
Un muro nos separa de la felicidad, de vivir una vida plena, si es que existe. Está construido con muchos ladrillos con los que nacimos, algunos el destino cordialmente nos regaló, otros son heredados y también existen los escogidos por decisión propia (aunque no se acepte)... entre otros.
La falta de figura paterna, una enfermedad, la guerra, la pareja que no nos ama como necesitamos, un sistema cagado de educación, la violencia, la represión, la inutilidad… son algunos. Se quiera o no, son los ladrillos que forman ese gran muro, del cual nadie se salva. Unos más grandes que otros, unos más propios que otros.
Para mí, de eso habla The Wall, disco conceptual de Pink Floyd de 1979, el cual evolucionó a conciertos teatrales y película años después. Cuenta con canciones verdaderamente hermosas como Mother (dedicada a la madre sobreprotectora) y Nobody home (un precioso poema a la soledad). Otras más densas como Confortably numb (himno a la locura, al despertar y el no saber si todo es mentira o realidad) y Hey you (la tenebrosa canción de amor). En sí, un disco ícono de la cultura y del rock.
El viernes 30 de abril en la noche, se estará realizando un concierto tributo a este disco, por parte del grupo Simbiosis, quienes ya han presentado tributos a Tool y Pink Floyd (“el pulsito” les quedó muy bien). Así que la invitación queda ahí, lugar Bad Attitude y entrada Q40. Espero se lleguen.
Les dejo el link de la actividad.
http://www.rockrepublik.net/post/248084/
Y... uuu, I need a dirty woman.







