lunes, 13 de junio de 2011

The Hangover 2 – borrar caset es terrible 2


Cuando vi la comedia The Hangover en 2009 recordé varias de esas grandes borracheras y crudas tan masacres que me habían arrebatado el orgullo. Escribí un post sobre una de las peores que había vivido y ahora viendo The Hangover 2 me recuerdo de otra vergüenza.

Una mañana de 1994 desperté en una habitación desconocida, era una especie de oficina y yo estaba acostado abajo del escritorio. Con mucho esfuerzo me levanté y noté unas manchas azules en mi camisa del colegio.

A la oficina entró una señora de uniforme rosado y con un trapeador, y revisó de manera veloz el cuarto. “Buenos días joven, nos tenía asustados”, me dijo y salió. Aunque no soportaba el dolor de cabeza y estómago, decidí salir.

Reconocí la casa, era de un compañero del colegio. Tenía mesa de billar, bar y un equipo de sonido gigante, perfecto para una fiesta. Y recordé que era el último año de colegio y habíamos decidido festejarlo en esa casa cerca de Antigua Guatemala, casi 55 kilómetros lejos de la ciudad. Ahora solo faltaba regresar a mi memoria el cómo me la pasé en la fiesta y por qué terminé en esa oficina.

Algunos desayunaban en la sala. Murmuraron “ahí viene aquel”. Yo me senté en el sofá y todavía sentía que la cabeza me daba vueltas. Se me dificultaba mantener abiertos los ojos. “¿No que no te gustaba Maná?”, me dijo una amiga. Medio abrí el ojo izquierdo. “Hasta de memoria te las sabés, tampoco sabíamos que cantabas, sos todo un fan”, añadió. Maná, cantar, qué jodidos pasó.

“Tampoco sabíamos que estabas enamorado de K”, dijo otro quien no era mi amigo pero no me caía tan mal. ¿Enamorado yo? ¿De K? El dueño de la casa me vio y no me saludó, siguió caminando. Otro quien tenía carro me dijo en voz baja “ya me voy y te recomiendo que te vengás de una vez conmigo”. Sabios consejos merecen seguirse.

No daba tiempo para bañarme así que me echó casi la mitad de su loción y nos retiramos. “Esta cantabas con más fervor, escuchá”, me dijo ya adentro del carro, dándole Play a la canción Cómo diablos, y casi por arte de magia los recuerdos de esa noche comenzaron a caer, junto con la ayuda de mi amigo el piloto.

Resulta que tomé cerveza como si estuviéramos a minutos del fin del mundo, el de la casa sacó un ron añejado de su padre a escondidas para darnos a probar en onzas y yo en un descuido entré a la cocina y me la tomé toda, para luego usar la botella como micrófono y cantar entero a todo volumen el ¿Dónde jugarán los niños?, de Maná. Minutos después K se comenzó a besar con A, lo cual me molestó y no dudé en decírselo mientras los separaba. Alegué el resto de la noche porque decidí confesar que me gustaba K. Solo me detuvieron los vómitos que adornaron la sala, la cocina, el baño y la oficina, donde me fueron a tirar para que dejara de molestar.

“Vos, y estas manchas azules de mi camisa, ¿qué onda?”, le pregunté. “El ron era anizado y color azul, las manchas son de cuando te vomitabas encima”, me respondió. "Por cierto, K dijo que no le gustás para nada", culminó.

Fijé la mirada en el camino, en las calles, las montañas, la gente. “Si quiero vivir tendré que olvidar, y voy a borrar tu amor”, canta Fehr en Cómo diablos. Gran frase, buena canción, buen disco, tal vez el mejor de ellos.

7 comentarios:

Gabriel Arana Fuentes dijo...

Jajajajajaj. Esas historias offrecord... tiempos que se han de ir para siempre. genial la entrada. felicidades. lectura certera y rápida. orale

DIANA dijo...

Oh! que horrible ha se ser despertar en un lugar y no acordarte en donde estás!
Crees que me ha pasado eso mismo? pero sin estar ebria ni cruda, sino que ha habido etapas en las que tengo que viajar constantemente y al despertar digo: caray, que ciudad será esta? como que pierdo por un momento el sentido de ubicación y tiempo y es horrible!

Saludos!

Diana

Denisse Black dijo...

Me paso una vez... lo pienso y me da mucha gracia porque a año y medio de eso no logro recordar nada de lo que me dijeron que habia pasado.....pero supongo que si lo recordara no seria tan chistoso!

Saludos!

J M dijo...

Genial entrada, muy amena, gracias por compartirla y por las sonrisas que me arrancaste... salud!

MQ dijo...

No me cuesta imaginarte en estas mi amigo.. por un momento pensé que seria en mi casa la historia, pero no teníamos escritorio.. Grandes recuerdos contados por otros.

Leon dijo...

Buenísima nota! Pero yo mejor callo, mejor escondo mis vergüenzas en lo más profundo de la memoria. Baste decirte que una vez paré entacuchado adentro de un sauna, cobré conciencia cuando sentí las miradas láser de los demás, que estaban en plena pelota.

David Lepe dijo...

gracias por sus comentarios.
Pues es de esas historias que si las sabe Dios, que lo sepa todo el mundo. Además, que tire la primer piedra quien no haya borrado caset. Saludos a todos.