Hard Rock Cafe - paz, amor y grasa.

Por fín, unas cuantas horas libres en Detroit. Caminando y tomando fotos por doquier cual turista japonés, me topé con el Hard Rock Cafe. Mi entrada fue acompañada con la canción Blitzkreig Bop, de The Ramones. Buen comienzo.
El lugar es pequeño, pero las paredes estan tapizadas de chunches roqueros. Lo que más me gustó fue un bajo firmado por el bajista de Metallica, Robert Trujillo, una armadura de Gene Simmons, unos pantalones de cuero de Slash (vaya que la cocaína lo mantenía delgado) y las chumpas de cuero negras de Kiss, de Alice Cooper y de Michael Jackson. Este último de la Era Moonwalker.
Me sentí un geek del rock.

Después de revisar todos los artículos, me senté, por supuesto, al lado del muro de Pearl Jam, el cual muestra un disco multiplatino por las ventas de TEN, una portada de la versión acetato de Vitalogy, unas fotografías de sus inicios y una guitarra quebrada por Stone Gossard. Lo máximo.
Pedí una OZ Burger, en honor a Ozzy, y una Budweiser. El soundtrack de mi estadía fueron las rolas The Other Side de los Red Hot Chili Peppers, One de U2, Fly Away from Here de Aerosmith, Smokin’ in the Boys Room de Motley Crue, y unas de Kings of Leon, Peter Frampton y Godsmack (qué fresas se pusieron estos últimos).

Lo malo fue cuando terminé de comer, ya no tenía nada más que hacer. Traté de tener plática con otras mesas, pero fue imposible. Cada quién iba con su mara a hecharse la casaca, tranquilos. Ahí, por primera vez en el viaje, me hizo falta un alero.
Al salir, me dio mucha gracia el slogan del restaurante: “Hard Rock Cafe, where you find Peace, Love and Grease”. La paz y la grasa, no lo dudo. El amor… tal vez a los clientes frecuentes.
Comentarios
abrazos
Periodista: ¿No te había contado? que mal jamhead me vi.
PROSODICA: Yo también extraño tus textos. Ya te llegaré a comentar algo importante en tu blog uno de estos días... solo que pase la fiebre de cupido.
Mis Penny Lane: Slash rules. Te cuento que allá me compré la biografía de Slash. No he comenzado a leerla, pero ya le di una ojeada, está buenísima. Ya te contaré.
Y bien sabes que en detroit rock city sólo hay una cosa que hacer
muchos abrazos viajero.
Creo q por eso acabo bailando con mi sombra en la pared cuando ya me pongo cabezón, jeje.