lunes, 3 de junio de 2013

Stand Up Guys – uno muere dos veces

Es maravilloso ver a Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin actuando como ellos mismos. Lo hacen en la película Stand Up Guys (2012), que dirige Fisher Stevens.

En la escena en que realizan un funeral improvisado de madrugada, el personaje de Pacino explica “cuando morimos, lo hacemos dos veces: una cuando respiramos por última vez y la segunda cuando muere la última persona que recuerda nuestro nombre”.

Para mí, que soy alguien que siempre ha imaginado su muerte y le siente pavor, es una gran frase. Me ayuda a pensar en una vida después de la muerte, una más real de lo que nos han enseñado. En sí, es una muerte viva.

Más aún cuando vives en un país en el que tienes alta probabilidad de morir en tu carro o en la calle, mientras te diriges a tu lugar de trabajo o a comprar una hamburguesa.

Mira el trailer acá.

martes, 14 de mayo de 2013

¿Qué piensa un fan de Star Wars mientras mira la nueva película de Star Trek?


Desde niño soy seguidor de Star Wars. Parece que también de Star Trek porque tengo recuerdos que jugué con muñecos de Kirk y Spock, y hasta ahí. Pero cuando vi la película en 2009, con la versión del cineasta J. J. Abrahams, me interesó mucho. Tengo algunos amigos Trekkie, y doy fe que son lo máximo, aunque a veces se complican la existencia un poco. Así que, al ver esta semana en preestreno Star Trek Into Dakness, sentí algunas emociones.

Tomándome como ejemplo, pregunto: ¿Qué piensa un fan de Star Wars mientras mira la nueva película de Star Trek?

Posibles respuestas:
a. Así debió haber sido la última trilogía de Star Wars. Nunca perdonaré a Lucas por Jar Jar.
b. Esta película es demasiado violenta para un Trekkie. Se orinarán en su pantalones.
c. ¿De dónde se consiguieron a este villano de putamadre?
d. Hoy sí valió la pena en 3D.
e. Zoe Saldana se ve muy bonita cuando está enojada, dispara o le parte la madre a otra criatura.
f. ¿Cuál es la pinche gana de convertir al vulcano en un neurótico como los seres humanos?
g. Simon Pegg da cátedra de cómo ser un comediante sin caer en la estupidez. Que alguien decapite a Jar Jar.
h. Espero que así de buenas sean las nuevas de Star Wars. Pero no creo.
i. Todas las anteriores.

Respuesta correcta: (i).

Y les dejo una joya de anuncio de Audi con los dos actores de Spock, el original Leonard Nimoy y el nuevo Zachary Quinto. Miralo acá.

lunes, 18 de marzo de 2013

De repente

De repente me encuentro esperando con qué canción de la alarma de tu celular nos despertaremos ahora. ¿Será la cantante sueca gritona? ¿Será la balada de No Doubt o de Café Tacvba?

De repente me alegra escucharte cantar en la ducha. Una persona que canta no se entristece tan fácil.

De repente vuelvo a ver House, ahora contigo, juntos, qué maldito es House.

De repente me organizas mis dvds con mucho cuidado y cariño, y yo me siento agradecido, pero minutos después cambio el orden de las cajas porque no es posible que el documental de Tom Petty esté en el sector de películas, en medio de Reservoir Dogs y Kill Bill.

De repente me creció la barriga, me convenzo que es de felicidad.

De repente otras personas me piden consejos, como si ahora poseo el secreto para ser feliz en pareja.

De repente compartimos medicamentos antes del desayuno y después de la cena.

De repente me gusta estar tanto contigo, que cuando peleamos, se me mete el diablo de la frustración porque estábamos tan bien.

De repente me acostumbré a darte un beso en la frente antes de dormirnos, y desearte que tengás una linda noche y que sueñes cosas bonitas.

domingo, 10 de marzo de 2013

Red Hot Chili Peppers es

RHCP es aquella medianoche en que vi en premier mundial el video de Higher ground, y me pareció algo muy loco, sobre todo el tipo bailando en minifalda.
Es aquella temporada de tardes solitarias consolándome con Under the bridge.
Es la fantástica burla de Al Yancovic y Los Picapiedra.
Es el intento fallido por aprenderme Suck my kiss.
Es ese discazo Californication.
Es su histórica (y acortada) presentación en Woodstock 99.
Es la magia de Frusciante.
Es una mañana de vacaciones baliando Can't stop.
Es la frase “Come to decide that the things that I tried were in my life just to get high on”, en Snow(hey oh).
Es ese conjunto de escenas raras en blanco y negro del dvd Off the map, en que hacen yoga y toman té de ginseng.
Es la bendición de haberlos visto en concierto como la gran banda de rock que son, hace unos días.
Es Flea, en su máxima locura, enseñándonos cómo es la onda, poseido a lo Jimmy, a lo Angus, a lo Ozzy.
Es la grandiosidad del rocanrol.

lunes, 4 de marzo de 2013

Slash by Slash

 La primera vez que tuve en mis manos Slash, by Slash, libro en el que el exguitarrista de Guns N’ Roses y Velvet Revolver, cuenta su propia historia, me dediqué a buscar los grandes misterios de GNR como el día que conoce a Axl Rose, el primer ensayo de la banda, el primer concierto, cómo grabaron los discos Use Your Illusion, cómo se separó el grupo y cuáles fueron las peleas. El texto más o menos lo explica.

Para la segunda leída, un año después, decidí hacerlo como se lo merece todo libro, de principio a fin. Y me encontré con un relato divertido y a la vez emotivo, acerca de un chico que estaba perdido en el mundo y tuvo la dicha de ser un gran guitarrista y conocer a compañeros de grupo muy similares a él, tanto en el talento como en los excesos.

El principio es desgarrador. Slash, o Samuel Hudson como lo llamaron sus papás, lo que más recuerda de su padre es que realizaban caminatas interminables durante las tardes, así conocían pueblos vecinos al suyo. La verdadera razón de estos viajes peatonales era que sus padres peleaban demasiado e inclusive la mamá llevaba a otros hombres a su casa, entonces el papá decidió caminar con el niño para ignorar la situación.

De adolescente se puede decir que era un pequeño delincuente. Robaba comida, revistas, artículos para su bicicleta y cigarros en supermercados, además de casetes en las tiendas de discos. Así conoció el álbum que lo inspiró a ser músico: Rocks de Aerosmith.

Y las historias de GNR cuentan tantos excesos que uno se sorprende al ver que los cinco miembros originales siguen con vida. Los pasajes graciosos son muchos, como cuando Slash estaba convencido de que el coro de Paradise City debía ser “take me down to the paradise city were the girls are fat and they have big titties”. Axl estuvo en desacuerdo por obvias razones. O que Sweet Child O' Mine nació de una broma que Slash le hizo a Axl, cantándole unas líricas dulces con el famoso acorde que ya conocemos. Axl lo tomó como referencia y al siguiente día quería grabarla. Ninguno de los demás quería hacerlo por ser tan cursi, pero lo trabajaron y así se elaboró esa gran canción de rock de todos los tiempos.

Y los momentos de Izzy son tan mágicos como fugaces, igual a su carrera. La primera vez que se conocieron fue cuando Izzy buscó a Slash en una tienda de discos para felicitarlo por un dibujo de Steven Tyler que el melenudo realizó. O cuando este dúo comenzó a inventarse la letra de Nightrain en un callejón luego de un concierto, en honor al vino más barato y fuerte que vendían cerca de su casa llamado, claro, Nightrain.

Después de leer el libro uno entiende por qué Slash, Axl, Izzy, Duff y Steven nunca tocarán juntos otra vez. Esa banda no debió sobrevivir tantos años, eran una bomba de tiempo. Las drogas, los egos y las diferencias eran demasiadas. Además, el único dueño del nombre ahora es el señor Axl Rose.

También hay pasajes muy interesantes de cómo Slash recibe consejos increíbles de Ronny Wood y Keith Richards, o cuando se reencuentra con Duff e Izzy y deciden formar Velvet Revolver. Meses después Izzy se va porque prometió nunca más trabajar con un vocalista en una banda. O cuando uno de sus mejores amigos se muere en sus brazos a causa de una sobredosis en un hotel de Nueva York.

Peleas con mujeres, arrestos, amistades con dealers, desacuerdos con disqueras, muertes de amigos, delirium tremens… en fin, las mejores anécdotas del rocanrol de este sobreviviente.

lunes, 28 de enero de 2013

El momento Jedi del día

Todos tenemos un momento Jedi en nuestra vida rutinaria, aunque a veces no nos damos cuenta. Por ejemplo, mi esposa durante el desayuno, cuando quiere algo de la mesa y no lo alcanza, estira la mano y aprieta los dedos muy al estilo de Luke en sus días de aprendiz. Yo me levanto y se lo alcanzo, y se lo llevo lentamente en el aire para que se guarde el encanto.

Mi amigo Allan, cuando toma cualquier tubo o palo, lo agarra cual Lightsaber y se enfrenta en su mente a guerreros y monstruos de galaxias lejanas. Y hace el peculiar sonido con su boca “zzzummm, zzzummm”. El Pato, cuando vamos a comer a un restaurante intenta llamar a los meseros con la Fuerza. Se coloca su dedo índice en la frente, cierra los ojos y se concentra. En ocasiones funciona, lo he visto.

Gabriel, cuando mete la pata su compañero de trabajo que se llama Pavel, le dice con voz grave “ya aprenderás, mi Pavel-wán”.

Ingrid cierra los ojos y ve personas y lugares que pronto conocerá. Brenda y Jessica se pasan los chismes solamente con la mirada. He sido testigo de eso, les funciona. José sube escaleras sin moverse en los centros comerciales, Leon siente cuando sus gatas Padme y Amidala lo necesitan y Elmer entiende la ciencia y la tecnología. Elmer es trekkie, así que su momento Jedi debe ser aprobado por el consejo.

Willy mete la mano en el bolsillo de su pantalón y la aprieta, e imagina que ahorca con la Fuerza a ese cliente abusivo que le está gritando y se quiere aprovechar de él. Y Mauricio, cuando su jefe no le cree, también se imagina que lo ahorca mientras piensa “I find your lack of faith disturbing”. Okay, estos son sus momentos Sith del día, no es de Jedi, pero me gustaron y vale la pena mencionarlos.

Por mi parte, mi momento Jedi es cuando salgo a la tienda que queda cerca del edificio donde trabajo, abro la puerta electrónica con la Fuerza. Levanto el brazo y lo muevo con delicadez hacia un lado, y las puertas se abren. Este truco también me funciona en el hotel Camino Real y en las tiendas de Oficce Depot.

Y para vos, ¿cuál es el momento Jedi del día?

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Canción el año – Little Black Submarines, de The Black Keys


Lo mejor de ganar o perder una batalla en la vida, es que inmediatamente comienza la siguiente pelea. A veces se nos olvida que la felicidad es prestada. Y cuando más nos aferramos a ella, más fácil se nos escapa de entre las manos.

La canción Little Black Submarines, de The Black Keys, es un himno a esos momentos de confusión e incredulidad, cuando creemos que ya nos jodimos y que todo se va a la mierda.

Para mí, los pequeños submarinos negros de los que canta Dan Auerbach, son esas púas con las que nosotros mismos nos chingamos. Somos los últimos en perdonarnos, es lo natural.

Voices calling me, they get lost and out of time”, dice la rola, diciéndonos que en ocasiones carecemos de visión para darnos cuenta de que el tiempo pasa y todo va quedando atrás como fotografías polaroid. Todo pasa y todo cambia. Quien se amarra, se ahorca.

Larga vida a The Black Keys.

El rock & roll nunca morirá. Nos vemos en 2013.

Aquí el video de Little Black Submarines.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El café con piernas de Eddy Roma



Quienes conocemos a Eddy Roma, sabemos que él no tiene nada que envidiarle a Wikipedia. Ese vasto y peculiar conocimiento de detalles tan importantes como irrelevantes, lo utiliza de una manera valiosa y modesta en su libro de cuentos Café con piernas.

Son 12 historias que te llevan de la mano por el universo geek, las emociones de la infancia y lo absurdo de la realidad. A veces recuerda a Pixar, en otras a Woody Allen y también a las mejores conversaciones Tarantinezcas que uno puede imaginar.

En el mundo de Eddy, los peleadores de lucha libre se desmadran contra sus contrincantes, no existen las coreografías. También existe un dormitorio en un hotelucho de México en el que no existe un switch para apagar el foco de luz. Y en Los Ángeles, California, vive un extranjero a quien muchos lo confunden con un tal Benigno, y por eso se gana besos de chinitas y golpizas de policías.

El autor también recuerda cuando éramos niños no teníamos nada más qué hacer por las tardes de lunes a viernes, que ver caricaturas en la televisión, de manera religiosa. Aunque en la habitación vecina existiera un caso de violencia familiar, lo único que valía la pena durante esas horas vespertinas era ver a nuestros héroes batallar contra los villanos malvados.

Y uno de mis pasajes favoritos, acerca de un pesado cuidador de un parqueo que se siente aludido por un cuento acerca de un ascensorista muerto, con características demasiado similares a él.

Si después de leer esto piensas que se trata de un libro sin sentido, créeme, te aseguro que necesitas viajar más o mejorar tus gustos cuando vas al cine.

Libro: Café con piernas.
Autor: Eddy Roma.
Casa editorial: Editorial Cultura.
Año de edición: 2011.
¿Dónde lo puedes encontrar? En Casa Cervantes, zona 1.

lunes, 5 de noviembre de 2012

1001 discos que hay que escuchar antes de morir… o cómo no estresarse en el intento de leer este libro



Mi amigo Allan me presta el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Promete lo mejor, desde la portada con el mismísimo Sid Vicious apuntándome a la sien con su guitarra.


Comienzo a leerlo, contento, emotivo, y me encuentro con reseñas de Fleetwood Mac, Elton John, Rod Stewart, David Bowie, Van Morrison, Prince, Morrisey… todos grandes artistas que ni siquiera un greatest hits entero he escuchado. Me muero de la vergüenza. Vaya melómano tan mediocre que terminé siendo. Comienzo a bajar su música. Uno, dos, cinco, diez discos… ¿A qué hora escucharé tanta música? Me estreso. Tiro el libro a la chingada y trato de ignorarlo.

Días después, ya con un mejor ánimo, lo abro y me encuentro con reseñas acerca de Neil Young, The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelín y Bod Dylan. Suspiro… esos ya son viejos conocidos. De ahí me aburro y comienzo a buscar solamente a mis artistas o discos favoritos. Encuentro algunos, faltan muchos. Ni modo, es el peligro de dejar que un británico hable sobre música. El libro es británico ¿no?

Y entre la lista que dejó afuera a The Cranberries y Tool, encuentro Baby one more time (1999) ¿¿¿de la Britney Spears??? ¿Qué putas? Pues, al final termino accediendo, es un genial producto comercial, que te roba el instinto sexual y resulta inolvidable. Me refiero a ella. La música es una mierda.

Así que, les comparto algunos de los discos que más me alegré que estuvieran en este gigantesco listado, y acompañados de una de las frases de cada uno que más me llegó. Abramos una chela y digamos: “Salud”.

Led Zeppelín IV (1971) de Led Zeppelín. Muestra al grupo lleno de pomposidad e indulgencia.

The dark side of the moon (1973) de Pink Floyd. Los que nunca han escuchado a Pink Floyd, deberían comenzar por este disco.

Ramones (1976) de Ramones. Declaraciones básicas de lujuria y necesidades juveniles.

Highway to hell (1979) de AC/DC. Su estilo rudo y despreocupado resume a la perfección la esencia más pura del género.

Hysteria (1987) de Def Leppard. Pour some sugar on me, que parecía música de streaptease, se disparó hasta alturas insondables.

Appetite for destruction (1987) de Guns N’ Roses. Vestidos con andrajos y con las drogas hasta las orejas, eran los Stones y los Sex Pistols en uno. Casi todas, digan lo que digan los créditos, nacieron en la cabeza de Stradlin.

Bad (1987) de Michael Jackson. Fue más complejo, más redondo y más “malo” que Thriller.

And justice for all (1988) de Metallica. Es una gloriosa despedida a los sonidos extremos.

Ten (1991) de Pearl Jam. Entonaba el grito de guerra de una época intensamente novedosa y emocionante en la historia del rock and roll.

Dry (1992) de PJ Harvey. Utilizaba el humor negro y decadente para atacar las expectativas femeninas mediante su disección del amor y el sexo.

In Utero (1993) de Nirvana. Señalaba la dirección melódica que seguramente habría tomado la banda de no haber muerto kurt Cobain

The downward spiral (1994) de Nine Inch Nails. Si habla de ti y no eres Trent Reznor, es para preocuparse.

(What’s the story) Morning glory? (1995) de Oasis. Fue el epicentro del Britpop, un rejuvenecimiento cultural que introdujo a Gran Bretaña en los 90.

Ok computer (97) de Radiohead. Sintetizar a los Smiths con Queen suena demencial.

Clandestino (98) de Manu Chao. Explora el dolor de la carretera.

Follow the leader (98) de Korn. Las letras son tan desagradables como los fans podían desear, aunque suelen utilizarse para subrayar la intolerancia y la crueldad.

Californication (1999) de Red Hot Chili Peppers. Aprecia la belleza de la vida, la tranquilidad y el amor más que las fiestas salvajes.

Kid A (2000) de Radiohead. ¿Por qué Tom Yorke sonaba como si cantase dentro de un lavabo?

Stories from the city, stories from the sea (2000) de PJ Harvey. Era más firme y pulido que los álbumes anteriores.

Gorillaz (2001) de Gorillaz. De entre las golosinas auditivas que atesora el disco destacan los flirteos con el dub reggae y el punk.

Come away with me (2002), de Norah Jones. Una invitación sensual que es imposible de rechazar.

Hail to the Thief (2003) de Radiohead. Seguían experimentando, pero la mezcla resultaba cómoda.

Elephant (2003) de The White Stripes. Que transmita tanta oscuridad y frustración solo sirve para definir su grandeza de clásico.

Y aunque agradezco que incluyeran a casi todos de Radiohead y Pink Floyd, hay muchos que, pienso yo, debieron haber entrado a ese listado.

Para mí, los que hicieron falta y les recomiendo escuchen antes de morir, son:

Ride the lightning (1984 y 1989) de Metallica
Flesh & blood (1990) de Poison.
Use your illussion (1991) de Guns N’ Roses.
No need to argue (1992) de The Cranberries
Vitalogy (1994) y Yield (1998) de Pearl Jam.
Wildflowers (1994) de Tom Petty.
AEnima (1996) de Tool
Psyence Fiction (1998) de UNKLE.
From the Choirgirl Hotel (1998) de Tori Amos.

Más tarde, quiero escribir un top ten de las canciones que recomiendo escuchar antes de morir. Espero escribirlo…claro está, antes de morir.

1001 discos que hay que escuchar antes de morir, recopilación hecha por Robert Dimery. 
Editorial Grijalbo.
Gracias por el largo préstamo, Allan.

lunes, 1 de octubre de 2012

Cuentos de Bogotá 4 – Ni un kilo lo dejan pasar a uno



En la puerta 6 del Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá, trataba de eliminar el tiempo antes de abordar mi vuelo de regreso a Guatemala. Leía las últimas páginas de la biografía de Slash con el telenoticiero de farándula local como sonido de fondo.

Me desconcentraba un poco una chica que hablaba, perdón, gritaba por su celular. Usaba muchas palabras en solitario, o sea, pocas oraciones completas: “¡sí!”, “¿no?”, “aguante”, “dígalo”, “ciudado”, “bobada”, “jódase”.

La vi por primera vez al hacer cola para entrar al avión. No le calculé más de 18 años de edad. Vestía un pantalón de lona ajustado y de cintura muy baja, una blusa corta que le dejaba el ombligo bien ventilado y un escote generoso. Pintura y peinado nítido, como de fiesta. Y seguía con el teléfono pegado a la oreja.

La interrumpieron tres policías, uno con un perro, y le hicieron una serie preguntas en voz baja. Ella comenzó a llorar. Se la llevaron. Recordé todas las películas de las llamadas “mulas” que he visto. Ni modo, yo seguí en la cola.

Minutos después regresó con los ojos rojos y el maquillaje destrozado. Sonó su ringtone cumbiero y respondió la llamada. “¿Ya ves?, ni un kilo dejan pasar a uno, jajaja”, dijo, y entró al avión.

La segunda vez que la vi fue cuatro horas más tarde, en el Aeropuerto Nacional de La Aurora, Guatemala. Y sí, nuevamente hablando por su celular, diciendo “ya vine, hey, y le traigo una sorpresa, le gustará, si me trata como princesa, se la doy”.

“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

  “Jay Kelly” (2025) es un drama dirigido por Noah Baumbach y protagonizado por George Clooney y Adam Sandler. La película sigue a una estre...