El café de mi trabajo es feo
El café de mi trabajo es feo, no tanto como para hacerme vomitar o empacharme, pero es feo. Sí quita el sueño y sí aguada cualquier champurrada o cachito hundido en la taza, como cualquier café gourmet lo haría. A veces no sé si tomármelo me levanta o me deprime más. ¿Han escuchado hablar de la famosa agua de calcetín? Nunca la he probado, pero muchos dicen que este café se parece. Como mencioné, es feo, más no asqueroso.
Algo así como aquel compañero de la universidad quien tenía pegue, sin ser guapo y mucho menos brillante. Sonreía como tonto, no vestía bien (usaba el mismo estilo de ropa que todos en esos años) y se dificultaba entender lo que hablaba debido a un extraño acento; y todo eso no era suficiente para alejar a las patojas que lo seguían. Era tan feo y desalineado como nosotros. Ahora lo pienso con más tiempo y no concluyo si era el dinero, su carro último modelo o qué diablos, porque no era guapo el cara de memo, pero siempre tuvo novias con cuerpazos.
Y eso me recuerda también al trasero de aquella maestra de cuando yo andaba por el colegio apenas. No era bonito, para nada, pero llamaba la atención. Era grande y cuadrado, sí, cuadrado, y no se estaba quieto. Se movía y movía y movía, todo el día. Cuando caminaba, mientras la nalga izquierda subía, la derecha bajaba con fuerza. Y así se mantenían todo el día, como un motor viejo de locomotora o como si secretamente escuchara alguna canción de reguetón, y eso que en ese tiempo todavía no inventaban esa música. Pues no, ese trasero no era bonito, pero hipnotizaba a todos, adultos, niños y niñas por igual. Entretenía.
Igual, sigo tomándome el café, es lunes, es una porquería, ¿el café o el lunes? Esa ya es otra historia.
Comentarios
Pero sí hablamos de cafés feos y asquerosos intenta tomar con gusto uno descafeinado :(.
Saludos David, un abrazote!.
Un abrazo!
Por otro lado asi es la vida injusta! la suerte de los feos los bonitos la desean dicen...
Saludos!