Un día con 200 harlieros: libertad, rock, mujeres, cerveza.

Por trabajo, cubrí el Rally Harley-Davidson 2009. Gran experiencia. Yo nunca he manejado una moto, pero entiendo la personalidad harliera. Pueden ser lo que sea en su vida, pero durante esas horas montando su motocicleta de más de US$12,000, ellos son felices, son únicos, son libres.
El día estuvo memorable. De la fiesta, puedo destacar algunos detalles:
No se si la música mejoraba, o yo me alejaba de la sobriedad. Tenía meses de querer estar en un concierto de rock. Por la tarde dos grupos se dedicaron a tocar covers. Siempre es bueno escuchar a todo volumen música de AC/DC, Hendrix y Led Zeppelin.
No estoy seguro si las mujeres se estaban poniendo más bonitas, o yo más ebrio. Las féminas harlieras son guapas, eso no se debate. Su actitud es rebeldona, de carácter alegre y fuerte. No se dejan de nadie, no le hacen el feo a nada. Y mientras más licor rolaba, sus bailes al ritmo de Smoke on the water y Born to be wild me obligaron a soñar despierto.
Me pregunto si los chistes se ponían más graciosos, o esos grandes tarros de cerveza ya habían cobrado efecto en mí. Los harlieros en estos encuentros son amigos de todos. Saludan, abrazan, invitan a tragos. Es una hermandad impresionante.
Al final me alegré un poco cuando llegaron a mí cuatro chicas hooters, moviendo sus levantados senos de izquierda a derecha, a pedirme Q10 de propina, solo porque sí. Las mandé al diablo. Creo que no estaba tan borracho al final. Bueno, creo que sí estaba borracho, pero no tan excitado para darles dinero. Okay, sí estaba borracho y caliente, pero también pobre. No importa, mi ganancia es que esos ocho rebotes no desestabilizaron mi mente.
Comentarios
Pedro: No conecté nada, solo me coloqué una grande. Y pasé con una resaca horrible el domingo. Saludos.
Abrazotes
Prosódica: Mi querida Prosódica... yo no tengo talento de conecte, pensé que ya te habías dado cuenta. Si tuviera ese tipo de talento o poder, escribiría mis aventuras en un blog llamado Prosódico.