lunes, 19 de septiembre de 2011

Que vengan los mariachis, yo voy al baño


Cuando a una fiesta o celebración entran boyantes los mariachis cantando y todos gritan y bailan, para mí se convierte en el momento perfecto para ir al baño, devolver una llamada o simplemente apagarme. Lo que para muchos resulta el éxtasis de la velada, yo lo percibo como una pausa. Nunca he conectado con la música ranchera.

Algunos amigos manejan la teoría de que me perdí "los años dorados de rancheras". De 1992 a 1996, la mayoría de mis amistades vivieron esa época cuando ya tenían carro y salían de noche a parrandear. Definamos parrandear como: llegar a cualquier lugar y emborracharse como animal. Y ahí fue cuando todos ellos conocieron a las canciones rancheras. Haciendo clavos y orinando en las aceras, escucharon y con el tiempo se aprendieron Mujeres divinas, Lástima que seas ajena y El mariachi loco. Yo en esos años también orinaba paredes y guaqueaba en las calles, pero en otros lugares más oscuros y con Slayer, Sepultura y Metallica como música de fondo. Fueron mis años más sagrados como aprendiz de metalero con camiseta negra, pelo enmarañado (queriendo ser largo), pantalón roto y mi Rubios en mano. Todo el uniforme en su lugar.

Sé que Chente es lo máximo y no dudo del talento de José Alfredo Jiménez y Antonio Aguiliar, y menos del Buki. Y estoy de acuerdo con Bunbury cuando afirma que los dramas pasionales de este género son incomparables. Hay una canción, La media vuelta, esa sí me la sé de memoria y me encanta, es como la The Unforgiven de las rancheras (jajaja, me van a matar). Fuera de bromas, para mí resulta un gran bolero disfrazado de ranchera.

Así que decirme que perdí mis años rancheros en la adolescencia, lo veo algo jalado, porque ¿cómo pierdes algo que nunca tuviste? Todo esto se me vino a la cabeza cuando por toda una semana me despertó una balada de Los Tigres del Norte con Paulina Rubio. Le pregunté a mi novia el nombre de la canción y me respondió "¿no la conocés? vos como que no viviste".

Por eso que traigan ahorita a los mariachis, me da igual. Guárdenme un tequila mientras voy al baño y me llevo el periódico. Tardaré.

3 comentarios:

Hikaru dijo...

Jajaja me encantó el post David, soy fiel amante de las rancheras aunque no las conozca todas pero acompañadas de un buen tequila y gran compañía las disfruto :).

¡Salú! (No creo que te espere un tequila a tu regreso del baño, ya me lo habré tomado yo xD)

Omar dijo...

A mi lo que me molesta es que, por el hecho de ser mexicano, pareciera que tienen que gustarme a fuerza las rancheras.
Al igual que tu, nunca he conectado con esos ritmos...
Saludos!

David Lepe dijo...

Hikaru: Salú! hasta el fondo. Abrazo.

Omar: profesamos la misma religión entonces. Saludos, gracias.