lunes, 5 de julio de 2010

Llorón de butaca


Soy un llorón para las películas. Sin ser tan tristes, solo con un poco de emotividad ya suelto lágrima. Lo reflexioné con el post Kleenex riguroso del blog Por aquí te veo.

En verdad, no importa qué tan cursi, fresa o manipulador sea alguna escena o final, pero si llega a tocar ese nervio raro en mí, salgo mal parado y lloro como si acabara de morir un ser querido. Y es extraño porque en ocasiones sé que no debo llorar, no debo llorar… y termino limpiando mi cara de una mezcla extraña de lágrimas, sudor y mocos.

No hablo de las películas estilo gas pimienta, como El niño con pijama a rayas o la snuffeada La pasión de Cristo. Me refiero a otras. En estos momentos las que recuerdo casi me noquean son The cyder house rules (me descompuse), Hachiko (ni me pongan a un chucho sufriendo) y Big fish (ya había aguantado, pero las notas de Man of the hour durante los créditos produjeron el fatality).

En ocasiones he sido consiente de lo manipulador del guión, y de todas maneras pego el aullido, como en When a man loves a woman (cuando Andy García se despide de su hijastra… ay mis hijos) y Voces inocentes (contando los horrores de narración, junto a mis lágrimas).

La escena en The time traveler’s wife, cuando él viaja y ve en el pasado a su madre en el metro, así como cuando en I am Sam , Sean Pean camina el paso de zebra con sus amigos, todos con su globo, son inolvidables. O cuando el niño se despide del Mamut en la Ice Age.

Y de Dancer in the dark, What dreams may come, Awakenings y Dad se me dificultó recuperarme. Tardé días. Y cabe mencionar las vistas este año: Everybody's fine y Toy Story 3.

Cualquiera pensará que tengo una playera en casa con la frase bordada en letras gigantes y doradas “El cine se hizo para sufrir, Y ME ENCANTA”, pero no, lo juro, no es así. Me da un poco de vergüenza, pero qué jodidos, hay que sacar el estrés de vez en cuando.

Y no es que me encanten las lágrimas, pero otro día les platico sobre mis discos lacrimógenos.

7 comentarios:

Alberto dijo...

A mi me pasa igual que a ti con los perros, por eso mismo no vi la de Hachiko... no creo que lo pudiera soportar (y no por ver esa cara de "buen estar" de rícharguer si no por la historia del perro).
No sabia que toy story 3 daba para lagrimillas, a mi la de up me dejó agotado, incluso cuando la vi por 2ª vez sabia que iba a llorar.

Tampoco me gustan las peliculas que antes de empezar a verlas sabes que van a ser tristes y que ponen a juego tu "humanidad" en cuanto a si lloras o no. Ahora mismo, recuerdo la última escena de el hombre bicentenario.
PD: ahora tengo mas ganas de ver toy story 3.

rOo RAMONE dijo...

Hemos llorado por las mismas :)

un beso Lepe

Lucybel dijo...

Mi querido David, que puedo decir, de animalitos no veo porque me considero NO MASOQUISTA (creo que con eso dije todo) y puede que suene re raro pero te aseguro que me conmueve hasta el alma un cachorro que la este pasando mal a un descuartizamiento en masa de cualquier humano (sip, di nomás, que rara que es esta chica)

Por otro lado, con todo y mi rockera vida hay películas cómico románticas que destruyen y consiguen no solo lágrimas sino mini identificaciones con el personaje (como que me meto en la trama... o será que la trama termina siendo m uy parecida a mi vida?) como lo que me pasó con Love Actually, no con toda la peli pero si con una escena en especial en la que una de las protagonistas descubre que un chico que presumiblemente la odia... en realidad la ama y que si no le dijo nada fue por "instinto de conservación" (no sabes como lloré).


Saludos!

gretel dijo...

Yo sí tendría una camiseta así!!! Amo los dramas, llorar en el cine a moco tendido...
Las que me pueden son las de clint eastwood: million dollar baby y gran torino. Me lloro todo. I am Sam, por dios!!! Peliculón para el lagrimón.
La que me volteó fue Grave of the fireflies, casi una semana, es más, cada vez que la cuento se me anuda la garganta, estos japoneses son terribles!!!

Hikaru dijo...

Me sentí sumamente identificada con esta entrada. Suele suceder algún momento emotivo y ya estoy soltando las lágrimas xD

Creo que por eso mismo no me atrevo a ver Hachiko.

Un abrazo, que estés bien!

D dijo...

"Lágrimas, sudor y mocos..." asi le hubieras titulado a la entrada :P
La verdad, he visto la mayoria de las peliculas que mencionas y me ha pasado lo mismo...

Con la de Toy Story 3 me da mucha tristeza cuando el oso regresa a su casa y ve a la niña con un oso nuevo...sniff...!!

Creo que es bueno poder llegar a cierto desahogo emocional con esas peliculas que nos llenan de emotividad y de lágrimas, sudor y mocos...

Besos!
Diana

David Lepe dijo...

Alberto: Te recomiendo Toy Story 3. No es lo innovadora en imagen, pero maneja una estética muy buena y la historia es perfecta. Ya la comentaremos entre vos y yo cuando la veás. Me contás.

rOo RAMONE: Casualidades de la vida. Un abrazo.

Lucybel: con lo de las películas de mascotas, yo pienso lo mismo (raro este señor?). Love Actually es preciosa, me encanta, no me aburro de verla. Sabés cuál te gustaría entonces, la clásica Casablanca. Saludos.

gretel: Las de Eastwood... no tienen palabras. Son asombrosad. En Million Dollar Baby no lloré porque estaba como la gran diabla, no te imaginás qué enrabaido salí del cine, es buenísima. Grave of the fireflies no la he visto, se va a la lista de búsqueda. Gracias.

Hikaru: Entrás al equipo de llorones, bienvenida, jaja. La verdad, ni veás Hachiko, mínimo serán 30 minutos de tristeza. Un abrazo, que estés bien también.

D: Esa escena de Toy Story es bien triste, pero me afectó más cuando están cerca de chicharronarse. Que bien que sos del grupo de llorones cinéfilos. Saludos.

Analu: Esta parte de I am Sam es demasiado buena. Yo peleo también por no llorar, pero pierdo la mayoría de veces. Gracias, saludos.