La melancolía de Amable Sánchez Torres
No soy un experto en
poesía, pero cuando leí las colecciones de poemas “Nudos en la
sombra”, “Delito mayor” y “Cosa cordial” de Amable Sánchez
Torres, se abrió una puerta en mi mente.
Vaya que la melancolía nos
tira al suelo y juega con nuestros recuerdos como niño con
trompo nuevo (o app de trompo en algunos modernos casos).
Varios textos rozan con
ser cartas de despedida antes de la muerte, con la idea de “ya me
voy, estuvo bonito todo, hubiera querido más, hubiera preferido que fuera mejor”.
“No siempre estar
despierto es estar vivo”, dice uno de los poemas. “Quizá somos
los hombres como esas estrellas que murieron hace siglos y cuya luz
nos llega todavía”, sigue. “Haber vivido, entonces, solo será
un traspiés en la memoria”, remata.
Tiene textos bañados en
vacío y abandono, algunos en esperanza y otros en la urgencia por
soñar, sin importar si sea dormido o despierto.
“Yo me rebelo contra mi
destino y le escupo a la cara a quien intente jugar conmigo a la
gallina ciega. Judas no es un traidor, sino una víctima tan
indefensa como otras. Que nadie lo condene sin escucharlo antes”,
escribe el autor.
Destaco esto porque tengo
el deseo de volver a leer estos libros, y regresar a estas palabras
que me ensañaron a no distraerme en cosas que no valen la pena,
porque nuestro tiempo está contado y es valioso. Y cuando llegue el
momento de cerrar los ojos, lo quiero hacer con una sonrisa, al menos
a medias.
Gracias Eddy Roma por el
regalo.
Ahora, las vida y las
decisiones del autor son otra cosa. Si quieres saber más acerca de
Amable Sánchez Torres, pulsa acá.
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