Antes del anochecer – la historia de amor de las largas caminatas y las conversaciones interminables
Cuando vi Antes del
amanecer (1995), cortesía de las decenas de películas en
videocasetes que mi amigo Sergio me prestó durante la universidad,
sentí que se abrió la puerta a la fantasía romántica y cursi en
mi mente. Comencé a creer que era posible que existiera esa mujer
que encontraría de casualidad mientras buscábamos libros o discos
en una tienda, tropezaríamos y nos enamoraríamos. Me salvaría de
la miseria y la soledad. Disfruté el filme tres veces en menos de 20
horas: una vez en la noche, otra en la madrugada y una última
ocasión horas antes de regresarlo, pues Sergio guardaba un horario
estricto para las devoluciones de los casetes. Y confieso, utilicé
un par de veces la frase de Jesse, esa de “en el futuro te
arrepentirás de no acompañarme, mejor sal de dudas hoy mismo”. Y
funcionó, esa maldita frase funcionó un par de ocasiones.
Trailer acá.
En el caso de Antes
del atardecer (2004), salí corriendo del trabajo para verla en un
miércoles de dos por uno en el cine, escondido de mi novia en esa
entonces porque quería verla solo. No tenía tiempo de explicar lo
importante que era saber si Jesse y Celine se encontraron en la
estación del tren diez años antes. En la sala estábamos dos
señoras y yo, con suerte, porque tres personas era lo mínimo que se
necesitaba para que proyectaran la película. Al finalizar, sentí
que había visto una joya. Salí flotando de la sala. Las señoras
fueron casi corriendo a Atención al Cliente para pedir su dinero de
regreso, porque aseguraron que la película estaba incompleta y le
habían quitado el final. “Pobres viejas ignorantes, mejor que
vayan a ver su telenovela de la tarde”, pensé. Es interesante que
me creyera un gran cinéfilo de importancia solo porque veía de tres
a cinco películas a la semana. ¿Quién habrá sido el ignorante?
Trailer acá.
Y cuando vi Antes de
la media noche (2013), en un dvd pirata, en la cama con mi esposa, en dos partes porque
nunca nos da tiempo de ver películas enteras, me sentí dichoso de
ser parte de esa gran historia de amor y me asusté de que por ratos
fuera tan similar a la de nosotros, en lo bueno y en lo malo. Y es
que a veces los canales de comunicación se agotan, se irritan, se
hartan. Pareciera que la discusión fuera el deporte oficial del
matrimonio, y como toda disciplina, con el tiempo hasta más cabrón
se vuelve uno para discutir, para pelear, para herir. Al terminar el
filme, después de un beso, le prometí a mi esposa dos cosas: que la
amaría por 56 años más y que la escucharía de una mejor manera. A
los días fallé en una, pero me sigo esforzando.
Y trailer acá.
Comentarios
Buenas peliculas y buenos diálogos, realistas a ratos, a ratos no.
... ¿la frase funcionó?
La segunda supuso una leve decepción, aunque debo decir que la vi en compañía de una ex que no era tan devota como yo de la cinta anterior. No la he vuelto a ver desde su estreno (la cinta, no la "ex") y quizá un nuevo visionado cambie mi opinión de la peli.
La tercera... ¡no la he visto!
Saludos!
Pruébenlo! Maria