Facundo Cabral y Guatemala

Hace tres años, cuando terminó la conferencia de prensa del supuesto concierto de despedida de Facundo Cabral en Guatemala, todos los periodistas aprovecharon a tomarse una fotografía con el cantautor. No me gusta tomarme fotos con famosos, pero sí quería acercarme a él y decirle algo, cualquier cosa. Tuve la oportunidad, le di la mano y le agradecí por su música y por estar en nuestro país. Él sonrió y me abrazó.
Y como esta hermosa anécdota, muchos dichosos tienen la suya alrededor del mundo latinoamericano, tan caluroso como golpeado por su historia y su presente. Y es que Facundo no era un santo, pero sí contaba con ese nivel de gurú espiritual que pocos en el planeta tienen. No cualquiera le cambia la vida a tantas personas con sus palabras y su música.
Nuestra tierra recibió la sangre de este embajador de amor y paz, de la manera más maléfica que pudimos haber imaginado, y se siente como si una maldición cayó en este país. Y me repito a mi mismo que nosotros no apretamos el gatillo, no apretamos, no lo hicimos... pero una carga de responsabilidad me persigue. Si existía una pizca de mejora en este pueblo, ahora nos la sepultaron.
Nunca había sentido esta sensación que ando cargando desde que supe de la tragedia. Es una mezcla de tristeza, abandono, deseos de pedir perdón por algo que no hice, sentirme responsable de un asesinato, deseos de batallar al fuego con más fuego. Hoy, como ya es costumbre, los malos ganaron.
Y los más optimistas invitan a no rendirse y levantarse, pero es difícil hacerlo cuando una gran balacera pasa por encima de nuestras cabezas.
Adiós Facundo, y gracias.
Comentarios
No hay responsabilidad que debas sentir, no más que la que deberíamos sentir todos por pertenecer a la raza humana.
Lamentablemente, en todas partes del mundo, hay personas incapaces de sentir alguna vez responsabilidad, vergüenza, tristeza.
Abrazo,
Gretel.
Como yo, estamos muchos. Como que no sabemos para donde agarrar.
Gracias por tus palabras.
Saludos.
saludos!
Duffboy: Se perdió mucho y dolió grueso. Gracias amigo.