Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2015

“La Grande Bellezza” - ¿Para qué sigo aquí?



Nunca he sido de las personas que visualizan su futuro. Lo he hecho en pocas ocasiones y en algunas he pegado en el blanco. A veces, el miedo te acuchilla los ojos y te ata las manos y los pies.

Al ver la película italiana La Grande Bellezza, y conocer a Jep, el personaje protagonista, no tuve la necesidad de invocar a poderes extrasensoriales para saber que por ese camino puede desembocar mi existencia, si es que me va más o menos bien.

Jep es un periodista y escritor que vive en una Roma que bien podría ser Guatemala: una ciudad amarga, vacía y descompuesta, que es una sombra de lo que pudo haber sido. “No me interesa ser mundano, quiero ser el rey de lo mundano”, dice el personaje mientras reflexiona que no puede seguir malgastando su tiempo en hacer lo que no le gusta.

Al ver a sus amigos hacer “el trencito” mientras bailan, Jep dice: “me encantan nuestros trenes, porque al igual que Roma, no van a ninguna parte”.

Seguramente llegará el momento en que la pregunta en mi tren deje de ser “¿para qué he venido?”, porque se habrá transformado en “¿para qué sigo aquí?”. Para esa entonces, espero que el cinismo o el cansancio sean dos medicinas que pueda utilizar para aliviar el dolor. Mi deber es practicar.

Los amigos de Jep son pocos, pero queridos. Los une la decadencia y el convencimiento de que todo está perdido, así que es mejor tratar de pasarla bien y sonreir uno al otro mientras el mundo sigue hundiéndose en la porquería. En eso ya estoy practicando.

Quisiera envejecer con esos amigos que les interesan los sentimientos y con quienes nos maravillaremos de los detalles de las bellezas pequeñas, porque dentro de unos años, las grandes ya habrán desaparecido.

Solo nos quedarán las memorias y la nostalgia, dos bestias que patean duro en la soledad.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La melancolía de Amable Sánchez Torres

No soy un experto en poesía, pero cuando leí las colecciones de poemas “Nudos en la sombra”, “Delito mayor” y “Cosa cordial” de Amable Sánchez Torres, se abrió una puerta en mi mente.
Vaya que la melancolía nos tira al suelo y juega con nuestros recuerdos como niño con trompo nuevo (o app de trompo en algunos modernos casos).
Varios textos rozan con ser cartas de despedida antes de la muerte, con la idea de “ya me voy, estuvo bonito todo, hubiera querido más, hubiera preferido que fuera mejor”.
No siempre estar despierto es estar vivo”, dice uno de los poemas. “Quizá somos los hombres como esas estrellas que murieron hace siglos y cuya luz nos llega todavía”, sigue. “Haber vivido, entonces, solo será un traspiés en la memoria”, remata.
Tiene textos bañados en vacío y abandono, algunos en esperanza y otros en la urgencia por soñar, sin importar si sea dormido o despierto.
“Yo me rebelo contra mi destino y le escupo a la cara a quien intente jugar conmigo a la gallina ciega. Judas no es un traidor, sino una víctima tan indefensa como otras. Que nadie lo condene sin escucharlo antes”, escribe el autor.
Destaco esto porque tengo el deseo de volver a leer estos libros, y regresar a estas palabras que me ensañaron a no distraerme en cosas que no valen la pena, porque nuestro tiempo está contado y es valioso. Y cuando llegue el momento de cerrar los ojos, lo quiero hacer con una sonrisa, al menos a medias.

Gracias Eddy Roma por el regalo.

Ahora, las vida y las decisiones del autor son otra cosa. Si quieres saber más acerca de Amable Sánchez Torres, pulsa acá.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Gracias


Suelo elevarme y dejar que la imaginación timonee el rumbo, aunque el mar esté rudo y yo no quiera sostenerme. En ocasiones me pierdo del norte y los disparates controlan mis pensamientos.
Pero tú me atraes, me atrapas, me tomas de la mano y me invitas a navegar en la tierra. Sustituir los ajetreos por abrazos, la paranoia por caricias, las lágrimas por los besos.
Aunque a veces tardamos mucho en entendernos, eso es nuestra arma y escudo, un atributo para las revueltas, una llamarada para el afecto.
Me prometí ser mejor cada día y por ese camino creo ir.
Quiero crecer contigo y ser de esas “parejas de viejitos” que vemos en las calles.
Gracias por dos años de tu amor y brindo por miles más, porque, como lo bailamos aquel 1 de diciembre, quiero tu amor “por más de mil años”.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Golpes al aire

Su tarea era llevar a empujones a su hombre, ebrio, de regreso a casa. La dificultad de su misión era hacerlo mientras esquivaba los golpes sorpresivos que él le lanzaba.
El puño, la palma, el codo, cualquier parte de su brazo era ideal para conectar con la cabeza de la diminuta mujer.
Ella se hacía los quites de una manera tan perfecta que apuesto a que no era ni la primera, ni la segunda o la tercera vez que lo practicaba.
El hombre tambaleaba y no solo tiraba manadas, también insultos a gritos, sin dejar de comer sus tortrix barbacoa y escupir parte de ellos cuando abría la boca.
Las personas en la parada de bus no se movieron cuando la activa pareja pasó cerca de ellos, ni para ayudarla, ni para ver más de cerca, ni para huir o evitar ser receptor de un golpe al aire.
Los agentes de la policía de la estación de la esquina, al contrario, sí se movieron, para reírse y bromear. “Ya te llevan a casa, vos”, se decían. “Llamate a aquel, que vea lo que le va a pasar si sigue chupando los martes”, expresaban.
El semáforo dio verde y seguí mi camino, dando vistazos morbosos por el retrovisor, para atestiguar la conclusión de la misión de esa mujer.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La chica del anuncio no está por aquí

En el letrero del carwash se ve la fotografía de una señorita de rasgos asiáticos, con diminuta, apretada y mojada ropa, y una esponja enjabonada en su mano. La espuma vuela por todos lados, hasta cerca su brasier. Sonríe con una dentadura blanca perfecta.
En realidad, quien lava los carros en ese carwash es un joven, menor de edad, con gorra puesta de manera torcida, camiseta, pantalón de lona, mitad del boxer de fuera y tenis altos.
Es como la canción “Nassau”, de Hombres G, que cuenta la historia de un español que se va a vivir a Nasáu, ese lugar paradisíaco de las Bahamas que vio en la publicidad, pero al final solo llega a esa hermosa ciudad a comer mierda. “La chica del anuncio no está por aquí” y "con lo bien que estaba yo en Madrid, con mi jugo de piña y mi casita gris" canta Summers en la rola.
Volviendo al carwash, en ocasiones de emergencia, al joven lo ayuda su jefa, una mujer de ceño fruncido, amable con los clientes, una fiera con el lavador.
Cualquier rincón del carro que no está limpio al final, es razón para tirar el regaño. Desde “no tenés cerebro”, hasta “te lo he dicho mil veces” son los sermones más repetidos.
Parece que hay un jefe mayor en el carwash, un estilo de CEO dirían por ahí, que es un señor de gorra celeste y camisa a rayas. Nunca lo he visto haciendo algo. Miento. Una vez se levantó de su silla para alcanzar el periódico.
Después de meses de ir a ese carwash, noté que el joven que lava no es el mismo cada día y que lo cambian de manera quincenal. Y quien llega al puesto siempre viste una gorra puesta de manera torcida, camiseta, pantalón de lona, boxer salido y tenis altos. Los regaños y las jefaturas no han cambiado.

lunes, 17 de junio de 2013

Los dueños y los reglamenteos

Cuando escuché al niño decir "mi equipo será de 10 jugadores, ustedes solo 4. Las niñas no juegan. Yo soy el único que puedo marcar una falta. Es futbol, pero solo mi equipo puede usar las manos. Y habrá tres porterías", pensé: a veces es bueno ser el dueño de la pelota.

Y cuando el niño del equipo contrario dijo "pues no juego", y se fue tranquilo a jugar solito en el resbaladero, pensé: pero es MÁS RICO mandar a la mierda a esta gente que se cree dueña de todo.

lunes, 18 de marzo de 2013

De repente

De repente me encuentro esperando con qué canción de la alarma de tu celular nos despertaremos ahora. ¿Será la cantante sueca gritona? ¿Será la balada de No Doubt o de Café Tacvba?

De repente me alegra escucharte cantar en la ducha. Una persona que canta no se entristece tan fácil.

De repente vuelvo a ver House, ahora contigo, juntos, qué maldito es House.

De repente me organizas mis dvds con mucho cuidado y cariño, y yo me siento agradecido, pero minutos después cambio el orden de las cajas porque no es posible que el documental de Tom Petty esté en el sector de películas, en medio de Reservoir Dogs y Kill Bill.

De repente me creció la barriga, me convenzo que es de felicidad.

De repente otras personas me piden consejos, como si ahora poseo el secreto para ser feliz en pareja.

De repente compartimos medicamentos antes del desayuno y después de la cena.

De repente me gusta estar tanto contigo, que cuando peleamos, se me mete el diablo de la frustración porque estábamos tan bien.

De repente me acostumbré a darte un beso en la frente antes de dormirnos, y desearte que tengás una linda noche y que sueñes cosas bonitas.

lunes, 20 de agosto de 2012

Girls – Yo también fui acomplejado y deprimido



Sin tanta casaca, les digo que Girls es una gran serie de televisión acerca de jóvenes. Para comenzar, se agradece que no es otro reality show. Luego, las historias son interesantes, las locaciones chingonas, música de a huevo y los personajes son tan tontos, chistosos, raros, inmaduros y patéticos que resultan ser muy humanos al final de cada episodio.

Y si profundizo un poco, el personaje principal, Hannah, es tan acomplejada y deprimente que me recuerda demasiado a mí cuando tenía alrededor de 20 y 25 años. Ella es una recién graduada en letras y aspirante a escritora que no consigue un trabajo “digno”, su novio pareciera ser un total imbécil y su carrera como autora no despega. Inclusive, hay un episodio que es de mis favoritos, en el que se caga de la envidia porque una su compañera de universidad publicó un libro antes que ella, y era acerca de una tragedia. “Se le murió el novio, maldita suertuda”, dice Hannah mientras ve la portada. 

Y así era yo. Miraba cómo compañeros que creía más tontos que yo conseguían trabajos, escribían en medios alternativos o se graduaban, y yo no. Seguía estancado en mi depresión y era testigo de cómo estudiantes que no sabían distinguir ni siquiera una palabra grave de una esdrújula, conseguían trabajo escribiendo en periódicos y revistas.

E igual, yo no hacía nada para cambiar eso, más que quedarme de brazos cruzados y con el espíritu frustrado, porque sentía que no merecía esas oportunidades y todos esos complejos que solo un joven de clase socioeconómica media puede sentir. Por suerte, me cayó un trabajo, de esos que te exprimen al máximo. Y dejé de llorar, porque no es fácil quejarse cuando trabajas 14 horas al día. Y así terminó la lástima hacia mi persona, así cayeron poco a poco mis complejos (no todos, eh), así entendí que si quería un cambio, mínimo debía moverme.

Por eso me gustó tanto esta serie, que la puedo explicar así: “Girls es como si un director pupilo de Christopher Nolan dirigiera su versión de Sex and the city”. No digo más.

Gracias Serginho por el préstamo. Diste en el clavo.

Y si les dio curiosidad, acá les va un clip.

lunes, 13 de agosto de 2012

Somos un coctel de códigos

Se levanta y para apagar la alarma de su celular pulsa 3 dígitos. Sale de su casa y apaga la alarma: 4 números. Necesita desbloquear el iPod, 4 dígitos. 
Llega a su trabajo y para entrar al edificio: 4 letras. Para acceder a su computadora: 6 dígitos con una mezcla de mayúsculas, minúsculas, números y signos. Necesita sacar una llamada desde su cubículo: el número más el código de 5 dígitos. No puede entrar al sistema sin recordarse de 5 números y 3 letras consonantes y minúsculas.
Correo electrónico: 10 botonazos, Facebook: 11, Twitter: 7, Instagram: 8, Google+: 7. Maldito captcha, repite todo una vez más. Revisa su cuenta vía Internet: 4 pulsaciones. Necesita refaccionar, así que va al cajero a extraer dinero: 4 dígitos. 
Regresa a la oficina: repite 4 letras. Y no son ni las 10 de la mañana.

lunes, 30 de julio de 2012

Se jubilan los kickers

Fueron un regalo de mi madre cuando cumplí 26 años. De ahí, me han acompañado en muchos momentos.

Los tenía puestos cuando renuncié a mi primer trabajo y cuando comencé en el segundo.

También los vestí en el viajé de 24 horas por tierra al D. F. de México, para ver por primera vez a Pearl Jam.

Acariciaron la arena de Río de Janeiro y aguantaron la nieve de Detroit.

Con estos como calzado entrevisté a Black Eyed Peas, Gaby Moreno, Luis Von Ahn y Ronald McDonald.

Estuvieron conmigo en la cola de 4 horas para comprar mi entrada para ver a Metallica, me ayudaron a saltar en los conciertos de Megadeth, White Stripes y Calamaro, y más de un par con Bunbury y Café Tacuva.

También la primera vez que vi en el cine Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Almost Famous, Lost in Translation y The Dark Knight (esta última en función de media noche).

Fueron los responsables de comentarios como: “vos no sos tan feo, pero esos tus zapatos te chingan”, y “los zapatos de un hombre dicen mucho lo que son, y los tuyos te hacen trizas”.

Recibieron la caída de más de una lágrima, mucho sudor y un par de gotas de sangre.

Hoy, los jubilo, después de casi 10 años de compañía. Se van con una sonrisa en el rostro, y no es una metáfora, la suela se despegó y parece que sonríen los jodidos.

lunes, 25 de junio de 2012

Suena Polly


Una noche de 2012 llovía fuerte. Yo regresaba a casa en bus urbano y a través de mi walkman escuchaba el final del lado A del Nevermind (1991). Sonaba Polly mientras el agua corría por la ventana. No solo las calles citadinas se inundaban en esa ocasión, mi estabilidad se hundía en segundos. Mis problemas de adolescente me tenían vencido, ya saben, esos clavos de que padres no tienen ni puta idea, de que se va a reprobar una clase, de que alguien perdió un mi buen caset, de que la chica especial dijo que uno es feo. Polly era el soundtrack perfecto, esa canción opaca y torcida definía el momento. Y olía a desagüe, fragancia adecuada para decorar el momento.

Ahora, 20 años más tarde, mientras regreso en carro a casa durante la noche, el shuffle del iPod me tira Polly, esa misma tétrica versión acústica. Los problemas en 2012 no son los mismos de hace dos décadas, aunque tengo la sensación de que el agua seguirá cayendo por mucho tiempo, y continuará su curso sin pedirme permiso. Inclusive, temo de ahogarme en ella. Aunque ya no huele a desagüe, me llega un ligero olor a mierda. Y Polly sigue sonando, como si nada estuviera pasando.

lunes, 7 de mayo de 2012

La modelo


Yo: Mirá, ella es una de las modelos chapinas que más me gustan. ¿Vos la conocés, verdad?
Mi amiga: Sí, ella es linda. Aunque esas sus extensiones ya se ven viejas. Debería retocarse el color del pelo otra vez. Y esos lentes de contacto verdes me encantan, no me gustaban sus ojos oscuros. Y se arregló los dientes, notá, todos blancos y rectos, así no eran. Y como que se hizo algo en los pómulos, pero eso no me consta. Lo que sí me contó fue lo del botox, por eso la gran trompa que trae. Y esas chichotas y el culón son marca tica, allá fue la inflada. Y si no me equivoco, la lipo fue en Miami. Quedó linda.
Yo: Sí, lindo bodrio.
Mi amiga: Callate, ¿vos qué sabés de belleza?

lunes, 30 de enero de 2012

Un regreso añejado


El cineasta sueco Ingmar Bergman dijo acerca de la vejez “envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.

Mis familiares y amigos de 50 años de edad para arriba me dicen que yo actualmente a mis 35 años estoy en la plena flor de la juventud. Mucha emoción y apoyo en esas palabras, pero cada día que pasa se siente todo lo contrario.

La idea de ver cada vez más lejos a la juventud la marcó mi regreso a la universidad este año, en un intento desesperado por cerrar uno de los círculos más fatídicos de mi vida: la carrera. Es fácil decir que me siento viejo cuando llego a la universidad y las chavitas con tacones más grandes que su cabeza suben más rápido las gradas que yo, y jadean menos al final. O que en mi clase nadie me gana en conteo de canas, y que en realidad casi les doblo en edad a varios, o que con algunos actuales catedráticos nos dimos copia en clases hace 15 años. Pero quitando lo obvio, comparto 5 razones por las que me siento cada vez más avejentado cuando llego a la universidad en estos días.

5. Me siento hasta adelante. No lo hago por querer ser nerd, la razón es que ya no escucho ni leo bien de lejos.

4. Veo a la grama recién cortada invitándome a recostar mis nalgas en ella y fumarme cualquier cosa como lo hacía en mi época post-grunge, pero lo único que se me antoja es una silla decente y un café caliente, no de esas basuras frapés.

3. Durante el receso, en vez de que se me venga a la mente la frase “qué montón de gente”, pienso “ah, ishtal infeliz”.

2. Escucho a algunos estudiantes jóvenes hablando muladas y pienso “yo era así, puta, qué vergüenza”.

1. Y cuando me encontraba sentado, descansando tranquilo en una banca, dos patojas de primer ingreso se me acercaron con su voz chillona “disculpe SEÑOR, ¿dónde queda Información?”.

lunes, 17 de octubre de 2011

Imaginemos


Imaginemos, solo para divertirnos unos minutos, si tuviéramos que escoger para presidente de Guatemala entre dos personajes. El primero es un guerrero quien lo podemos ver de joven con su colorido uniforme de militar en un vídeo en Youtube, explicando algunas de las armas utilizadas para combatir al diabólico comunismo. Un poderoso soldado quien promete ser la solución para la inseguridad del país, aunque si recuerdo bien, no ha hecho gran cosa cuando tuvo la oportunidad. Él empuña la mano y promete que con él en el poder, nos dejarán de robar el carro y celular, los mareros se comportarán como educados jovencitos y los narcos se retirarán para convertirse en personas de bien. Si no, les caerá el puño justiciero. El perfecto guardespaldas que tanto nos urge.

Bien, y el otro a optar por la presidencia es un payasito de los más graciosos. Él nos hacía reír a principio de campaña con promesas tan soñadas como ridículas. ¡Iríamos al Mundial! era una de ellas, y así fue, la selección sub-20 de fútbol clasificó a un Mundial. Así el Payasito Promesas, como me gusta llamarle, ni siquiera había ganado las elecciones y ya había cumplido una promesa. Qué futuro. Pero él no solo es protagonista con su comedia, también lo es en el Reporte Petén, un estudio de 208 páginas publicadas por la organización Inside Crime, en las cuales se explica que el payasito sonriente y juguetón es parte de uno de los grupos de poder más fuertes del narcotráfico en Petén. Wow, qué trabajador resultó el chistoso. Pero como la risa es una de las vitaminas del alma, qué mejor que el mismísimo Presidente de la República nos regale sonrisas todos los días con sus payasadas.

Además, ambos han utilizado la ley del Tribunal Supremo Electoral como papel de baño y han gastado millones de quetzales cada uno en su campaña política.

Pero ya me estoy deprimiendo, mejor dejemos de imaginar este tipo de situaciones y regresemos a la vida real.

Hoy me quedo con un vídeo de Promesas al volante, versión de Al buen chapín.

martes, 27 de septiembre de 2011

Empleos alternativos 1: cantante, jackass, striper


Al dejar mi empleo fijo hace algunas semanas, tengo la necesidad de buscar actividades alternativas para ganar dinero. La comunicación social es una profesión apasionante, pero las empresas y campos están saturados de personal. Así que papel y lápiz en mano, y luego de una lluvia de ideas ya tengo un listado más pequeño de opciones. Algunas profesiones que podría encarar son:

Vocalista de Velvet Revolver.

Ser el reemplazo de Scott Weiland sería alucinante. Ya memoricé las letras de las canciones, por lo menos de las famosas. Y he visto en Youtube sus toques y no están nada mal.

Pros: Tener todas las ventajas de un rockstar, con todo y cheque de pago. Conocer en persona a Duff y Slash.
Contras: No sé cantar. No me muevo como Weiland. Los proyectos alternos de Duff y Slash van exitosamente, no sé si quieran volver a la banda.

Un nuevo Jackass.
Tras la reciente y dolorosa muerte de Ryan Dunn, creo que la pandilla de Jackass necesitará a otro integrante. Aunque ya anunciaron de que están muy viejos y no filmarán otra película, pues quién quita y por necesidad de dinero produzcan un reencuentro. Yo reemplazaría y haría un gran tributo a Dunn.

Pros: Hacer reir es una bendición.
Contras: No nací para el dolor físico. Tal vez para el sufrimiento espiritual o del corazón sí, pero en el cuerpo no. Nunca me tatué o coloqué arete porque me dan miedo los pinchones. Eso que me hagan bromas pesadas me sulfura. Y a diferencia de Ryan, no me place eso de meterme carritos dentro del colon e intestino grueso.

Quítatelo todo, nene
Striper. Para despedidas de soltera, días de la secretaria o temporadas de depre. Ya hasta tengo mi playlist preparado: algunas de Rihanna y Katy Perry para comenzar y levantar el ánimo de fiesta, luego una versión moderna de Girls just want to have fun para que enloquezcan un poco. Un par de canciones rocanroleras de AC/DC y KISS cachondea a cualquiera. Antes de terminar incluiría una balada, me llama la atención Love hurts, en honor a los clubes nocturnos de mi país. Y concluiría el set con canciones de Ilegales, Winsil y Yandel, y toda esa porquería que tanto gusta bailar. Prepararía un mi traje de PMT, repartidor de Domino’s o Wolverine para el show, y usaría unas tangas con una foto de Johnny Depp impresa por la parte frontal.
Claro, esto después de un par de tequilazos.

Pros: Tendría excusa para levantarme tarde.
Contras: Soy pésimo bailarín. Eso del manejo del tubo no se ve fácil. Mi cuerpazo es de tipo gimnasio “una vez por quincena”. Y por ahí he escuchado que algunas se enamoran de los bailarines, y la verdad no quiero romper corazones. Pobres ellas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

PJ Harvey y el pasado escrito con sangre



PJ Harvey ganó con Let England Shake su segundo premio Mercury, algo así como el Grammy o Brit alternativo al mejor disco del año según la crítica, disqueras y productoras inglesas. No me sorprende, se trata de un discazo, de lo mejor que he escuchado en muchos años.

El disco habla sobre Inglaterra, pero si las canciones se cantaran en castellano y sustituimos “Inglaterra” con “Guatemala”, no habría mucha diferencia. La obra escupe desesperanza y celebra a las almas acomodadas por un pasado escrito con sangre. ¿Suena a algo conocido, guatemaltecos? Es un disco de protesta, es anti bélico, es una metida de mano al sistema sobándole los huevos. No cuenta las batallas, más bien narra sus resultados. Violencia, intolerancia, soledad. La oscuridad siempre le ha asentado con lucidez a la artista.

“¿Y cuál es el glorioso fruto de nuestra tierra? / sus frutos son niños deformados / ¿Y cuál es el glorioso fruto de nuestra tierra? / sus frutos son niños huérfanos”, se pregunta y responde en The glorious land, refiriéndose a la guerra la cual dejó muchos espacios vacíos en las familias, huecos que nunca dejaron sembrar y cosechar amor, y ahora hacen falta.

También podemos escuchar la tenebrosa In the dark places, con su inicio resignado “nos levantamos temprano / lavamos nuestras caras / caminamos los campos / y levantamos nuestras cruces”. Algo así como aceptar que ya estamos chingados y rogar que nos déjen sufrir en paz.

Por último la frase “¿Y qué sucederá si llevo mis problemas a las Naciones Unidas?", repite una y otra vez en The words that maketh murder, con esperanza de que ellos le solucionarán los inconvenientes de su país. Y es que la ironía ha sido parte esencial del encanto Polly Jean desde sus inicios, hace más de 20 años, cuando se vivía en mi país ese ambiente de postguerra, mismo que ahora huele a podrido.

Para escuchar el disco y ver sus impresionantes audiovisuales, los encuentran en pjharvey.net



sábado, 10 de septiembre de 2011

Guatemala cojea


Si no es la religión, es el tono de piel, la forma de hablar, el gusto artístico, el lugar de nacimiento, el nivel de educación, el color de la camisola de fut, estilo de vestir, la manera de caminar, raza del chucho… ya cualquier excusa resulta buena y barata para buscar rechazo entre nosotros mismos.

Con tanta hambre y miedo, resulta fácil resistirnos a aceptarnos, vernos a las caras, entendernos. Y así, le pedimos a este país cojo que corra a votar, y todavía le exigimos que en el camino nos deleite con baile de marimba.

Ya imagino los titulares del lunes: “Fiesta cívica”, “Guatemala acude a las urnas”, “Chapines eligen”. Pensándolo bien, era peor cuando los candidatos solitos se postulaban y se autoproclamaban presidentes de la república por los siglos de los siglos. (Minuto de consuelo).

¿Y cómo es que gritan las canciones nacionalistas rock? “Viva Guateeee”. Así es el rollo… pero no, no me sale todavía. Ya saldrá.

Dice Bob Dylan "Nací aquí y moriré aquí / encontra de mi voluntad / Sé que parece que me estoy moviendo / pero estoy quieto / Cada nervio de mi cuerpo está ausente, insensible / ni siquiera recuerdo de qué vine huyendo".

lunes, 5 de septiembre de 2011

El café de mi trabajo es feo


El café de mi trabajo es feo, no tanto como para hacerme vomitar o empacharme, pero es feo. Sí quita el sueño y sí aguada cualquier champurrada o cachito hundido en la taza, como cualquier café gourmet lo haría. A veces no sé si tomármelo me levanta o me deprime más. ¿Han escuchado hablar de la famosa agua de calcetín? Nunca la he probado, pero muchos dicen que este café se parece. Como mencioné, es feo, más no asqueroso.

Algo así como aquel compañero de la universidad quien tenía pegue, sin ser guapo y mucho menos brillante. Sonreía como tonto, no vestía bien (usaba el mismo estilo de ropa que todos en esos años) y se dificultaba entender lo que hablaba debido a un extraño acento; y todo eso no era suficiente para alejar a las patojas que lo seguían. Era tan feo y desalineado como nosotros. Ahora lo pienso con más tiempo y no concluyo si era el dinero, su carro último modelo o qué diablos, porque no era guapo el cara de memo, pero siempre tuvo novias con cuerpazos.

Y eso me recuerda también al trasero de aquella maestra de cuando yo andaba por el colegio apenas. No era bonito, para nada, pero llamaba la atención. Era grande y cuadrado, sí, cuadrado, y no se estaba quieto. Se movía y movía y movía, todo el día. Cuando caminaba, mientras la nalga izquierda subía, la derecha bajaba con fuerza. Y así se mantenían todo el día, como un motor viejo de locomotora o como si secretamente escuchara alguna canción de reguetón, y eso que en ese tiempo todavía no inventaban esa música. Pues no, ese trasero no era bonito, pero hipnotizaba a todos, adultos, niños y niñas por igual. Entretenía.

Igual, sigo tomándome el café, es lunes, es una porquería, ¿el café o el lunes? Esa ya es otra historia.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Nuevo header rock&roll


Una de tantas ventajas al tener amigos talentosos, es que uno de vez en cuando se beneficia de esa creatividad. Con artistas visuales he tenido la oportunidad de recibir algunos retratos de putamadre y una que otra sorpresa. En el caso del header de este blog, hoy es la segunda vez que recibo la ayuda de un buen amigo, Luis Villacinda. Gracias manín, me llega.

Y no escribo “fuck” tanto… tanto como me gustaría.

Y celebro este evento con mi canción favorita de los Gorillaz. Ay dulce melancolía, la que da caricias espinadas.

lunes, 25 de julio de 2011

Soñé que tenía un programa de radio


Hace unos días soñé que tenía un programa de radio, los jueves por la noche, de 8 a 10, en una estación bastante creativa y atrevida la cual no existe en la vida real por muchos motivos, solo en ese mi sueño y tal vez en mi inconsciente.

Yo lo produciría y como funciona en Guatemala, el productor de un programa de radio suele cargar con las responsabilidades de buscar patrocinador, conseguir la música, conducir el programa, contestar llamadas, desinfectar micrófonos, barrer y trapear pasillos cercanos. Por lo menos así era en mis tiempos de universidad.

Pues en mi sueño no llegué a la tan utópica cabina a lucirme como locutor estrella, nada más estuve listando las canciones a poner, qué disco tendría como Album del día o Artista del día (no me decidía cuál de las dos categorías, ni si sería Foo Fighters o PJ Harvey), y quién sería mi invitado porque la idea del programa sería hablar de música, tener a una persona invitada para que llevara sus canciones favoritas y compartirlas (en mi mente estaban unos editores amigos, músicos amigables y un cuenta chistes fantástico), recibir comentarios vía twitter y facebook, y tener información peculiar acerca de bandas y cantantes.

Claro, planeaba todo esto con un semi estrés de no contar con anunciantes amarrados todavía. Sería un programa bastante entretenido. Me la creí desde el inicio. Desperté animado ese día, a pesar de llevar tres semanas con un resfriado de caballo.

Nada mal para alguien que tiene más de 10 años de haber perdido la fe en la radio comercial del país.

“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

  “Jay Kelly” (2025) es un drama dirigido por Noah Baumbach y protagonizado por George Clooney y Adam Sandler. La película sigue a una estre...