lunes, 7 de diciembre de 2009

Metallica – Crónica de 4 horas y 45 minutos.


10:00 A.M. Llego al C.C. Galerías Miraflores, pensando que tardaría unos 15 minutos para comprar mi entrada al concierto de Metallica. Ese día iniciaba la venta a las 10 de la mañana. Me encuentro que casi 300 personas pensaron lo mismo, llegaron antes que yo y están haciendo cola. Okay, suave, imagino pasaremos rápido. Eso sí, estar bajo el sol no me agrada nada.

10:30 A.M. Platicamos con un chavo notario quien se escapó del trabajo. Me cuenta su experiencia del toque de Metallica en México este año. “Me gradué en conciertos de rock”, dice. No lo dudo. Se siente un ambiente agradable en las afueras del centro comercial. Algunos chiflan, otros ríen. Playeras negras por todos lados. Una mini celebración de lo que vendrá el 5 de marzo del 2010.

11:00 A.M. Tengo la misión inicial de comprar 4 entradas. Me llama mi amigo y pregunta “me podés comprar mi entrada”, y le respondo que con mucho gusto si me deposita el dinero a mi cuenta, porque yo ando pobre. Lo apresuro, no vaya a ser que pase rápido y le quede mal. Minutos más tarde otros dos amigos piden otras dos entradas, pues órale, con gusto, en total compraré 7 entradas. Bravo Metallica.

12:00 P.M. Llevamos casi dos horas y la cola no se mueve. Hay rumores que se acabaron las entradas. Unos dicen que el sistema se cayó, que en otros puntos de venta está igual de jodido. Otros llaman y llaman a sus amigos para monitorear Todoticket.com, sitio caído desde hace horas. Preguntamos a los encargados y nadie sabe nada, clásico. El sol ya me tiene un poco mareado y molesto. Llamo a mi novia para pedirle consuelo… y lo obtengo. Gracias. Y nos enteramos que la chica de adelante viene sola, comprará solo una entrada para ella y planea ir así al concierto. “Es difícil explicarlo”, nos comenta.

12:30 P.M. Se acerca un chavo, dice que es amigo mío de la infancia, creo reconocerlo pero no aseguro su identidad. Me pide que le de cola a él y a sus 4 amigos. Me niego. Me insiste. Con el calor, las molestias y la incertidumbre en mi cabeza, me veo obligado a decirle “mano, me pela verga, no te puedo ayudar, disculpá”. El maldito me hace señas e intenta hacerme sentir culpable. Falla. Minutos más tarde llama otra amiga “estás en la cola, mano, serás nuestra salvación, ¿podés comprar 4 entradas?”. Le prometo solo tres, porque el mínimo de compra son 10 en total. No es suficiente, no es mi problema. Más tarde me llamaría para disculparse y preguntarme qué onda.

01:00 P.M. No siento hambre, ni calor, ni sueño, ni desesperanza, ni molestias, ni ganas de ir al baño… ya no siento nada, excepto un hormigueo en la cara y nuca por la quemada de sol. La cola sigue estancada. Pasan dos niñas fresas con su bolsita de Zara, nos ven, susurran, se cagan de la risa, y nadie dice nada. No hay energías para decir en voz alta que se metan su bolsita en medio de las piernas, solo lo pensamos. Pasan también dos edecanes vestidas de duendecitas, con traje bien pegado al cuerpo. Nadie les silva, nadie piropea, nadie dice nada. Todos callan, sudan, esperan.

01:30 P.M. Ya no aguanto esta mierda. Es insoportable. Y la esposa de mi compañero de atrás comienza a llamar con insistencia. “Pero mi amor, qué puedo hacer, ahora ya estoy acá. Sí, es pésimo servicio al cliente. ¿Que con quién podemos hablar? Pues podemos llamar a los cuates de Metallica, pero creo no les importará mucho”, contesta. Yo intento reir, pero el dolor de piernas y la pestilencia de mi camisa empapada en sudor lo impide. “¿Cómo es que aguanto tanto sol, cuando odio asolearme? Mi amor, es difícil explicarlo”, le contesta el compa de atrás a su mujer.

02:00 P.M. La cola ya está caminando. Cada vez veo más cerca la entrada. Al final, puede ser posible.

02:45 P.M. “Aquí están sus entradas”, me dice la señora de la taquilla. Yo tomo mi celular y escribo el mensaje de texto más importante del año: “Listos para METALLICA motherfuckers ya tengo sus entradas ME DEBEN GRUESO MUCHAS”. Y sonrío.

03:45 P.M. Se me dificulta manejar por el dolor en la cabeza, en la cadera y en las piernas. Paso a una farmacia a comprar crema medicinal para quemaduras de piel. Estoy hecho un camarón. Me llama mi novia “no sabía que eras fan número uno de Metallica”, me comenta. Le digo que no lo soy. Me pregunta que entonces por qué me jodí tanto para conseguir mi entrada. Le respondo “no sé, es difícil de explicarlo”.

Más Metallicuentos acá.

17 comentarios:

Lucybel dijo...

Mmmmm yo creo saber porque, al menos presumo, creo intuir el porque.

Presumo que si Metallica llegara a acá la historia sería medio similar. Es casi imposible para alguien que tenga un leve conocimiento de lo que es buena música (ya no diremos rockero, ya no diremos Metalero... solo que sepa de buena música) el NO IR a un concierto de la envergadura de Metallica.

No sabes lo mucho que envidio tu suerte. Creeme, 5,7,9,10,24 horas de sol, lluvia, granizo o tsunami no me pararían para comprar una entrada sies que Metallica vendría a Bolivia... seguro que no y es más, después... re mojada y con evidentes marcas de quemaduras de sol tendría la sonrisa de oreja a oreja.

Un saludo desde Bolivia!

Chapolita dijo...

Ja, ja, ja que perseverancia amigo. Yo nada de nada con el mundo rockero, pero reconozco que tu y tus amigos serán parte de la historia que se escribirá. Espero también nos compartas tus impresiones del concierto.

Anónimo dijo...

Mano buen relato... yo tambien estuve bajo el sol casi una hora y desisti por tener que regresar a trabajar y luego mi mejor amigo las compro en zona 15.

Al igual que vos no soy fan y creo que solo oi a Metallica durante los noventa.

El motivo de animarse a ir a estos eventos y gastar la plata que cuesta para mi, es el compartir un evento con importancia de tipo historica (Creo que ningun grupo de esa magnitud en pleno apogeo de su carrera ha venido aqui antes) y poder hacerlo con buenos amigos. Seran recuerdos que valdran la pena en los años a venir.

Carlos S.

Sandra dijo...

Dichoso a mi la maldita ineficiencia de todoticket me tiene sin entrada, a espera de que me activen mi maldita targeta de credito que saque solo para comprar esas entradas y con la mala noticia de que ya no hay de granilla FUCK!! es tan desesperante eso pero bueno esperare al viernes y espero poder escribir algo bueno de esto, perdon por tanta maldicion :D

Prado dijo...

nosotros los afligidos te veneramos y saludamos, San David, patrono de los conciertos y las amontonazones. Loas a ti. Aleluya. Nuestra deuda será saldada, lo prometo.

Anónimo dijo...

Sería interesante conocer todas las historias de ese día tan complicado, yo por el trabajo no pude ir a comprar las entradas, pero el estres fue demasiado, al ver que la mugrosa pagina de venta en linea no funcionaba y escuchando rumores de que ya no habian entradas y que en los puntos de venta había mucha cola, era una desesperación total. Pero el que persevera alcanza y al final de la tarde, logré hacer la compra de mi entrada por internet y soy feliz.

Kózmica dijo...

No sabes la envidia que me das al verte con boleto en mano. Toma fotos, video...de todo. Es un concierto que no se puede perder uno. En México se presentan el 12 de este pero ya no alcancé boletos, espero en marzo pueda verlos en Monterrey.

Saludos!

Hilda Guzmán dijo...

fàcil!! es METALLICA!!

David Lepe dijo...

Lucybel: Me has abierto los ojos y he visto la luz al final del túnel. Muchas gracias por tus lecturas y por tu comentario. Quien quita y se alarga la gira por sudamérica... imaginate. Gracias.

Chapolita: Yo sé que tú amiga, te alegrás por nosotros. Ya te contaremos nuestras historias. Un abrazo.

Carlos S.: Pues señor, me alegro por vos. Y te digo, yo sí soy fan de Metallica, pero no soy fan No. 1, ni 2... ni 10... pero sí tengo todos sus discos y me gusta la mayoría. Saludos y éxitos.

Sandra: Mi querida Sandra, que lo siento. Tengamos un poco de esperanza. Te deseo lo mejor. Un abrazo.

Prado: Ah ya, ya... jaja. Pero ese pago conjunto de deuda suena prometedor. Gracias.

Anónimo: Disfrutá tu logro y felicidad. Que buena onda. Y mejor que no te la hayás sufrido. Pero como dijo un chavo en la cola luego de 4 horas bajo el sol "si no, no es toque de Metallica vos". Saludos.

Kózmica: Gracias por tu envidia (de la buena, digo yo). Tienes que contar el concierto en Monterrey, tienes que ir. Gracias, un abrazo.

Hilda Guzmán: No se diga más. Aquí está la respuesta. Gracias... totales. Me callo. Gracias señorita, saludos.

DIANA dijo...

oh David...vendrá a Monterrey !!
que suerte los que puedan ir =D

iL Hell Dogma dijo...

en respuesta a tu pregunta, si los fui a ver cuando vinieron a Mexico.

es una experiencia agradable este tipo de conciertos.

saludos

Anónimo dijo...

Sí, amigo entiendo eso de "es difícil explicarlo", a veces como dicen por ahí un hombre -o mujer- solo debe hacer lo que tiene que hacer. Te deseo una feliz pelada y q quedes bien afónico en marzo, metallero!! Salut, Ma. Reneé

David Lepe dijo...

iL Hell Dogma: Así dicen, que son buenas experiencias. Es música que noa ha acompañado en más de la mitad de nuestras vidas. Gracias, saludos.

Diana: ¿Y tú por qué no vas?

Ma. Reneé: Vos sí entendés el rollo. Gracias amiga. Abrazo.

Duff Man dijo...

Puuuf, anticipo desde ya una cola de todos los demonios, para ese día, con sol de tropiverano... pero no importa: es Metallica, ¡man!

Navel dijo...

Oh, esas filas interminables, eternas en las que sufres tanto que ya no sientes el sufrimiento, que al final te lo recompensan todo y puedes decir "Valió la pena"

David Lepe dijo...

Navel: Así es, y no sé por qué, pero tengo el presentimiento que así será la cola para entrar al concierto, larga y asoleada. Valdrá la pena. Gracias.

Shoplifter-Davide dijo...

Jaaaa, yo ni cola hice solamente me llamaron para decirme que ya me habian comprado la entrada y que les debia el pisto, pero bueno mejor asi que hacer la cola, eso si un dia despues del concierto voy a tener un examen y por desgracia era algo que temia y se hizo realidad tal y como decia Job en la biblia lo que mas temia se hizo realidad y cabal, pero que jodidos voy a estudiar antes y asi no me pierdo el concierto eso si las jodidas colas van a estar gruesas.