Cuentos de Bogotá 2 - La boba mamona
Un joven bogotense, que hacía cola en
la caja del supermercado, no paraba de hablar con su tono amable y
“colombiano” por su celular. No estaba acompañado.
“No mi amor, estoy solo. La llamé para decirle que la amo. Sí,
escúcheme, estoy solo. Vine a comprar unas sopas y un pastel. Niña, para
quién más. El pastel es para nosotros, se me ocurrió comprarlo.
¿Para quién más? Es verdad. No no no, no le miento. ¿Cómo cree
eso? En verdad, estoy solo. ¿Por qué cree que estoy con alguien?
Vamos, para nada. Me gustan las sopas y por eso vine a comprarlas, y
aproveché a comprar un pastel, para comerlo hoy con usted, de su favorito. Nooo. No ponga palabras que no son mías en mi boca. No
creo que usted sea una boba mamona. Para nada. Vaya, no me joda,
cuántas veces le repetiré la misma bobada”, decía el joven,
mientras sacaba de su canasta un par de sopas instantáneas y un
pastel con arándanos.
Comentarios
Mi pregunta es: ¿como te controlaste para no acercarte al "escamoso" y decirle: vos, no te preocupes... hay peores?
Saludos!