lunes, 31 de marzo de 2008

Apetito desconocido


Hace poco más de 20 años que salieron los discos que me introdujeron de lleno al mundo del rock.
De pequeño ya lo había experimentado con cassettes de Twisted Sister y KISS, que mi madre me había traído de los EEUU.
Pero eso solo fue una probadita... fue hasta en sexto grado primaria cuando todo sucedió.
Resulta que el colegio donde yo estaba tenía hasta segundo básico, ellos eran los “grandes”, los “vergueadores”, los “que se despedían de beso de sus compañeras”.
Pues muy al estilo de la serie Los Años Maravillosos, una mañana la maestra me envió con mi amigo Oscar a la Dirección a traer una almohadilla nueva, la antigua había desaparecido.
Cuando llegué a la secretaría, ahí estaba, el más peludo, fachudo y vulgar de segundo básico y de todo el colegio, castigado de plantón.
Se llamaba Federico, le decían “calzón rico”.
Mientras yo pedía yeso, Oscar comenzó a platicar con él, a mí me dio como desconfianza.
Al salir, Oscar me comentó que este planta de chara Jr. le había prestado un cassette. Lo vimos antes de regresar a clases.
Era algo llamativo, una portada de una cruz con cinco calaveras. Adentro, el papelito mostraba el dibujo de una mujer recién violada con el calzón debajo de las piernas y un busto al aire.
“Puta, qué es esa mierda”, pensamos los dos.
Oscar se llevó el cassette de lunes a viernes, yo me lo quedé el fin de semana.
Lo escuché, qué rolonas, me gustaron todas desde la primera vez que las escuché.
Parecía un disco fabricado directamente desde el centro de una cárcel de Los Ángeles.
Era extraño, a pesar de que en esa entonces no sabía que Michelle era una playmate o que Mr. Brownstone era la cocaína, yo sentía que esa música era de vicios, de vivir al límite, de crímen, de peligros, de machismo y de sexo, mucho sexo.
Fue emocionante, pocas veces he sentido algo parecido escuchando un disco por primera ocasión.
Días después, el “calzón rico” al ver que en Oscar y yo había tierra fértil, nos prestó poco a poco su colección de cintas y discos de acetato.
“Hysteria”, de Def Leppard; “Seventh son of the seventh son”, de Iron Maiden; “Open up and say ahh”, de Poison; y “Blow up my video”, de AC/DC. Discazos, y todos de esa época.
Esa fue la patada de salida para un viaje como fan del rock que ya va durando dos décadas.
Al salirme del colegio, dejé de ver a este dealer novato de música y cabe mencionar que nunca más lo volví a ver o supe de él.
Pues a Federico, donde quiera que estés, en un manicomio, en la cárcel, en un partido político o en el puritito infierno, hoy yo te saludo.

"For tose about to rock
We Salute You"

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Que onda David? Está chilero el texto y ya que estamos en estas... a quién se referían en Sweet Child O´mine???

Sergio Ramírez

Gabriel Arana Fuentes dijo...

Jajajajaj Rock rules.

David Lepe dijo...

Buena pregunta Serginho, a Erin, la novia en ese tiempo de Axl Rose. Muy linda ella por cierto.

André Gribble dijo...

Viva el rock!
Recuerdo que este disco y el And Justice for All de Metallica, fueron los que me marcaron y me hicieron trascender por fin de ese infantil mundo de New Kids on The Block y MC Hammer en el que vergonzosamente admito haber estado atrapado.
Esto es música, lo demás son pajas, dije yo.

David Lepe dijo...

Sí, te entiendo André, a mí también.
Era emocionante escuchar esos discos.
Orale.

AngeLina dijo...

Black de Metallica, por favor!!!

yokin dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

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