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jueves, 18 de abril de 2024

Pearl Jam en una sala de cine: Apaguen la luz y denle play al nuevo disco



De adolescente y joven adulto, tuve la oportunidad de escuchar por primera vez los discos de Pearl Jam, cada uno en su año de lanzamiento, a oscuras y en mi habitación.

Y aunque los dos últimos trabajos discográficos los he tenido que digerir dentro de mi carro, manejando camino al trabajo o de regreso a casa, siempre existió ese momento especial de la primera escucha. Es como reencontrarse con un amigo y preguntarse: 

  • ¿Qué trae ahora?
  • ¿Qué me quiere decir?
  • ¿Qué quiere que analice?
  • ¿Nos veremos nuevamente?
  • ¿Se lo presentaré a mis otras amistades?



Hubo algo especial en esos momentos, hasta inolvidables, como escuchar por primera vez “Rearviewmirror”, “Corduroy”, “Wishlist” o “Love Boat Captain”; y pensar con cada una: ¿Cómo se les ocurrió esta puta maravilla?


Algo similar sucedió hace unos días con la llamada “experiencia teatral global”, en la que Pearl Jam se asoció con cadenas de cine alrededor del mundo para presentar el nuevo álbum “Dark Matter”.


La idea fue apagar la luz de la sala de cine y darle play a todo volúmen al “Dark Matter”, completito. Al haber finalizado el primer round, inmediatamente comenzó el segundo, ahora acompañado de unas hermosas gráficas estilo “light painting art” de Alexandr Gnezdilov, proyectadas en la pantalla junto con las líricas de cada canción.





La verdad, una chulada de experiencia. Fue repetir lo que antes hacía: apagar las luces y escuchar un nuevo disco de Pearl Jam, solo que ahora con un sonido evolvente y acompañado de la tribu fanática. 


En la audiencia pude notar amigos de infancia, familias y solitarios. Mi acompañante fue Mauricio quien, cabalísticamente, fue quien allá por el 1991 me dijo: “Escuchá esto”. Era el caset de “Ten”. Él lo inició todo. Culpable.


Mi primera impresión del nuevo álbum, “Dark Matter”, es que incluyen un poco de rabia, pero se enfocan en vivir la vida en el presente y los problemas que tenemos los humanos al comunicarnos, sobre todo en las relaciones de amor.





Pareciera que Eddie Vedder está loquito de amor y varias de las rolas hablan sobre lo difícil de conectar, de hacer acuerdos y de amar como uno puede hacerlo. Espero más adelante hablar de las que más me gustaron y llaman la atención.


Y como dice la canción “Wreckage”: “Eres como el agua, encontrarás tu propio camino”. Así es la vida, va rápido, sin control, dando giros tan inesperados como tensos. Pero eso es lo que tenemos, lo que nos queda y lo que debemos aprender a valorar.





“Los amo, hijos de puta”, gritó un asistente en plena función. Pues, sí, yo también amo a esta banda que, con orgullo, puedo decir que son los creadores de la banda sonora de mi vida.


“La vida es un soundtrack”, dice mi amigo Pato. Y sí, lo es, y ahora se estrena una nueva etapa con “Dark Matter”. Solo espero caer de pie, y si no, pues no perder tanto tiempo en levantarme. Queda mucho por hacer.


¡Larga vida a Pearl Jam!



Puedes escuchar el nuevo disco en Spotify aquí.


También puedes leer: Pearl Jam en Costa Rica - y el fino taladro de nostalgia

Y esta: Grabar un playlist de Pearl Jam


martes, 30 de julio de 2019

Mötley Crüe “The Dirt” – Brindo por quienes alguna vez fumamos en el baño de hombres

The Dirt es la película biográfica de Mötley Crüe. / Foto: Netflix


Soy de la generación “Dr. Feelgood”, ya que conocí de lleno a Mötley Crüe en 1991, con caset y playera originales. Esa cinta tronaba, en serio. No exagero al decir que la escuchaba casi todos los días, aunque algunas canciones no las entendí del todo hasta de adulto. ¿Había una rola en honor al sexo oral?

La personalidad de cada uno de los integrantes de Mötley Crüe era fascinante, pero la del baterista, Tommy Lee, atraía de una manera tan encantadora que, durante los noventa, se convirtió en una personalidad de la cultura pop, adentro y afuera del grupo, además de un ícono en muchos de nuestros corazones.

Tocaba la batería en un set que giraba verticalmente, cantaba y rapeaba en su propia banda y era esposo de Pamela Anderson (con video íntimo incluido). ¿Qué más queríamos los menores de edad en esa entonces?

Los Mötley Crüe. / Foto: Instagram

Claro, todos soñábamos ser como él. Y, ¿por qué no? Era de lo más cool en el planeta. Príncipe de la música, héroe del rock, gladiador de la vida. Y si no podíamos ser su clon, nos consolábamos con soñar que teníamos algo en común o un amigo como él.

A pesar de que la película biográfica de Mötley Crüe, The Dirt, le retrata solamente su lado amigable e ignora el agresivo, se disfruta mucho y se recuerda un poco su manera grotesca de ser simpático y admirado.

Lo sigo en Instagram y me alegra ver que, por ahora, además de la hazaña de seguir vivo, le va ganando a la vida con una ventaja admirable.

Mi caset de Dr. Feelgood, sobreviviente desde 1991. / Foto: David Lepe
Por cierto, The Dirt es muy recomendada para quienes nos gustaba Mötley Crüe, sobre todo quienes nos las llevábamos de gruesos y bailábamos “Girls Girls Girls” y “Same ol’ Situation” en kermesses y fiestas de quince años (y fumábamos y hablábamos de chavas a escondidas en los baños).

Fumar Malboro (si había pisto Lucky Strike) y tomar una mal elaborada cuba libre en el baño de hombres no se compara con las aventuras de los Crüe, pero a los quince años de edad, era lo había. ¡Salud!


#MotleyCrue #TheDirt #TommyLee

lunes, 15 de diciembre de 2014

En la mejor discoteca del istmo, dicen, que la vida es más sabrosa

Miré al cielo negro, sin estrellas, y pensé: ¿Qué hago aquí? Estaba sentado en un sofá de la supuesta mejor discoteca de Centroamérica, donde el precio de la entrada es de muchos dólares y los límites del derecho de admisión se van hacia el infinito y más allá. A mi derecha tenía a personas bailando, comiendo, tomando cocteles, pasándosela bien sin importar qué diablos sucedía a su alrededor. A mi derecha miraba la ciudad de Panamá a través de las paredes de vidrio del piso 62 del Hard Rock Hotel, donde hay una espectacular e inolvidable vista de 360 grados a edificios, al mar y a pequeñas luces callejeras.

Por ratos descubrí que no me gusta bailar en las discotecas, bodas y demás ocasiones en mi país porque la música es horrible o ya me envejeció del aburrimiento. En Guatemala estamos bailando la misma música desde hace 5 años. Esa salsa, ese reguetón, ese interminable mix de Olga Tañón, ese maldito “Meneito” que me hace transpirar solo de ver la coreografía… eso no existía allá, en la Roof Lounge Bits. Ritmos y beats ingeniosos, un poco de electrónica, de pop, de rock, de Pharrell, de Sheeran, de Lorde, de Harris, de Guetta, de Rihanna. Hasta Pitbull sonaba como un genio de la melodía. Si no era lo mejor, por lo menos lo sentí novedoso, fresco, “trending” diría por ahí la mara cool.

Al final me desahogué moviendo la cabeza, cantando, tomando una que otra cerveza. No se me dificultó pasármela bien. Fue un victoria fácil, aunque por ratos pensaba que no merecía estar en ese lugar. Como dice el personaje de John Cusack en "High Fidelity": "Me sentía falso, como esos tipos que se rapan la cabeza y de repente comienzan a decir que toda su vida han sido punk".

¿Caquero? Bastante. ¿Molesto? No mucho, y menos cuando eres invitado de un viaje de prensa. ¿Lo repetiría? Puede debatirse, aunque confieso, hubiera preferido estar en el stagebar del segundo nivel escuchando un medio aburrido tributo a Soda Stereo, en un sofá cómodo, sin compañía y con un coqueto bar abierto, y cantando a gritos (en mi cabeza) “no quiero soñar mil veces las mismas cosas”.

También dicen que viajar abre la mente.

lunes, 10 de junio de 2013

Grabar un playlist de Pearl Jam



Grabar un playlist de Pearl Jam no es nada fácil, por lo menos para mí, alguien que se parte el cráneo pensando en cuál es la motivación del listado: humor, melancolía, historia, experiencias, ritmos, fechas de lanzamientos, sencillos famosos, rarezas, punquetas...

En mi vida he grabado pocos playlist de esta banda. Algunos han tenido un mejor destino que otros. Hace algunos días intenté crear una carpeta para un amigo, Eddy, pero después de 20 minutos y una sensación espantosa de que grababa las canciones equivocadas, decidí armar la carpeta con dos discos, y ya. Muerta la vaca nadie pide leche.

Las canciones de Pearl Jam están impresas con momentos valiosos en mi vida, inclusive con algunos que nunca llegaron a suceder.

Un amigo, al que no quemaré escribiendo su nombre (pero empieza con “P” y termina con “O”), hace muchos años me recomendó dedicarle una canción a cada señorita al que mi corazón le había palpitado más de una vez. Él lo había intentado con temas de The Cranberries. Acepté el reto y esa misma noche comencé ese listado. Pearl Jam Wishlist se llamaría, pero a los 15 minutos mandé todo a la mierda e insulté en silencio a mi amigo. ¿En qué estaba pensando?, vaya estupidez. Eso era una tarea imposible. Años después me enteré que a él tampoco le había resultado lo de The Cranberries. “En qué pensábamos”, me dijo.

Este mes se cumplen 10 años del concierto de Pearl Jam en México, el mejor que he visto en mi vida (aunque no mi favorito), pero eso será otra historia más adelante.

Para mientras, pueden ver como los jovencitos fanáticos en Israel de Pearl Jam invitan a la banda a dar un concierto en ese país. Miralo acá.

domingo, 10 de marzo de 2013

Red Hot Chili Peppers es

RHCP es aquella medianoche en que vi en premier mundial el video de Higher ground, y me pareció algo muy loco, sobre todo el tipo bailando en minifalda.
Es aquella temporada de tardes solitarias consolándome con Under the bridge.
Es la fantástica burla de Al Yancovic y Los Picapiedra.
Es el intento fallido por aprenderme Suck my kiss.
Es ese discazo Californication.
Es su histórica (y acortada) presentación en Woodstock 99.
Es la magia de Frusciante.
Es una mañana de vacaciones baliando Can't stop.
Es la frase “Come to decide that the things that I tried were in my life just to get high on”, en Snow(hey oh).
Es ese conjunto de escenas raras en blanco y negro del dvd Off the map, en que hacen yoga y toman té de ginseng.
Es la bendición de haberlos visto en concierto como la gran banda de rock que son, hace unos días.
Es Flea, en su máxima locura, enseñándonos cómo es la onda, poseido a lo Jimmy, a lo Angus, a lo Ozzy.
Es la grandiosidad del rocanrol.

lunes, 4 de marzo de 2013

Slash by Slash

 La primera vez que tuve en mis manos Slash, by Slash, libro en el que el exguitarrista de Guns N’ Roses y Velvet Revolver, cuenta su propia historia, me dediqué a buscar los grandes misterios de GNR como el día que conoce a Axl Rose, el primer ensayo de la banda, el primer concierto, cómo grabaron los discos Use Your Illusion, cómo se separó el grupo y cuáles fueron las peleas. El texto más o menos lo explica.

Para la segunda leída, un año después, decidí hacerlo como se lo merece todo libro, de principio a fin. Y me encontré con un relato divertido y a la vez emotivo, acerca de un chico que estaba perdido en el mundo y tuvo la dicha de ser un gran guitarrista y conocer a compañeros de grupo muy similares a él, tanto en el talento como en los excesos.

El principio es desgarrador. Slash, o Samuel Hudson como lo llamaron sus papás, lo que más recuerda de su padre es que realizaban caminatas interminables durante las tardes, así conocían pueblos vecinos al suyo. La verdadera razón de estos viajes peatonales era que sus padres peleaban demasiado e inclusive la mamá llevaba a otros hombres a su casa, entonces el papá decidió caminar con el niño para ignorar la situación.

De adolescente se puede decir que era un pequeño delincuente. Robaba comida, revistas, artículos para su bicicleta y cigarros en supermercados, además de casetes en las tiendas de discos. Así conoció el álbum que lo inspiró a ser músico: Rocks de Aerosmith.

Y las historias de GNR cuentan tantos excesos que uno se sorprende al ver que los cinco miembros originales siguen con vida. Los pasajes graciosos son muchos, como cuando Slash estaba convencido de que el coro de Paradise City debía ser “take me down to the paradise city were the girls are fat and they have big titties”. Axl estuvo en desacuerdo por obvias razones. O que Sweet Child O' Mine nació de una broma que Slash le hizo a Axl, cantándole unas líricas dulces con el famoso acorde que ya conocemos. Axl lo tomó como referencia y al siguiente día quería grabarla. Ninguno de los demás quería hacerlo por ser tan cursi, pero lo trabajaron y así se elaboró esa gran canción de rock de todos los tiempos.

Y los momentos de Izzy son tan mágicos como fugaces, igual a su carrera. La primera vez que se conocieron fue cuando Izzy buscó a Slash en una tienda de discos para felicitarlo por un dibujo de Steven Tyler que el melenudo realizó. O cuando este dúo comenzó a inventarse la letra de Nightrain en un callejón luego de un concierto, en honor al vino más barato y fuerte que vendían cerca de su casa llamado, claro, Nightrain.

Después de leer el libro uno entiende por qué Slash, Axl, Izzy, Duff y Steven nunca tocarán juntos otra vez. Esa banda no debió sobrevivir tantos años, eran una bomba de tiempo. Las drogas, los egos y las diferencias eran demasiadas. Además, el único dueño del nombre ahora es el señor Axl Rose.

También hay pasajes muy interesantes de cómo Slash recibe consejos increíbles de Ronny Wood y Keith Richards, o cuando se reencuentra con Duff e Izzy y deciden formar Velvet Revolver. Meses después Izzy se va porque prometió nunca más trabajar con un vocalista en una banda. O cuando uno de sus mejores amigos se muere en sus brazos a causa de una sobredosis en un hotel de Nueva York.

Peleas con mujeres, arrestos, amistades con dealers, desacuerdos con disqueras, muertes de amigos, delirium tremens… en fin, las mejores anécdotas del rocanrol de este sobreviviente.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Canción el año – Little Black Submarines, de The Black Keys


Lo mejor de ganar o perder una batalla en la vida, es que inmediatamente comienza la siguiente pelea. A veces se nos olvida que la felicidad es prestada. Y cuando más nos aferramos a ella, más fácil se nos escapa de entre las manos.

La canción Little Black Submarines, de The Black Keys, es un himno a esos momentos de confusión e incredulidad, cuando creemos que ya nos jodimos y que todo se va a la mierda.

Para mí, los pequeños submarinos negros de los que canta Dan Auerbach, son esas púas con las que nosotros mismos nos chingamos. Somos los últimos en perdonarnos, es lo natural.

Voices calling me, they get lost and out of time”, dice la rola, diciéndonos que en ocasiones carecemos de visión para darnos cuenta de que el tiempo pasa y todo va quedando atrás como fotografías polaroid. Todo pasa y todo cambia. Quien se amarra, se ahorca.

Larga vida a The Black Keys.

El rock & roll nunca morirá. Nos vemos en 2013.

Aquí el video de Little Black Submarines.

lunes, 5 de noviembre de 2012

1001 discos que hay que escuchar antes de morir… o cómo no estresarse en el intento de leer este libro



Mi amigo Allan me presta el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Promete lo mejor, desde la portada con el mismísimo Sid Vicious apuntándome a la sien con su guitarra.


Comienzo a leerlo, contento, emotivo, y me encuentro con reseñas de Fleetwood Mac, Elton John, Rod Stewart, David Bowie, Van Morrison, Prince, Morrisey… todos grandes artistas que ni siquiera un greatest hits entero he escuchado. Me muero de la vergüenza. Vaya melómano tan mediocre que terminé siendo. Comienzo a bajar su música. Uno, dos, cinco, diez discos… ¿A qué hora escucharé tanta música? Me estreso. Tiro el libro a la chingada y trato de ignorarlo.

Días después, ya con un mejor ánimo, lo abro y me encuentro con reseñas acerca de Neil Young, The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelín y Bod Dylan. Suspiro… esos ya son viejos conocidos. De ahí me aburro y comienzo a buscar solamente a mis artistas o discos favoritos. Encuentro algunos, faltan muchos. Ni modo, es el peligro de dejar que un británico hable sobre música. El libro es británico ¿no?

Y entre la lista que dejó afuera a The Cranberries y Tool, encuentro Baby one more time (1999) ¿¿¿de la Britney Spears??? ¿Qué putas? Pues, al final termino accediendo, es un genial producto comercial, que te roba el instinto sexual y resulta inolvidable. Me refiero a ella. La música es una mierda.

Así que, les comparto algunos de los discos que más me alegré que estuvieran en este gigantesco listado, y acompañados de una de las frases de cada uno que más me llegó. Abramos una chela y digamos: “Salud”.

Led Zeppelín IV (1971) de Led Zeppelín. Muestra al grupo lleno de pomposidad e indulgencia.

The dark side of the moon (1973) de Pink Floyd. Los que nunca han escuchado a Pink Floyd, deberían comenzar por este disco.

Ramones (1976) de Ramones. Declaraciones básicas de lujuria y necesidades juveniles.

Highway to hell (1979) de AC/DC. Su estilo rudo y despreocupado resume a la perfección la esencia más pura del género.

Hysteria (1987) de Def Leppard. Pour some sugar on me, que parecía música de streaptease, se disparó hasta alturas insondables.

Appetite for destruction (1987) de Guns N’ Roses. Vestidos con andrajos y con las drogas hasta las orejas, eran los Stones y los Sex Pistols en uno. Casi todas, digan lo que digan los créditos, nacieron en la cabeza de Stradlin.

Bad (1987) de Michael Jackson. Fue más complejo, más redondo y más “malo” que Thriller.

And justice for all (1988) de Metallica. Es una gloriosa despedida a los sonidos extremos.

Ten (1991) de Pearl Jam. Entonaba el grito de guerra de una época intensamente novedosa y emocionante en la historia del rock and roll.

Dry (1992) de PJ Harvey. Utilizaba el humor negro y decadente para atacar las expectativas femeninas mediante su disección del amor y el sexo.

In Utero (1993) de Nirvana. Señalaba la dirección melódica que seguramente habría tomado la banda de no haber muerto kurt Cobain

The downward spiral (1994) de Nine Inch Nails. Si habla de ti y no eres Trent Reznor, es para preocuparse.

(What’s the story) Morning glory? (1995) de Oasis. Fue el epicentro del Britpop, un rejuvenecimiento cultural que introdujo a Gran Bretaña en los 90.

Ok computer (97) de Radiohead. Sintetizar a los Smiths con Queen suena demencial.

Clandestino (98) de Manu Chao. Explora el dolor de la carretera.

Follow the leader (98) de Korn. Las letras son tan desagradables como los fans podían desear, aunque suelen utilizarse para subrayar la intolerancia y la crueldad.

Californication (1999) de Red Hot Chili Peppers. Aprecia la belleza de la vida, la tranquilidad y el amor más que las fiestas salvajes.

Kid A (2000) de Radiohead. ¿Por qué Tom Yorke sonaba como si cantase dentro de un lavabo?

Stories from the city, stories from the sea (2000) de PJ Harvey. Era más firme y pulido que los álbumes anteriores.

Gorillaz (2001) de Gorillaz. De entre las golosinas auditivas que atesora el disco destacan los flirteos con el dub reggae y el punk.

Come away with me (2002), de Norah Jones. Una invitación sensual que es imposible de rechazar.

Hail to the Thief (2003) de Radiohead. Seguían experimentando, pero la mezcla resultaba cómoda.

Elephant (2003) de The White Stripes. Que transmita tanta oscuridad y frustración solo sirve para definir su grandeza de clásico.

Y aunque agradezco que incluyeran a casi todos de Radiohead y Pink Floyd, hay muchos que, pienso yo, debieron haber entrado a ese listado.

Para mí, los que hicieron falta y les recomiendo escuchen antes de morir, son:

Ride the lightning (1984 y 1989) de Metallica
Flesh & blood (1990) de Poison.
Use your illussion (1991) de Guns N’ Roses.
No need to argue (1992) de The Cranberries
Vitalogy (1994) y Yield (1998) de Pearl Jam.
Wildflowers (1994) de Tom Petty.
AEnima (1996) de Tool
Psyence Fiction (1998) de UNKLE.
From the Choirgirl Hotel (1998) de Tori Amos.

Más tarde, quiero escribir un top ten de las canciones que recomiendo escuchar antes de morir. Espero escribirlo…claro está, antes de morir.

1001 discos que hay que escuchar antes de morir, recopilación hecha por Robert Dimery. 
Editorial Grijalbo.
Gracias por el largo préstamo, Allan.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cuentos de Bogotá 3 – Hard Rock ¿Reggae?



“Espero les agrade”, dijo la vocalista del grupo que tomó el escenario. A ritmo de reggae, muy a lo Santeria de Sublime, comenzó la canción. On a dark desert highway, cool wind in my hair”, cantó. El público que había llenado el Hard Rock Café de Bogotá, gritó “wuuuuu” y levantaba los brazos desde sus mesas, como bailando. “Ya le conseguiremos mesa señor Lepe, puede esperar afuera”, me dijo la señorita hostess. Yo le repetí que quería esperar adentro para ver el show, no era la primera vez que la hostess me quería retirar del pasillo, parece que yo interrumpía el tráfico de meseros. “Welcome to the Hotel California”, cantó la banda junto a todos los asistentes. Sonreí, me gustó la vibra.

Siguieron con otra canción que comenzó muy al estilo Bobby Marley, y la vocalista soltó el “There's a lady who's sure all that glitters is gold, and she's buying a stairway to heaven”. Todos volvieron a rugir el “wuuuuu” y acompañaron de nuevo al grupo con las voces. Los brazos seguían en el aire, meneándose. Quise darle un vistazo a los artículos que colgaban en las paredes, pero solamente pude notar los pantalones viejos de Shakira. Era imposible moverse, el lugar estaba a reventar de personas.

“Señor Lepe, por favor, espere afuera, yo le diré cuando tenga una mesa para usted”, me repitió la amable hostess y esta vez sí me moví. El inicio de la tercera canción lo atestigüé metiendo el cuello desde la puerta de entrada. Comenzó el mismo acorde de reggae, que para mí, era demasiado. Mi cuota de ese género había terminado. Dos canciones de reggae y no más. “Mind as well face it, you’re addicted to love”, canto la chica y se repitió la misma escena, grito de “wuuuu”, brazos al aire. Decidí irme. De todas maneras, apenas me hubiera alcanzado para comprarme un tarro de la cerveza más barata.

Al otro día, muy temprano, regresé con cámara en mano para tomarle fotografías a los artículos del lugar. Un joven muy apenado me negó el permiso y se entró a la cocina, así que le hice honor a eso que le llamo “chapín retador”, y le tomé fotos a todo el lugar. No encontré nada fuera de lo normal, la verdad. Solo unos muñecos de las caricaturas de The Beatles, con su trajecito azul y todo, que hasta pude habérmelos traído de souvenir a Guatemala… ¿quién sabe? tal vez a la próxima. 
La vista desde afuera.

 Guitarra y camisa de Nikki Sixx, de Mötley Crüe.

 Tambor de Matt Sorum, de su época de Guns N' Roses.

Arte chilero de The Wall, de Pink Floyd.

 Pañuelo, o algo así, del maestro Jimmy Hendrix.

Muñecos y caricaturas de The Beatles.

 Lennon nunca falta... para bendecir estos lugares.

 Y el rincón de Marilyn Manson.

lunes, 27 de agosto de 2012

Corro vuelo me acelero hacia la melancolía


En la caja registradora del supermercado, las cuatro señoras que llevaban una carreta llena de botellas de margarita y tequila, se emocionaron al escuchar la música que el DJ de sopas Malher tenía para amenizar la mañana.

Sonó Corro vuelo me acelero, de Timbiriche. “Ala, se acuerdan de cuando hicimos esa coreografía”, gritó una. Comenzaron a bailarla con los pasos de Sasha, Paulina, Alix y Mariana. Agitaban los brazos, movían la cabeza de un lado para otro, daban pataditas y se señalaban con el dedo índice en la parte “todo para estar junto a tiii, junto a tiii”. Siguieron el baile mientras la cajera les cobraba las botellas.

“Ala baby, sí vos, qué buena nos salió, y ganamos el concurso”, recordó otra de ellas. “Y los flecones que nos peinábamos, nos gastábamos medio spray para pelo”, dijo otra.

Las jóvenes edecanes de Colgate se carcajearon. “Las viejas están pedas, jaja”, dijo una. Me desconcertó el comentario. “Qué saben de música y nostalgia estas patojitas”, pensé, mientras pagaba mi cereal de granola y esperaba a que sonara una de Hombres G.

lunes, 25 de junio de 2012

Suena Polly


Una noche de 2012 llovía fuerte. Yo regresaba a casa en bus urbano y a través de mi walkman escuchaba el final del lado A del Nevermind (1991). Sonaba Polly mientras el agua corría por la ventana. No solo las calles citadinas se inundaban en esa ocasión, mi estabilidad se hundía en segundos. Mis problemas de adolescente me tenían vencido, ya saben, esos clavos de que padres no tienen ni puta idea, de que se va a reprobar una clase, de que alguien perdió un mi buen caset, de que la chica especial dijo que uno es feo. Polly era el soundtrack perfecto, esa canción opaca y torcida definía el momento. Y olía a desagüe, fragancia adecuada para decorar el momento.

Ahora, 20 años más tarde, mientras regreso en carro a casa durante la noche, el shuffle del iPod me tira Polly, esa misma tétrica versión acústica. Los problemas en 2012 no son los mismos de hace dos décadas, aunque tengo la sensación de que el agua seguirá cayendo por mucho tiempo, y continuará su curso sin pedirme permiso. Inclusive, temo de ahogarme en ella. Aunque ya no huele a desagüe, me llega un ligero olor a mierda. Y Polly sigue sonando, como si nada estuviera pasando.

lunes, 18 de junio de 2012

Minireseñas: Norah Jones, Slash, Jack White, Garbage y Chimes of Freedom – The songs of Bob Dylan


Tuve la oportunidad de escuchar cinco discos que esperaba con ansias este año. Aunque encontré un par de frustraciones, no todo está perdido en el campo melómano del 2012. Aquí van estas minireseñas.

¿Lados B de The Fall?
Si existiera el término “menos mejor”, eso sería Little Broken Hearts (2012), de Norah Jones. Por momentos se tiene la sensación que escuchamos los lados B de su precioso álbum anterior The Fall (2009). Le falta agarre, profundidad y nostalgia, razón de tantos Grammy, ventas y fanáticos de esta flamante reina de la melancolía.
Video: Happy pills


Si Dylan es dios, los covers son sus inquietos angelitos
Chimes of Freedom – the songs of Bob Dylan (2012) es una colección de canciones de Bob Dylan cantadas por otros artistas y empaquetado en 4 CDs. Este proyecto no busca que la gente compre los 4 discos, más bien es para que cada consumidor baje de 3 a 10 canciones en iTunes. Hay versiones fantásticas como la de Adele, Dave Matthews Band y Ziggy Marley. Pero después de escuchar estas rolas con la voz de Johnny Cash, como que uno se da por satisfecho.
Video: Make you feel my love, de Adele


Le perdono hasta un homicidio
No solo voy a la mitad de mi libro Slash, también le tengo mucho cariño a este artista. El disco Apocalyptic Love (2012), de Slash, suena como si metiéramos en una licuadora a Aerosmith con The Ramones, y pulsáramos BLEND. Las canciones You’re a lie y One last thrill nos regresan a sus raíces del decadente Sunset Boulevard, donde creció, se hizo famoso y casi muere. Me atrevo a decir que es un disco diseñado para salir de gira.


Jack, te extrañábamos
Jack White, ese gran músico y líder de la desaparecida banda (por ahora) The White Stripes, grabó uno de los discos más interesantes del año. Es un deleite escucharlo porque acopla todas sus influencias, sin saturar. Rock&roll, folk, blues, balada… se escucha de todo durante las 13 canciones.Y como siempre, la tristeza y desamparo en sus letras siguen tan vigentes como desde sus inicios.



Mal uso del reciclaje
Garbage regresó. Eso debería ser una buena noticia, pero se descarta después de escuchar su nuevo disco Not your kind of people (2012). No sé si estoy demasiado viejo, pero soy fiel creyente de que este sonido electro-rock se había enterrado por su propio bien. Es tan saturado y repetitivo que aburre. Y las letras pareciera que las escribió Ashlee Simpson cuando tenía 13 años. Eso sí, Shirley Manson sigue tan hermosa como hace 2 décadas. ¿20 años?, sí, envejecimos.

lunes, 11 de junio de 2012

¿Así o más fan? Gaby Moreno



Había tenido 3 oportunidades para conocer a Gaby Moreno en persona y que autografiara mis discos. Pero no me los tomé muy en serio. No soy mucho de autógrafos o tomarme fotos con famosos, nunca me ha gustado mucho, o no he estado tan cerca de Tom Yorke o Tori Amos… por decir algunos.

Así que la adrenalina corrió cuando tuve la tarea de llevar a la cantante guatemalteca al lugar donde trabajo, para que se sentara a platicar con todos los editores por una hora y al final nos cantara un par de canciones. Todo esto como parte de la edición especial “Gaby Moreno” que se lanzaría una semana después y cuya portada está acá arriba del post.

Después de varios emails pidiendo su presencia, llegó el día de su llegada. Despertó mi ser más pesimista y sentí que quedaríamos plantados con raíces, hojas y abono. Pero arribó puntual, con guitarra al hombro y amplificador en mano (la verdad fue su hermana quien lo cargó).

Ahí estaba sentada con nosotros esta artista que conquistó mi gusto melómano desde la primera vez que la escuché, en 2010. Muy sencilla y honesta respondió todas las preguntas, desde las más sesudas hasta las más campechanas. “¿Tocarías en la boda de un amigo?”, “¿te cae bien Arjona?” o “¿qué pensás del presidente de Guatemala?”, fueron algunas.

Y para terminar nos cantó cuatro canciones en una especie de concierto íntimo con las rolas Mess a good thing, Quizás, Greenhorne man y una versión corta y bluesera de Fuiste tú. Impresionante.  

Al final de la sesión de fotos no me aguanté y metí la cabeza mientras ella posaba con mi amigo Stanley, y luego firmó mis discos. Para ese momento ya había mutado de periodista a fan. A su salida le ayudé cargando al carro su guitarra de los años cuarenta.

Un gran día, existen pocas palabras para describir la sensación de conocer en persona a uno de tus artistas favoritos. Como dijo Eddie Vedder cuando conoció a sus ídolos de The Who: “esperé diez años para conocerlos como iguales, como colegas y no como fanático, y cuando los conocí no pude evitar regresar a ser un fanático cualquiera”.

 Aquí una probadita de la chava: Mess a good thing.
 Y su página web: www.gaby-moreno.com


lunes, 30 de abril de 2012

Sin Rock&Roll All Stars

Hoy hubiera publicado en este espacio acerca del concierto de RockNRoll All Stars, cuya fecha era el 1 de mayo antes de cancelarse por razones más que misteriosas. En el post habría tocado el tema de que el milagro no es que estos señores estén vivos, más bien es que estas leyendas del rock sigan activos dentro de la industria musical.

Hubiera mencionado que en lo personal, mi ilusión era ver por primera vez a Duff McKagan, uno de mis ídolos de mayor pasión durante la adolescencia y de quien todavía me llega su música. Toca el bajo de una manera que a uno se le antoja, se ve fácil, parece de lo más divertido y me obliga a decir “dame un bajo y ahorita te toco la intro de It’s so easy”.

También hubiera escrito sobre Joe Elliot, de quien ya tuve la oportunidad de verlo cuando Def Leppard vino a Guatemala durante una casi transparente gira Slang. Y aunque la Plaza de Toros estuvo semivacía esa noche, Joe cantó como si se tratara del Wembley Stadium a reventar.

Y de Sebastian Bach, y de Gene Simmons, y de Mike Inez... y hasta de las Budweiser (patrocinador) que pensaba tomar.

En vez de tantos "hubiera", prefiero mencionar ese fatídico círculo vicioso guatemalteco de conciertos de rock, en donde las bandas internacionales no vienen a dar concierto porque les da miedo no vender entradas, y cuando deciden venir la gente no las compra por miedo a que cancelen el evento, y por falta de boletos entonces los conciertos se cancelan. Y así viene y va la bolita desde hace años, o desde siempre.

Por ahora, espero que me reembolsen lo de mi entrada, y me quedo sin disfrutar a los ídolos. Pero si todo sale bien, estaremos viendo a Jarabe de Palo en unos días, si es que no cancela por falta de... esto ya lo saben.

lunes, 5 de marzo de 2012

Un loco canadiense y su show de Pearl Jam


Paul es un canadiense y fan hardcore de Pearl Jam, y decidió en enero de 2012 grabar su propio programa temático acerca de está mítica banda y subirlo a Youtube. Su proyecto se llama The PJ Show y consiste en Paul hablando acerca de temas como canciones favoritas, las menos favoritas o repasar discos al estilo track by track.

También comparte sus pertenencias especiales de la banda como discos vinilo y paquetes de edición especial, y vaya que tiene un chingo de cosas. Apuesto ha gastado unos sus coquetos miles de dólares, porque así como son productos de primera calidad, el precio no es excepción. Y “ojo”, un fan de Pearl Jam comparte, no presume, o al menos esa es la idea. Aunque confieso a veces se siente rico presumir artículos peculiares de PJ.

Siempre he pensado que para ser fan de PJ debes tener el sentido geek encendido, ser suficientemente detallista para que te importa tanta canción que han grabado, y seguirte ilusionando por encontrar videos perdidos de ellos en Youtube o entrevistas raras en la red.

Durante sus veinte años de existencica, Pearl Jam se ha interesado por presentar una parafernalia de lujo con posters y diferentes setlists para sus conciertos, versiones raras de canciones, playeras con diseños exclusivos, dvds, escudos, portadas y fotografías. Las misión del PJ Show es, como dice su mismo creador, “spreading the love for Pearl Jam, high amongst the waves”.

Durante sus primeros shows, Paul contaba con un sidekick bastante molesto. Poco a poco lo ha ido eliminando y ahora ya son 6 episodios que ha subido semanalmente, algunos divididos en partes. Cada vez el patojón canadiense habla mejor hacia la cámara y se entiende con más facilidad.

Así que: Viva la Pearl Jam!.

Si quieren seguir el PJ Show:
Canal en Youtube: http://www.youtube.com/user/res4forever
En Twitter: @the_PJ_show
En Facebook: http://www.facebook.com/ThePJshow

Y les dejo uno que me ha gustado mucho, la demostración del paquete especial del disco Live on ten legs. No creo que en mi vida hubiera visto todo lo que saca de esa caja.

lunes, 20 de febrero de 2012

Hablar y escribir sobre música y cine


Me encanta charlar de música y cine. Puedo hacerlo durante horas sin cansarme, es más, como que deseo nunca terminar esas conversaciones. Aunque se hable de géneros que no me gustan, de películas comerciales horripilantes, de artistas mediocres… yo sigo la plática.

Mi trabajo soñado es escribir en alguna publicación cultural como lo son las revistas Spin, Alternative Press y Rockdelux. Pero la lejanía de ese sueño no solo se mide en kilómetros. Así que cuando escribo sobre música y cine para publicar en algún medio nacional, me exalto.

Todo este palabrerío lo toco porque recientemente tuve la oportunidad de publicar dos artículos sobre temas de mi paladar. Talvez no son la gran cosa, pero el cosquilleo en mi estómago se agita y emociona.

El primero es acerca de los festivales veraniegos de rock más populares que se celebrarán cerca de Guatemala. Mientras investigaba soñé que conocía y abrazaba a Perry Farell, creador de Lollapalooza, durante una fiesta casera. Le decía que su canción noventera Pets me encanta y él sonreía. De regreso a la realidad, tuve la dura misión de encontrar a un joven guatemalteco que haya asistido a Lolla, Coachella, Bonaroo o Vive Latino. Muchos amigos salieron en mi ayuda, pero mi cuas El Pato se peló y me encontró a dos patojas lanzadas e ideales para el reportaje. Este artículo se ve en este link: La pasión tiene soundtrack.

Y al día siguiente se publicó mi lista de pronósticos para quienes ganarán en los próximos premios Oscar. El texto original iba cargado de humor sarcástico, el cual creo hubiera resultado más odioso que gracioso. Se editó y quedó una suave y comunicativa lista de posibles ganadores y perdedores, y está en este link: Premios Oscar: Hollywood se quedará mudo.

Les comparto los links de las versiones web, aunque en ambos resulta mejor verlos en papel. Y por ahora seguiremos hablando de música y cine en otro día, porque como canta Neil Young: "rock&roll will never die". Hasta la próxima.

jueves, 16 de febrero de 2012

El concierto de Gaby Moreno


La cantautora guatemalteca Gaby Moreno, quien vive en Los Angeles, California, presentó su concierto Smile el pasado 8 de febrero en el Auditorio Juan Bautista. Sobre el escenario se colocó una mesa y una alfombra, ambos combinaban con una lámpara colgando del techo. Imagino, todo esto para darle un toque de confianza al evento. En efecto, se sintió como si estuviéramos en una sala, pero no propia, más bien ajena, donde da pena hablar muy fuerte o producir sonidos extraños. Y también el auditorio es tan bonito que da clavo hasta aplaudir, gritar o chiflar.

El público permaneció (o permanecimos) calladitos, escuchando cada nota de algunas canciones de su primer disco Still the Unknown como Amapola, Song of you y Little sorrow, y casi todas de su segundo material Illustrated Songs.

Todas sonaron perfectas y eso pienso se debió a la gran compañía de los demás músicos sobre el escenario. Uno fue el pianista Patrick Warren, quien ha trabajado con Bob Dylan, Eric Clapton y Tom Waits (joyitas) y quien escoltó a la cantante durante las dos horas que duró el recital. Luego están el guitarrista blues-ero Arthur Braitsch, la bajista Leslie Lowe y el baterista Sebastián Aymanns, tres músicos que llevan más de cinco años de tocar con Gaby en sus discos y en giras alrededor del mundo.

A esto se le añadieron músicos invitados, tal es el caso de la Orquesta Sinfónica Juvenil Municipal con la cual le dieron vida a las hermosas baladas Intento y Tu sombra, así como las misteriosas Garrick y Mean old circus. Y una sección de metales ayudó a volar el techo del lugar con las movidas Mess a good thing y Sing me life, mis favoritas de la noche. Y en el repertorio incluyó Malagueña, solo para presumir ese dulce alarido que tiene por voz.

No podía irse sin intentar complacer a muchos Arjona-fans que llegaron a pedirle la famosa Fuiste tú. Tomó su guitarra y propuso cantar sus partes, solo si el público colaboraba cantando las de Arjona. Y así fue, la interpretación quedó más chistosa que exitosa. Ella misma lo supo. “Mejor nos quedamos con Arjona”, bromeó al final.

Se despidió muy energética con Greenhorne man y dio por finalizado un gran concierto, en donde el público le agradeció con dos ovaciones de pie, conquistados por el talento de esta amante del R&B, el blues y el rock.

Estas son algunas escenas de las primeras canciones.


Estos son algunos extractos sin editar del concierto, grabados por un héroe desconocido.


Y esta es Malagueña en el concierto del 9 de febrero.

lunes, 13 de febrero de 2012

De regreso a Manhattan

Una de las últimas canciones de Norah Jones en su disco The Fall (2009), es Back to Manhattan, una deliciosa balada en la que confiesa tener dos amores y cada uno en ciudad diferente de Nueva York. El primero vive en Brooklyn y es a quien ella promete dejar porque la relación no funciona. Busca irse de ese lugar para nunca más volver a verlo a los ojos, y con el tiempo inclusive olvidar que estuvieron juntos, como si ese amor nunca hubiera existido.

Norah, la heroína lastimada de esta canción, tiene un hogar en Manhattan a donde regresará. Ahí la espera su otro amor el cual ella misma acepta que es “un príncipe”, y su apartamento “un reinado”.

“Qué tonta fui al pensar que podría vivir en ambos mundos”, se lamenta al recordar su decisión de dividir su corazón y las graves consecuencias que trajo. Existe un dicho el cual explica que no se puede servir a dos amos al mismo tiempo, tal vez el corazón no es una excepción.

“No sé nada acerca de marcharme, pero sé que lo debo hacer hoy”, es la frase que termina la canción, dando a entender que regresará a su hogar, con su primer y original amor, a su reinado, a donde ella pertenece. Y si quieren conocer a ese galán al cual ella se refiere como “su príncipe” que la espera en el hogar de Manhattan, basta con ver la portada de su disco The Fall, que incluyo arriba del post, ahí la acompaña.

Feliz semana del cariño.

lunes, 6 de febrero de 2012

Izzy Stradlin


Izzy Stradlin es uno de los integrantes de la alineación original de Guns N’ Roses, tocando la segunda guitarra desde 1,985 hasta 1,991. Compuso la mayoría de canciones de GNR, siendo autor o co-autor de las legendarias Nightrain, Welcome to the jungle, Paradise City, Patience y Don´t Cry. Su estilo blues-ero y letras irreverentes se disfrutan más en 14 Years, Dust n´ bones y You ain’t the first, las cuales él también las canta.

Luego de abandonar a GNR por no gustarle el rumbo que la banda había tomado y por desacuerdos con su amigo de adolescencia Axl Rose, Izzy grabó un grandioso disco con una nueva banda: Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds. Luego se dedicó a viajar como manera de desahogo de la industria musical.

En 1,995 regresó al estudio de grabación y hasta la fecha le ha dado vida a varios discos que nos relatan la vida de este bohemio demente y artista impregnado con imprudencia del rocanrol, la enajenación del punk, la melancolía del blues y la finura del folk.

Más que al amor, Izzy le canta a las relaciones. Rozando apenas el desapego, narra peleas, suplica miradas, enciende fogatas y contabiliza cenizas. "Me siento bien, sin quejas / duermo tan bien cuando llueve / el tiempo pasa tan rápido cuando piensas / todo parece como si fuera el ayer", admite en Feeling alright. Por este mismo plano también canta en Gotta say una fuerte afirmación "Dime lo que tienes que decir / de todas maneras veo através de tí / pienso que me has sobrestimado".

Sus canciones parecen cartas con destinatario implícito, en las cuales opina sobre situaciones sociales como los parásitos humanos y ridiculiza a los prejuicios. También es especialista en notificar que la tormenta está por terminar o apenas comienza. "La verdad no necesito un ametralladora / tu paranoia está envejeciendo / pero no me importaría tener una bazuca / bailaría como Elvis y volaría una hoyo en mi corazón", dice en Old Hat, recordando que sin sentido del humor se dificulta más soportar este detrito que conocemos como mundo.

Este gitano del rocanrol independiente carece de página oficial en la web y no le importa ser un desconocido en las redes sociales, pero sus fanáticos se encarnan de darlo a conocer y mantener viva su presencia. Su anonimato se ha llegado a convertir en uno de sus más fuertes aliados. Inclusive, muchos piensan que es más fácil que este abril asista Axl, y no Izzy, a la inducción al Rock&Roll Hall of Fame de GNR y reunirse con la alineación original.

Les recomiendo algunas de mis canciones favoritas y me despido con una frase de este artista: "es fácil olvidar dónde has estado, pero mientras hayas tenido buenos momentos, seguro lo recordarás".





“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

  “Jay Kelly” (2025) es un drama dirigido por Noah Baumbach y protagonizado por George Clooney y Adam Sandler. La película sigue a una estre...