lunes, 24 de agosto de 2009

Historias de Chayán – Año nuevo de Consuelo (parte 1)


Cuando era más chavo, para un año nuevo, no mira que me desperté en un cuarto que no conocía y con un gran dolor de cabeza. Miraba para todos lados y no reconocía nada. Miré a la chava dormida a mi lado, y nada, no tenía ni idea quién era. Y no estaba tan fea, tenía granitos en la cara, uno más grande en la nariz, pero pues, espero haberla pasado bien. Usted me entiende.

Entonces me levanté y me vestí con cuidado de no hacer tanto ruido. El estómago me hacía shrucu shrucu. ¿Por qué bebí tanto? Quería salir de la casa, pero la puerta de enfrente estaba con llave. Así que abrí la trasera, me subí al techo y bajé por la pared del jardín. “Al fin, libre”, pensé.

Comencé a caminar, pero tampoco conocía las casas o las calles. Llevaba como tres cuadras cuando me asusté, porque no había ni un alma afuera. Y de la goma, me dieron ganas de echar el guacamol. Eran ya como las 9 de la mañana. Me asusté, así que decidí regresar a la casa. En el camino me encontré con un niño que estaba quemando cuetes. Pero como que era mudo, porque no me hablaba. Yo va de preguntarle "Vos chayán, ¿qué zona es esta? ¿cómo se llama la colonia?". No mira que el patojito no me respondía, solo me miraba, con los ojos como perdidos. Me di por vencido y regresé a la casa.

Me encaramé en la pared del jardín, subí al techo y entré por la misma puerta trasera que había dejado abierta. En esa época no era tan peligroso como ahora. Antes de despertar a la chava, comencé a buscar algo con su nombre en la sala, porque qué clavo. Encontré una tarjeta de navidad, “Feliz Navidad, tía Consuelo”. Perfecto, ya sabía su nombre, Consuelo, ala, “qué nombre tan feo, parece nombre de viejita”, pensé. Jaja, que risa, ¿verdad? Pues vaya manera de consolarme. Jaja, ¿Me entiende? ¿Consuelo, consolarme?

A punto estaba de despertarla, cuando me asusté otra vez, porque ¿y si se enojaba? ¿y si no se acordaba de mí y pensaba que era un ratero? ¿y si ya nos habíamos hecho novios? Hasta más ganas de guaquear me dieron otra vez.

(Continuará).

Para saber quién es Chayán, ver el post Chayán, el peluquero cuenta-historias

9 comentarios:

Hikaru dijo...

No hay mejor historia que la contada con sus propias palabras :)

Ya quiero leer la 2da parte de la primera Historia de Chayán.

Saludos, que estés bien!

KARMILA dijo...

Jajajaja estuvo buena la party heeeeeee jajajaja

Bueno espero el final de la historia.

P.D. No te alcoholices mas jajaja

Besos¡¡

Engler dijo...

exageradamente irreal! Que buena historia! Es de esas historias que no importa como terminen, igual te las disfrutas frase a frase...

David Lepe dijo...

Hikaru: Mi valiente bloguera, el jueves pongo la segunda parte, gracias por tus visitas.

KARMILA: Te explico denuevo. Cuando escribo esto, no es mi historia, es lo que me cuenta Chayán (el peluquero) con sus propias palabras. Yo solo como que lo transcribo. Saludos.

Engler: Gracias por tu lectura. Sí, es una historia simple, pero irreal. Yo creo que es cierta. Ya verás la segunda parte.

Abril dijo...

Que barbaro!


me quede con ganas de la otra parte.aaaaaaaaaaah esto sono a otra cosa.

Bueno me quedo esperando.

Duff Man dijo...

Te propongo un Rocael/Chayán mashup... aunque Rocael no tiene una identidad tan colorida como Chayán, podrían salir buenas historias de allí ¿no?

Pedro Alejandro dijo...

Pues no me resistí.. y ahora lo estoy empezando a leer. jajjaj

paola guillen dijo...

jajajajaj me mate de la risa a mas no poder cuando escuche el nombre de la chica, pero a mi se me hace que o era su nombre .. jejejje

siguire leyendo la otra parte a ver q pasa.....

David Lepe dijo...

Abril: Gracias. Un abrazo.

Duff Man: Pues por pura diversión... SALE Y VALE. Gracias vos.