lunes, 20 de agosto de 2012

Girls – Yo también fui acomplejado y deprimido



Sin tanta casaca, les digo que Girls es una gran serie de televisión acerca de jóvenes. Para comenzar, se agradece que no es otro reality show. Luego, las historias son interesantes, las locaciones chingonas, música de a huevo y los personajes son tan tontos, chistosos, raros, inmaduros y patéticos que resultan ser muy humanos al final de cada episodio.

Y si profundizo un poco, el personaje principal, Hannah, es tan acomplejada y deprimente que me recuerda demasiado a mí cuando tenía alrededor de 20 y 25 años. Ella es una recién graduada en letras y aspirante a escritora que no consigue un trabajo “digno”, su novio pareciera ser un total imbécil y su carrera como autora no despega. Inclusive, hay un episodio que es de mis favoritos, en el que se caga de la envidia porque una su compañera de universidad publicó un libro antes que ella, y era acerca de una tragedia. “Se le murió el novio, maldita suertuda”, dice Hannah mientras ve la portada. 

Y así era yo. Miraba cómo compañeros que creía más tontos que yo conseguían trabajos, escribían en medios alternativos o se graduaban, y yo no. Seguía estancado en mi depresión y era testigo de cómo estudiantes que no sabían distinguir ni siquiera una palabra grave de una esdrújula, conseguían trabajo escribiendo en periódicos y revistas.

E igual, yo no hacía nada para cambiar eso, más que quedarme de brazos cruzados y con el espíritu frustrado, porque sentía que no merecía esas oportunidades y todos esos complejos que solo un joven de clase socioeconómica media puede sentir. Por suerte, me cayó un trabajo, de esos que te exprimen al máximo. Y dejé de llorar, porque no es fácil quejarse cuando trabajas 14 horas al día. Y así terminó la lástima hacia mi persona, así cayeron poco a poco mis complejos (no todos, eh), así entendí que si quería un cambio, mínimo debía moverme.

Por eso me gustó tanto esta serie, que la puedo explicar así: “Girls es como si un director pupilo de Christopher Nolan dirigiera su versión de Sex and the city”. No digo más.

Gracias Serginho por el préstamo. Diste en el clavo.

Y si les dio curiosidad, acá les va un clip.

lunes, 13 de agosto de 2012

Somos un coctel de códigos

Se levanta y para apagar la alarma de su celular pulsa 3 dígitos. Sale de su casa y apaga la alarma: 4 números. Necesita desbloquear el iPod, 4 dígitos. 
Llega a su trabajo y para entrar al edificio: 4 letras. Para acceder a su computadora: 6 dígitos con una mezcla de mayúsculas, minúsculas, números y signos. Necesita sacar una llamada desde su cubículo: el número más el código de 5 dígitos. No puede entrar al sistema sin recordarse de 5 números y 3 letras consonantes y minúsculas.
Correo electrónico: 10 botonazos, Facebook: 11, Twitter: 7, Instagram: 8, Google+: 7. Maldito captcha, repite todo una vez más. Revisa su cuenta vía Internet: 4 pulsaciones. Necesita refaccionar, así que va al cajero a extraer dinero: 4 dígitos. 
Regresa a la oficina: repite 4 letras. Y no son ni las 10 de la mañana.

lunes, 30 de julio de 2012

Se jubilan los kickers

Fueron un regalo de mi madre cuando cumplí 26 años. De ahí, me han acompañado en muchos momentos.

Los tenía puestos cuando renuncié a mi primer trabajo y cuando comencé en el segundo.

También los vestí en el viajé de 24 horas por tierra al D. F. de México, para ver por primera vez a Pearl Jam.

Acariciaron la arena de Río de Janeiro y aguantaron la nieve de Detroit.

Con estos como calzado entrevisté a Black Eyed Peas, Gaby Moreno, Luis Von Ahn y Ronald McDonald.

Estuvieron conmigo en la cola de 4 horas para comprar mi entrada para ver a Metallica, me ayudaron a saltar en los conciertos de Megadeth, White Stripes y Calamaro, y más de un par con Bunbury y Café Tacuva.

También la primera vez que vi en el cine Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Almost Famous, Lost in Translation y The Dark Knight (esta última en función de media noche).

Fueron los responsables de comentarios como: “vos no sos tan feo, pero esos tus zapatos te chingan”, y “los zapatos de un hombre dicen mucho lo que son, y los tuyos te hacen trizas”.

Recibieron la caída de más de una lágrima, mucho sudor y un par de gotas de sangre.

Hoy, los jubilo, después de casi 10 años de compañía. Se van con una sonrisa en el rostro, y no es una metáfora, la suela se despegó y parece que sonríen los jodidos.

lunes, 16 de julio de 2012

En rojo


El anciano comienza a cruzar la calle. El joven de rasta y con muleta le entrega cinco quetzales al niño limosnero, después levanta sus dedos índice y dice algo como “por ti viejo” o “puro viejo”, cerrando los ojos. Raro el chavo y linda su playera verde de Marley. El niño se guarda las monedas y sigue su tradicional desfile en medio de los vehículos.

La edecán con la cara más amargada del mundo entrega boletines acerca de una medicina, creo que es un medicamento pues está enfrente de una farmacia. A su lado se coloca un amigo de ella, o guarura, o enamorado, o yo qué sé quien es. Tal vez si ella no vistiera esos grandes tacones, él le llegaría por lo menos al hombro. Y no se le separa, la sigue a todos lados. La actitud es lo que vale.

El motorista que veo por el retrovisor me tiene nervioso. ¿A qué hora saca el fierro y me pide el celular? A la primera que se me acerque y le tiro el carro.

Y el príncipe a quien le di vía para que pasara, no me agradeció. Podría bocinarle o mentarle la madre, es un imbécil. Pero ya qué importa, el semáforo dio verde. Y si el viejo no se apura a llegar a la acera, le pasamos encima. Los semáforos cuando no están en verde, son una zona roja. Me ponen nervioso, además voy tarde al trabajo.

lunes, 2 de julio de 2012

El friki-fan de Queen


Estaba sentado, con los ojos bien abiertos, la boca también. Esperaba a que el grupo argentino Dios Salve a la Reina (quienes presentan un tributo a Queen) saliera a dar declaraciones en conferencia de prensa. Él abría y cerraba las piernas, se acariciaba las manos, no parpadeaba.

Su enciclopedia de Queen, playera negra del grupo y bigote a lo Freddie Mercury lo delataban. Era un friki-fan de la agrupación inglesa. Esa mañana llegó a conocer a la banda tributo, a verlos de cerca, a celebrar su frikismo.

Me acerqué para platicarle. Quería compartirle que la carga emocional de Innuendo (1991) me encanta, que cuando escucho Crazy little thing called love me dan ganas de bailar, que Who wants to live forever me hace llorar. Pero fue imposible. El show era él, con su rostro encendido de emoción y ansiedad. Él nunca pudo ver a Queen en vivo, pero putamadre, se sabe toda la vida de la banda, fechas que nadie debería saber, listados de conciertos que ningún humano tiene razón para memorizar. 

Cuando la banda entró al salón, él tomó como cien fotos, los veía, reía… inclusive, respondía en voz baja algunas preguntas que hacían los periodistas. Al finalizar la conferencia decidí tomarle con su cámara un par de fotos de él con la banda. Y ahí se metió en medio de ellos, levantando los brazos en señal de victoria, como cuando el mismísimo Freddie le pedía al público del Wembley que le respondieran el “we will rock you”.

Al final conversó unos segundos con los músicos. Ellos le autografiaron su biblia Queen, sus revistas, sus posters y su bandera de Inglaterra. Ese friki-fan se fue a su casa con una sonrisa en el rostro. Feliz.

Y después de eso, tan solo me queda decir “¡Por la gran puta! Qué bello es el rock”

lunes, 25 de junio de 2012

Suena Polly


Una noche de 2012 llovía fuerte. Yo regresaba a casa en bus urbano y a través de mi walkman escuchaba el final del lado A del Nevermind (1991). Sonaba Polly mientras el agua corría por la ventana. No solo las calles citadinas se inundaban en esa ocasión, mi estabilidad se hundía en segundos. Mis problemas de adolescente me tenían vencido, ya saben, esos clavos de que padres no tienen ni puta idea, de que se va a reprobar una clase, de que alguien perdió un mi buen caset, de que la chica especial dijo que uno es feo. Polly era el soundtrack perfecto, esa canción opaca y torcida definía el momento. Y olía a desagüe, fragancia adecuada para decorar el momento.

Ahora, 20 años más tarde, mientras regreso en carro a casa durante la noche, el shuffle del iPod me tira Polly, esa misma tétrica versión acústica. Los problemas en 2012 no son los mismos de hace dos décadas, aunque tengo la sensación de que el agua seguirá cayendo por mucho tiempo, y continuará su curso sin pedirme permiso. Inclusive, temo de ahogarme en ella. Aunque ya no huele a desagüe, me llega un ligero olor a mierda. Y Polly sigue sonando, como si nada estuviera pasando.

lunes, 18 de junio de 2012

Minireseñas: Norah Jones, Slash, Jack White, Garbage y Chimes of Freedom – The songs of Bob Dylan


Tuve la oportunidad de escuchar cinco discos que esperaba con ansias este año. Aunque encontré un par de frustraciones, no todo está perdido en el campo melómano del 2012. Aquí van estas minireseñas.

¿Lados B de The Fall?
Si existiera el término “menos mejor”, eso sería Little Broken Hearts (2012), de Norah Jones. Por momentos se tiene la sensación que escuchamos los lados B de su precioso álbum anterior The Fall (2009). Le falta agarre, profundidad y nostalgia, razón de tantos Grammy, ventas y fanáticos de esta flamante reina de la melancolía.
Video: Happy pills


Si Dylan es dios, los covers son sus inquietos angelitos
Chimes of Freedom – the songs of Bob Dylan (2012) es una colección de canciones de Bob Dylan cantadas por otros artistas y empaquetado en 4 CDs. Este proyecto no busca que la gente compre los 4 discos, más bien es para que cada consumidor baje de 3 a 10 canciones en iTunes. Hay versiones fantásticas como la de Adele, Dave Matthews Band y Ziggy Marley. Pero después de escuchar estas rolas con la voz de Johnny Cash, como que uno se da por satisfecho.
Video: Make you feel my love, de Adele


Le perdono hasta un homicidio
No solo voy a la mitad de mi libro Slash, también le tengo mucho cariño a este artista. El disco Apocalyptic Love (2012), de Slash, suena como si metiéramos en una licuadora a Aerosmith con The Ramones, y pulsáramos BLEND. Las canciones You’re a lie y One last thrill nos regresan a sus raíces del decadente Sunset Boulevard, donde creció, se hizo famoso y casi muere. Me atrevo a decir que es un disco diseñado para salir de gira.


Jack, te extrañábamos
Jack White, ese gran músico y líder de la desaparecida banda (por ahora) The White Stripes, grabó uno de los discos más interesantes del año. Es un deleite escucharlo porque acopla todas sus influencias, sin saturar. Rock&roll, folk, blues, balada… se escucha de todo durante las 13 canciones.Y como siempre, la tristeza y desamparo en sus letras siguen tan vigentes como desde sus inicios.



Mal uso del reciclaje
Garbage regresó. Eso debería ser una buena noticia, pero se descarta después de escuchar su nuevo disco Not your kind of people (2012). No sé si estoy demasiado viejo, pero soy fiel creyente de que este sonido electro-rock se había enterrado por su propio bien. Es tan saturado y repetitivo que aburre. Y las letras pareciera que las escribió Ashlee Simpson cuando tenía 13 años. Eso sí, Shirley Manson sigue tan hermosa como hace 2 décadas. ¿20 años?, sí, envejecimos.

lunes, 11 de junio de 2012

¿Así o más fan? Gaby Moreno



Había tenido 3 oportunidades para conocer a Gaby Moreno en persona y que autografiara mis discos. Pero no me los tomé muy en serio. No soy mucho de autógrafos o tomarme fotos con famosos, nunca me ha gustado mucho, o no he estado tan cerca de Tom Yorke o Tori Amos… por decir algunos.

Así que la adrenalina corrió cuando tuve la tarea de llevar a la cantante guatemalteca al lugar donde trabajo, para que se sentara a platicar con todos los editores por una hora y al final nos cantara un par de canciones. Todo esto como parte de la edición especial “Gaby Moreno” que se lanzaría una semana después y cuya portada está acá arriba del post.

Después de varios emails pidiendo su presencia, llegó el día de su llegada. Despertó mi ser más pesimista y sentí que quedaríamos plantados con raíces, hojas y abono. Pero arribó puntual, con guitarra al hombro y amplificador en mano (la verdad fue su hermana quien lo cargó).

Ahí estaba sentada con nosotros esta artista que conquistó mi gusto melómano desde la primera vez que la escuché, en 2010. Muy sencilla y honesta respondió todas las preguntas, desde las más sesudas hasta las más campechanas. “¿Tocarías en la boda de un amigo?”, “¿te cae bien Arjona?” o “¿qué pensás del presidente de Guatemala?”, fueron algunas.

Y para terminar nos cantó cuatro canciones en una especie de concierto íntimo con las rolas Mess a good thing, Quizás, Greenhorne man y una versión corta y bluesera de Fuiste tú. Impresionante.  

Al final de la sesión de fotos no me aguanté y metí la cabeza mientras ella posaba con mi amigo Stanley, y luego firmó mis discos. Para ese momento ya había mutado de periodista a fan. A su salida le ayudé cargando al carro su guitarra de los años cuarenta.

Un gran día, existen pocas palabras para describir la sensación de conocer en persona a uno de tus artistas favoritos. Como dijo Eddie Vedder cuando conoció a sus ídolos de The Who: “esperé diez años para conocerlos como iguales, como colegas y no como fanático, y cuando los conocí no pude evitar regresar a ser un fanático cualquiera”.

 Aquí una probadita de la chava: Mess a good thing.
 Y su página web: www.gaby-moreno.com


lunes, 28 de mayo de 2012

Porque te quería ver


Ella levantaba los brazos cuando hablaba. Él se mantenía inmóvil. La pareja estaba sentada en una mesa al lado del cajero automático. Él se veía impecable con su peinado bañado en gelatina y una chaqueta verde. Ella lucía un chongo estilo “acabo de levantarme” y un sudadero café. Él sonreía, ella no.

“No entiendo por qué querés verme”, dijo ella agitando las manos. “Te quería ver, ¿hay algo malo en eso?”, respondió con frialdad.

“Mi mamá te odia, por cierto”, dijo ella. “Qué raro, si cada vez que me la encuentro me saluda muy amigablemente, hasta nos abrazamos”, comentó él. 

Mantuvieron algunos segundos de silencio.

“Pues mis amigos sí te odian”, añadió ella, meneándo la cabeza de lado a lado. “Para nada, si en Facebook nos saludamos y compartimos música, tú no lo vez porque desde que cortamos eliminaste tu perfil”, comentó él.

Hubo otros segundos sin hablar.

“Es que no entiendo por qué me llamaste para que nos viéramos”, repitió ella. “Ya te dije, solo quería verte”, dijo él.

El cajero me entregó los billetes que solicité, así que ya no tenía nada más qué hacer al lado de la pareja. Tuve que alejarme, y me fui preguntando por qué jodidos ese chato la quería ver. En una última vista, ya lejos, a ella se le veía abrir los brazos de vez en cuando, él se mantuvo como un monje tibetano en plena meditación.

A veces los exnovios pensamos como niños borrachos.

lunes, 7 de mayo de 2012

La modelo


Yo: Mirá, ella es una de las modelos chapinas que más me gustan. ¿Vos la conocés, verdad?
Mi amiga: Sí, ella es linda. Aunque esas sus extensiones ya se ven viejas. Debería retocarse el color del pelo otra vez. Y esos lentes de contacto verdes me encantan, no me gustaban sus ojos oscuros. Y se arregló los dientes, notá, todos blancos y rectos, así no eran. Y como que se hizo algo en los pómulos, pero eso no me consta. Lo que sí me contó fue lo del botox, por eso la gran trompa que trae. Y esas chichotas y el culón son marca tica, allá fue la inflada. Y si no me equivoco, la lipo fue en Miami. Quedó linda.
Yo: Sí, lindo bodrio.
Mi amiga: Callate, ¿vos qué sabés de belleza?

“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

  “Jay Kelly” (2025) es un drama dirigido por Noah Baumbach y protagonizado por George Clooney y Adam Sandler. La película sigue a una estre...