lunes, 5 de noviembre de 2012

1001 discos que hay que escuchar antes de morir… o cómo no estresarse en el intento de leer este libro


Mi amigo Allan me presta el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Promete lo mejor, desde la portada con el mismísimo Sid Vicious apuntándome a la sien con su guitarra.

Comienzo a leerlo, contento, emotivo, y me encuentro con reseñas de Fleetwood Mac, Elton John, Rod Stewart, David Bowie, Van Morrison, Prince, Morrisey… todos grandes artistas que ni siquiera un greatest hits entero he escuchado. Me muero de la vergüenza. Vaya melómano tan mediocre que terminé siendo. Comienzo a bajar su música. Uno, dos, cinco, diez discos… ¿A qué hora escucharé tanta música? Me estreso. Tiro el libro a la chingada y trato de ignorarlo.

Días después, ya con un mejor ánimo, lo abro y me encuentro con reseñas acerca de Neil Young, The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelín y Bod Dylan. Suspiro… esos ya son viejos conocidos. De ahí me aburro y comienzo a buscar solamente a mis artistas o discos favoritos. Encuentro algunos, faltan muchos. Ni modo, es el peligro de dejar que un británico hable sobre música. El libro es británico ¿no?

Y entre la lista que dejó afuera a The Cranberries y Tool, encuentro Baby one more time (1999) ¿¿¿de la Britney Spears??? ¿Qué putas? Pues, al final termino accediendo, es un genial producto comercial, que te roba el instinto sexual y resulta inolvidable. Me refiero a ella. La música es una mierda.

Así que, les comparto algunos de los discos que más me alegré que estuvieran en este gigantesco listado, y acompañados de una de las frases de cada uno que más me llegó. Abramos una chela y digamos: “Salud”.

Led Zeppelín IV (1971) de Led Zeppelín. Muestra al grupo lleno de pomposidad e indulgencia.

The dark side of the moon (1973) de Pink Floyd. Los que nunca han escuchado a Pink Floyd, deberían comenzar por este disco.

Ramones (1976) de Ramones. Declaraciones básicas de lujuria y necesidades juveniles.

Highway to hell (1979) de AC/DC. Su estilo rudo y despreocupado resume a la perfección la esencia más pura del género.

Hysteria (1987) de Def Leppard. Pour some sugar on me, que parecía música de streaptease, se disparó hasta alturas insondables.

Appetite for destruction (1987) de Guns N’ Roses. Vestidos con andrajos y con las drogas hasta las orejas, eran los Stones y los Sex Pistols en uno. Casi todas, digan lo que digan los créditos, nacieron en la cabeza de Stradlin.

Bad (1987) de Michael Jackson. Fue más complejo, más redondo y más “malo” que Thriller.

And justice for all (1988) de Metallica. Es una gloriosa despedida a los sonidos extremos.

Ten (1991) de Pearl Jam. Entonaba el grito de guerra de una época intensamente novedosa y emocionante en la historia del rock and roll.

Dry (1992) de PJ Harvey. Utilizaba el humor negro y decadente para atacar las expectativas femeninas mediante su disección del amor y el sexo.

In Utero (1993) de Nirvana. Señalaba la dirección melódica que seguramente habría tomado la banda de no haber muerto kurt Cobain

The downward spiral (1994) de Nine Inch Nails. Si habla de ti y no eres Trent Reznor, es para preocuparse.

(What’s the story) Morning glory? (1995) de Oasis. Fue el epicentro del Britpop, un rejuvenecimiento cultural que introdujo a Gran Bretaña en los 90.

Ok computer (97) de Radiohead. Sintetizar a los Smiths con Queen suena demencial.

Clandestino (98) de Manu Chao. Explora el dolor de la carretera.

Follow the leader (98) de Korn. Las letras son tan desagradables como los fans podían desear, aunque suelen utilizarse para subrayar la intolerancia y la crueldad.

Californication (1999) de Red Hot Chili Peppers. Aprecia la belleza de la vida, la tranquilidad y el amor más que las fiestas salvajes.

Kid A (2000) de Radiohead. ¿Por qué Tom Yorke sonaba como si cantase dentro de un lavabo?

Stories from the city, stories from the sea (2000) de PJ Harvey. Era más firme y pulido que los álbumes anteriores.

Gorillaz (2001) de Gorillaz. De entre las golosinas auditivas que atesora el disco destacan los flirteos con el dub reggae y el punk.

Come away with me (2002), de Norah Jones. Una invitación sensual que es imposible de rechazar.

Hail to the Thief (2003) de Radiohead. Seguían experimentando, pero la mezcla resultaba cómoda.

Elephant (2003) de The White Stripes. Que transmita tanta oscuridad y frustración solo sirve para definir su grandeza de clásico.

Y aunque agradezco que incluyeran a casi todos de Radiohead y Pink Floyd, hay muchos que, pienso yo, debieron haber entrado a ese listado.

Para mí, los que hicieron falta y les recomiendo escuchen antes de morir, son:

Ride the lightning (1984 y 1989) de Metallica
Flesh & blood (1990) de Poison.
Use your illussion (1991) de Guns N’ Roses.
No need to argue (1992) de The Cranberries
Vitalogy (1994) y Yield (1998) de Pearl Jam.
Wildflowers (1994) de Tom Petty.
AEnima (1996) de Tool
Psyence Fiction (1998) de UNKLE.
From the Choirgirl Hotel (1998) de Tori Amos.

Más tarde, quiero escribir un top ten de las canciones que recomiendo escuchar antes de morir. Espero escribirlo…claro está, antes de morir.

1001 discos que hay que escuchar antes de morir, recopilación hecha por Robert Dimery. 
Editorial Grijalbo.
Gracias por el largo préstamo, Allan.

6 comentarios:

Leon Aguilera Radford dijo...

Pésimo libro mi estimado Lepe, el de 1000 películas es peor. Son compilaciones basadas a saber en cuál tipo de criterios, hechas para compacer a los editores que pagaron el trabao, ni modo. Sin emabrgo, concedo que podrían servirle a ciertos parásitos del intelecto que no quieren oirolos, no, sino alardear de lo que saben. Por eso, hay que escribir mil ejemplares de Prensa Libre que debes leer antes de morir o mil sitios porno que...

Omar dijo...

No me gustan los libros, reportajes o especiales acerca de los "mejores", no son todos los que están ni están todos los que son. Hay obras que me han marcado y nunca aparecerán ni por asomo en dichos recuentos y cuando aparecen nombres como el de la Britney te das cuenta que es una gran vacilada.

Da gusto leerte nuevamente por aquí, saludos!

Davide dijo...

No es tan pesimo libro como dicen por ahi, a mi me gusto mucho lo que sucede es que al traducirlo del ingles al español se pierde mucho y con esto de los listados nunca nadie va a estar de acuerdo con nadie.

Lo mismo que vos pense cuando aparecio Britney Spears, Miss Dynamite, Christina Aguilera e incluso el mamón de Fred Durst, desgraciadamente esto obedece al pesimo gusto que se tuvo a lo largo de los 00s que no fue más que un hibrido de las decadas pasadas, claro se hizo buena música en los 00´s lo que pasa es que no toda fue mainstream para ser reseñada, a mi criterio fue gran metida de pata el haber incluido ese tipo de artista pero ni modo asi son las cosas.

Yo te recomiendo que mires la versión actualizada del mismo libro que tu servidor reseño el año pasado, además hay otro por ahi de las 1000 canciones que hay que escuchar, a manera de tener una biblioteca sobre musica no vendria mal, simplemente hay que ignorar esos lapsos negativos por decirlo asi.

spd dijo...

Gracias a este listado logré bajar todos los discos hasta los 70's y encontré cosas muy geniales que no esperaba encontrar como Zombie de Fela Kuti y otros más que ya no recuerdo.

[Por cierto, a mi si me gustaría saber cuáles son los 1001 sitios o películas porno que tengo que ver antes de morir XD]

Aron Dubh dijo...

Algún disco en castellano?

El maestro Emilio dijo...

El Blues de la frontera de Pata Negra. Un clásico de flamenco rock.