias de Chayán, deeeben y tienen que continuar.
Vos serías (viva la confia) un excelente escritor :D más...
KARMILA: Gracias, tiene toques Tarantinezcos el rollo...
André: Gracias compañero, me alegro que te haya divertido.
María: Gracias, a ver cuándo transcribo otra loquera.
LuisRo: Me alegra que te hayás divertido. Buena loquera esta.
Hikaru: Me chiveas, gracias. Ya vendrán nuevas historias de Chayán. Lo prometo.
Issa: Ahí tengo varias historias del chavo, pero las tengo que procesar. Gracias.
Saludos...
Eso si.. lo leeré a 10,000 kms de distncia y por supuesto.. te lo comentaré con algunas cosas que conoci y que me recomendaste jaajaj
Me gustó toda la historia. Aunque el final estuvo así muy tranquilo comparado con las dos primeras partes.
Igual ¿como te recordas de eso? Me encantó la expresión: vos chayan agará la onda.
Igual también vos podes colaborar jjaja
Saludos!!
glass: Gracias. Que precioso está Yako.
jejejej : )