viernes, 22 de mayo de 2026

“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

 


“Jay Kelly” (2025) es un drama dirigido por Noah Baumbach y protagonizado por George Clooney y Adam Sandler. La película sigue a una estrella de cine en crisis mientras intenta reconectar con su vida personal durante un viaje lleno de nostalgia, silencios incómodos y arrepentimientos tardíos.

Baumbach vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: retratar personas emocionalmente rotas que intentan aparentar control. Como en “Frances Ha” (2012) o “Marriage Story” (2019), los diálogos parecen simples conversaciones, pero esconden heridas profundas. “Jay Kelly” se siente íntima, melancólica y extrañamente cercana.

La película, que puedes ver en Netflix, entiende que envejecer no siempre significa hacerse viejo físicamente. A veces va más por descubrir que la vida siguió avanzando mientras uno estaba distraído intentando sostener una versión idealizada de sí mismo. Y eso puede ser más doloroso que cualquier arruga frente al espejo.



El personaje de George Clooney enfrenta la vejez desde la fama. Jay Kelly sigue siendo elegante, carismático y admirado, pero comienza a sentir que Hollywood ya no lo mira como presente, sino como recuerdo. Cada homenaje y cada conversación sobre “sus mejores años” funcionan como pequeñas despedidas disfrazadas de reconocimiento.

Hay algo profundamente triste en cómo Jay observa fragmentos de sus antiguas películas. No parece orgulloso. Parece desconectado. Como si estuviera viendo a otra persona. La película sugiere que el tiempo no solo cambia el cuerpo; también transforma nuestros recuerdos en algo distante y casi irreconocible.

El personaje de Adam Sandler vive otro tipo de envejecimiento. Ron no perdió fama porque nunca la tuvo. Su desgaste viene de haber pasado décadas detrás de otra persona, organizando crisis, solucionando problemas y acompañando silenciosamente a una estrella que siempre necesitó ser sostenida emocionalmente.

Sandler interpreta el cansancio de quienes dedicaron su vida a cuidar sueños ajenos. Y quizá ahí está una de las ideas más humanas del filme: también envejecen las amistades, las lealtades y las personas que pasaron años intentando mantener unidos a otros mientras se olvidaban de sí mismos.

“Jay Kelly” no es realmente una película sobre Hollywood. Es una historia sobre el miedo de mirar atrás y preguntarse si todo valió la pena. Porque envejecer nos sucede a todos, incluso cuando intentamos ignorarlo. 

Y quizá el verdadero miedo no sea perder juventud, sino descubrir demasiado tarde qué partes de nuestra vida dejamos pasar.

sábado, 9 de mayo de 2026

“Left Handed Girl”: ¿Tradición o maldición?

 



Left Handed Girl” (2025) es un drama taiwanés dirigido por Shih-Ching Tsou y coescrito junto con Sean Baker. La historia sigue a una madre y sus hijas mientras intentan sobrevivir en Taipéi. Y sí, si por momentos recuerda a “The Florida Project” (2027), es porque Baker vuelve a aportar esa sensibilidad hacia personajes invisibles.

La película retrata a mujeres que viven atrapadas entre la necesidad económica y las expectativas culturales. No hay héroes ni villanos absolutos. Solo personas intentando sobrevivir mientras cargan culpas familiares, trabajos agotadores y heridas emocionales que parecen heredarse generación tras generación.

Lo más duro del filme es cómo muestra el cansancio cotidiano. La madre trabaja sin descanso, la hija mayor enfrenta una ciudad que constantemente la juzga y la pequeña intenta entender un mundo lleno de reglas absurdas. Todas buscan afecto, pero apenas encuentran espacios para respirar.




El corazón simbólico de “Left Handed Girl” está en algo aparentemente simple: usar la mano izquierda. El abuelo insiste en que esa es “la mano incorrecta”, obligando a la niña a esconder una parte natural de sí misma. Y ahí la película deja de hablar solo de costumbres para hablar de identidad.

Ese detalle aparentemente pequeño se convierte en una metáfora poderosa. La mano izquierda representa todo aquello que la sociedad considera incómodo, extraño o inapropiado. No se trata realmente de qué mano usar, sino de cuánto daño puede causar crecer sintiendo que algo en ti está mal. ¿Tradición o maldición?

Hay algo profundamente triste en ver cómo la niña comienza a creer que sus errores pertenecen a “la otra mano”. Como si pudiera separar quién es realmente de aquello que le enseñaron a rechazar. La película entiende muy bien cómo nacen muchas inseguridades: primero como comentarios pequeños, luego como cicatrices permanentes.

Lo interesante es que el filme nunca exagera el drama. No necesita grandes discursos para incomodar. Basta una mirada, un silencio o una corrección familiar para recordar cuántas veces las personas aprenden a esconderse para poder ser aceptadas. Ahí está la verdadera fuerza emocional de la historia.

“Left Handed Girl” no busca respuestas fáciles. Es una película íntima, melancólica y muy humana que utiliza la vida cotidiana para hablar sobre vergüenza, diferencia y supervivencia emocional. Y quizá por eso permanece tanto tiempo en la mente: porque todos, en algún momento, hemos sentido que debíamos esconder una parte de nosotros mismos.

Este filme lo puedes ver en Netflix.

“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

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