lunes, 28 de marzo de 2011

El viejito gordo


Quien viera a este viejo barbado, con su camisa colorida y pantalón caqui con tirantes. Tan pasmado, sosegado, pacífico. Y con esa gran barriga me recuerda a un Santa Claus del tercer mundo, pero en versión chaparra, perezosa y cariñosa. Añadiéndole a la niña a quien lleva de la mano, inspira dulzura y deseos de apapacharlo, cual oso panda de peluche.

Cruzan la calle plácidos, la niña chupa una paleta, él no la suelta ni por un segundo. Ahí van caminando, tomando el sol de las diez de la mañana, en una dulce escena que parece actividad rutinaria, diaria. El viejo da pasos cortos, tiembla un poco. Lleva un aura de armonía, de calma, y también carga a un joven moreno y de gafas oscuras atrás de él, a un metro de distancia. No se le separa.

Quién diría que este viejito, digno modelo de postal con temática tierna, fue el vicepresidente de uno de los gobiernos más mentirosos y corruptos que ha tenido Guatemala

5 comentarios:

Leon dijo...

Uh luuu gruun! Y así es vos, la vejez nos hace olvidar a los monstruos, nos motiva a perdonar. En un capítulo de Law & Order SVU proponen una tesis al revés: un tipo mata a un niño sociópata y ya asesino, para evitar que siga matando.

gretelx dijo...

Como dice la canción de Serrat:

"Probablemente en su pueblo se les recordará
como a cachorros de buenas personas,
que hurtaban flores para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.

Probablemente que todo eso debe ser verdad
aunque es mas turbio como y de que manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quien sirven cuando alzan sus banderas."

Issa dijo...

Me gusta tu ironía!

Omar dijo...

Hasta los peores monstruos llegan a relucir alguna vez su lado humano. Aunque no esriba mucho, siempre que vengo por aquí encuentro algo de interés. Saludos y felicidades por tu blog.

David Lepe dijo...

Pues ahí iba el gordito, como si nada. Saludos y gracias a todos.