domingo, 8 de enero de 2012

Beginners - y los comienzos del 2,012

Esta es la película que inspira este post.


Y esta es la primera portada del año 2,012.


Y así se ve el primer cielo gris del año.


Y el primer beso del año.


Este es el primer disco que escuché en 2,012 (aunque lo hice en versión digital, carezco de tornamesa).


Mi primer cartucho.


Mi primer capítulo de House en el año.


La primera siesta con aquellos.


Así luce mi primer dibujo mientras hablo por teléfono.


Las primeras bebidas.


Y esta es una de mis escenas favoritas de la excelente película Beginners.


Con todo esto, pareciera que este año no será tan malo.

lunes, 2 de enero de 2012

Lejos, de Gaby Moreno


Cuando todos los medios masivos se rinden ante Rolling in the deep, la mordaz canción de Adele (la cual, mis respetos), para mí es otro tema el que me pegó fuerte en este pasado y antiguo ya 2,011.

El track 10 del fantástico disco Illustrated songs, de Gaby Moreno, se llama Lejos. Pega fuerte y en el centro. La palabra “escapar” significa: “Librarse de algo penoso o perjudicial, eludirlo. Quedar fuera del dominio o influencia de alguna persona o cosa”. Escapar no es exclusividad de cobardes, también un ser libre de culpas lo hará si es necesario.

De eso trata Lejos, una balada triste pero esperanzadora. Escapar al mar a donde se puede respirar, observar, vivir al final. Dejar de fingir. Si la respuesta no está en este cascarón, habrá que salir. Desprenderse de ese vínculo enfermo, el que contagia, el que infecta y daña. Rendirse por estar protegiendo una farsa y dar un paso hacia delante. Y sin dar explicaciones, buscar librarse de esa presión alrededor del pecho.

Y no hay nada más que decir.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad como en The Fabulous Baker Boys


En la película The Fabulous Baker Boys (1989), Jeff Bridges interpreta a un pianista quien junto a su hermano forman un dúo musical desde jóvenes, pero años después pasan de moda y terminan presentándose en bares o clubes nocturnos por migajas. El personaje de Bridges es un prodigio del piano, pero vive en un apartamento antiguo y descuidado. Pareciera que no le importa que el mundo se caiga a pedazos, ni el suyo.

Existe una escena en el filme en la que este personaje visita en la noche del 24 de diciembre (Christmass Eve dicen los gringos) a su perro a una veterinaria donde lo acababan de operar y pasaría Noche Buena. Eddy, el perro, es un labrador negro, viejo y enfermo. Como le prohíben entrar a verlo, lo saca del hospital a la fuerza y se lo lleva cargado a su apartamento.

En la sala oscura y solitaria de ese lugar lo espera una niña quien es su amiga, en lo que cabe de la palabra. Esta pequeña alma solitaria y desafiante por el aburrimiento llega al apartamento cuando su madre tiene alguna cita con un nuevo amante. Ella entra por la ventana, nunca por la puerta. Con Bridges platican como si fueran dos adultos, tristes, cansados, apagados.

La escena termina con ambos sentados en el sofá tomando un vaso de eggnog, él adereza el suyo con whisky. Y Eddy se la pasa acostado en el sillón adormilado por el aún activo efecto de la anestesia. No hay arbolitos de navidad, regalos, abrazos, besos o risas. Son solo tres almas dejando pasar Noche Buena, sin interponerse en su camino, como si se tratara de cualquier día. Lo logran sin mucho esfuerzo.

Escribo sobre esto porque hay Navidades en las que me siento como el personaje de Bridges. También algunas como la niña. Y otras, claro, como el chucho.

Feliz Navidad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El camino de The Black Keys


Luego de los minimalistas y bañados en blues Magic Potion (2006) y
Attack & Release (2008), y el tenue Brothers (2010), el dúo The Black Keys lanza El camino (2011), basándose en su escencia rocanrolera y divertida, acercándose más a las propuestas de The Clash y ZZ Top. A este estilo los gringos le llaman cock-rock, confío en su diagnóstico.

En El camino hay menos blues y melodía, pero más rocanrol y ritmos con beats que recuerdan a las mejores bandas de pop ochentero. El sonido basado en el baterista Patrick Carney y el vocalista / guitarrista Dan Auerbach ha quedado en el pasado. Ahora suenan como una banda con más guitarras, un bajo, teclados, sintetizadores, coristas e inclusive aplausos.

Las movidas Money maker y Run right back obligan a moverse a cualquier cuerpo petrificado por falta de habilidad en el baile, como el mío. También lo hace Lonely boy, primer sencillo promocional del disco y el cual es tan contagioso que me atrevo a pronosticar será uno de los jingles y ringtones más escuchados de final de 2011 (su videoclip es fantástico).

Y la calidad de las letras no se queda atrás. En este nuevo disco son más directas y siguen la línea de anteriores obras, invocando temas de amores imposibles, tristeza y soledad; siempre con un toque honesto y en ocasiones sarcástico. “I should've seen it glow / but everybody knows / that a broken heart is blind”, dice la acústica y melancólica Little black submarines, y “why'd it take you so long? / every time I hear the whistle blow / I'm down below, your pawn”, canta la codependiente Dead and gone, antes de pasar a un reconfortante “nah nah, nah nah nah, nah nah (Whoa oh oh)”.

El camino, un disco chingón, rocanrolero, danzable y cocky. Recomendable.







lunes, 12 de diciembre de 2011

Paranoia Chapina – La caminata de los infectados


Saber que existe una cura fue impactante, pero analizar y darse cuenta de que no sabíamos cuál era fue devastador. Aceptamos nuestra infección de Paranoia Chapina dentro de un bus urbano, el cual nos llevó desde un sector de clase socioeconómica alta de San José, Costa Rica, hasta un parque público precioso. Resultó suficiente un viaje de 15 minutos tomándonos fotografías adentro del bus como si estuviéramos en Disneylandia y sin miedo a que cualquier imbécil nos amenazara con cortarnos las tripas si no le entregábamos nuestra billetera y celular, tal y como la Paranoia Chapina lo indica. Fue un viaje ameno y divertido, para cualquier infectado lo hubiese sido.

La prueba real llegó al siguiente día. Debíamos caminar 3 kilómetros para llegar al mall más cercano antes de viajar de regreso a Guatemala. Así que guardamos con cuidado nuestro dinero y dejamos escondido un poco en el apartamento, porque la Paranoia Chapina dice que los asaltantes callejeros si quieren te piden hasta el calzoncillo sucio, y quienes limpian apartamentos a veces terminan “accidentalmente” con el dinero del cliente en sus bolsillos.

Al salir y con la mente despejada, vimos las tiendas y negocios sin rejas o el clásico guardia de seguridad. Era algo extraño para nosotros los infectados, ya que la Paranoia Chapina narra que todos los negocios cuentan con rejas, razor ribbon, y un guardia chaparrito, maleducado y con escopeta en mano para pegarte un tiro si tienes cara sospechosa.

Caminamos. Nuestra primera prueba fue un carro. La Paranoia Chapina es muy puntual al decir que “peatón que cree que lleva la vía, será un peatón atropellado”, así que dejamos pasar a los vehículos sin importar que en Costa Rica sí se respeta al peatón. La segunda prueba contó con la ayuda de un grupo de guardaespaldas carcajeándose en una esquina. Nos cruzamos a la acera de enfrente para no pasar cerca de ellos, porque la Paranoia Chapina explica perfectamente que un guardaespaldas, e inclusive cualquier guardia de seguridad como antes lo había mencionado, puede atraversarte una bala en la cabeza si se le ronca la gana.

Luego un lindo perrito de casa nos ladró. Saltamos. La Paranoia Chapina instruye en que perro que ladra también te muerde, te corre y arrancará un pedazo de pierna si te alcanza. El chucho al final solo ladró, pero algo despertó adentro de nosotros. Como si burbujeara un químico en la sangre, en el cerebro, al final en todo el cuerpo. “No me asustés chucho, no sabés en lo que me puedo convertir”, murmuró un compañero infectado, y le aprobé su preocupación.

Faltaba solamente un kilómetro para arribar a nuestro destino cuando se parqueó una camioneta con vidrios polarizados. La Paranoia Chapina declara que si un carro con vidrios polarizados te intercepta, es porque te dará una paliza sin remordimiento y despertarás con VIH positivo y sin un riñón. No había de qué preocuparse, era una señora bajando del carro a su hija. La niña era linda, pero el daño estaba consumado. Estábamos nuevamente paranoicos, ansiosos y cansados de la caminata. La mirada diferente, el tono de voz cambiado. Las bromas se bañaban de más sarcasmo para ignorar el miedo. Estábamos al borde, listos para reventar y agarrarnos a pijazos con quien fuera necesario para llegar a salvo a ese bendito mall. La infección de Paranoia Chapina se activó.

Al llegar al mall nos sentimos seguros, aunque no por mucho tiempo. Recordamos enseñanzas de la Paranoia Chapina, las cuales detallan que en centros comerciales los policías y narcos se reparten plomazos por maletas con mucho dinero adentro. Nos confortamos al invocar el conocimiento de que en Costa Rica no hay narcos, o no tantos, así que adentro del mall nos preparamos para disfrutar un par de horas de entretenimiento comercial y banal.

La caminata de regreso, esa se las cuento otro día.

Foto de Mauku.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Paranoia Chapina – no hablen mal de Guatemala


“Ya es suficiente. De ahora en adelante solo quiero escuchar cosas positivas de Guatemala. Desde que vinieron solo cosas negativas han dicho”, dijo de manera imperativa el amigo guatemalteco que lleva 11 meses de vivir en Costa Rica y quien nos llevaba en su carro hacia San José, Costa Rica.

Quedé callado por un momento. El amigo del asiento de atrás murmuró algo acerca de que cada vez construyen más y de mejor manera centros comerciales. El otro amigo de atrás venía durmiendo, y si se hizo el dormido yo le doy un premio a su inteligencia. Yo balbuceé algo que ya ni recuerdo, seguramente fue una gran estupidez, no lo dudo.

Habíamos pasado dos días enteros del viaje quejándonos de las extorsiones, la violencia, los asaltos, los narcos, los mafiosos diputados, carreteras hechas caca, gobierno mafioso y la falta de educación. En sí, diagramamos los antecedentes de la Paranoia Chapina, la cual explicaré en otro momento.

Después de mi balbuceo, el silencio se apoderó del interior del carro por unos minutos, hasta que sonó en el iPod una canción de Foreigner. “Esa es buena, oí vos”, me dijo el amigo de atrás, y se armó la discusión de que si el rock ochentero es mejor que el noventero. No volvimos a hablar mal de Guatemala, solo la pensamos y vivimos.

Foto: Mauku.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Pearl Jam en Costa Rica - y el fino taladro de nostalgia


Suena el estridente sonido de Go y todos nos volvemos locos. El ritual comienza. Pearl Jam toca tierras centroamericanas después de 20 años de existencia (e ingenua espera). Somos parte de la gira PJ20. Siguen Animal y Corduroy (gracias). Luego una de las más esperadas por mi: Unthought known, para cantarnos “See the path cut by the moon, for you to walk on,... See the waves on distant shores, awaiting your arrival”. La punqueta Comatose se convierte en la única representante del discazo del aguacate, misma que deja el paso libre para los himnos Elderly woman behind the counter in a small town, Given to fly y The Fixer, así los más de 30 mil fans tenemos la oportunidad de cantar o gritar las rolas. Los ticos son un público cantor, más que mosheador o porrista. Elderly woman la canto con Mauricio, como lo hacíamos en 1,993 en su casa, en el carro, en todos lados. Parece como si un fino taladro de nostalgia se introduce en mí.

Surge la primera sorpresa, la total grungera Deep, y McCready intenta dejarnos sordos con su guitarra. Le sigue Jeremy para deleite de todos quienes cantamos a la par de Eddie, porque esa nos la sabemos, tenemos dos décadas de estarla cantando, preparándonos para este momento, con todo y los gritos finales. Segunda sorpresa: Supersonic, esa alocada y atractiva rola del Backspacer. Llega el turno de Evenflow y Mcready nos deleita con un solo exquisito, ideal para acompañarlo con un cigarrito, pero no fumo, igual que casi todos los ticos, pero en ese momento hubiera matado por uno. Todo el grupo prendido, hasta Stone salta y se mueve. El taladro no se detiene.

Tercera sorpresa: You are, distorsionada composición del bataco Matt Cameron en Riot Act, suena caval y es la única rola en la cual todo el Estado Nacional queda en silencio, no se la saben, pobres ellos. Y el primer set termina con obras patrimonio cultural de fanclub de PJ: Daughter, Why go y Rearviewmirror. Respiramos un poco, el taladro sigue su camino.

El primer encore abre con la bendita Just breathe, y va el primer lagrimón. “Tengo tres semanas de no tomar de la mano a mi pareja, y me doy cuenta de la importancia de tomarla de la mano”, dice Eddie, o algo así, y sus palabras me llegan, unos días sin tomar a mi novia de la mano ya me pega, es verdad. Sigue la emotiva Oceans y la desequilibrada Do the evolution, durante esta última un ingenioso rebelde en el público prende una bengala y un grupo de mosheadores bailan y saltan a su alrededor, como una ceremonia tribal, primitiva, lo más bajo de la emoción, del ser. Bello. Sí, evoluciona nena, no nos queda otra.

Termina este nuevo set con las clásicas State of love and trust, Black y Better man. Durante Black hubiera salido a relucir el segundo lagrimón, pero el monstruoso solo final de McCready me deja estático. Ya ni el “turururú turu rurú” canté.

El segundo y último encore, ese que deja noqueado a cualquier mortal de playera negra, arranca con Last Kiss. Y por si el concierto no fuera lo más intenso imaginable, tocan Mother, esa canción cortavenas de Pink Floyd acerca de codependencia y las barreras de la felicidad. “She won´t let you fly but she might let you sing”, cantamos todos juntos, una celebración del rocanrol, de la vida, el amor, la lucha, las caídas y la vista hacia el cielo.

Para dejarnos afónicos suena Once y Alive. Estamos vivos, más vivos que nunca, a veces la vida vale la pena. Así cantamos con Allan, “we are still alive”, así lo creemos. Y un pequeño mosh en Keep on rocking in the free world no mata a nadie, por lo menos eso deseo cuando mi cuerpo choca con el resto de fanáticos disfrutando la catársis.

Y la balada hendrixeana Yellow Ledbetter clausura la ceremonia. Pearl Jam, amigos, sueños, debacles y calambres en las piernas. El taladro pegó profundo. “Got fuel to burn, got roads to drive”.











Fotos de Mauku y LuisMa.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Pearl Jam es…


Mauricio neceándome que escuchara el TEN (1991) / con Julio pasar una tarde entera escuchando Black durante una de las lluvias más fuertes de ese año / el asombro de la belleza del videoclip de Jeremy / decidir con Mauricio quién grabaría el MTV Unplugged, y al final ambos lo hicimos / las tardes en que pasaba viendo la vitrina de Rock Shop y el casete de Vs (1992) brillaba como joya perdida, y yo sin un centavo para comprarlo / correr a la casa de Mauricio a que me grabara Vs en un casete viejo / verlos tocar la histórica Keep on rocking in the free World con Neil Young en los MTV Awards de 1993 / escribir en mi cuaderno de matemáticas "hearts and thougths they fade away" / comprar con mis ahorros Vitalogy (1994) y pasar todas mis vacaciones leyendo y analizando el librito / saber desde la primera vez que la escuchaba, que Corduroy sería mi canción favorita de ellos / realizarme cuando Yellow ledbetter llegó a la primera posición de las canciones más pedidas en Metrostereo / verlos en vivo ganar su primer Grammy y cómo Eddie Vedder lo mandó al carajo / descifrar la letra de Lukin / escuchar In my tree en el equipo de sonido nuevo del papá de Julio, con todo el bajo encendido / la madrugada de un domingo esperando la repetición del estreno del videoclip Do the evolution / tardes con mucho café analizando la música y letras de Yield (1998) con Allan / ver una y otra vez el videocasete Single video theory (1999) y lamentarme que mi televisión era pequeña y con poco volumen / ser testigo de cómo una niña de 9 años caminaba por primera vez mientras yo escuchaba con mis audífonos Low light / Given to fly con la guía para sordomudos en el videocasete Touring band (2000) / cantar perfectamente Black con Jorge en Kareoke / pedirle a Allan que se desvelara para grabarme Letterman o SNL cada vez que cantaban en el programa / cantar Jeremy junto a 50 personas durante la cola de los baños en el Palacio de los Deportes, esperando su último concierto con la discográfica Sony / esa noche cantar con todo el público la parte de Cornell en Hunger Strike / desear que la alma de Julio ande bien al escuchar Thumbing my way / llorar al escuchar Man of the hour, y años después con Come back / tomarme una foto en el Hard Rock Café de Detroit frente a las copias de discos de platino de Ten, Vs y Vitalogy / hacer slam con mis amigos durante Evenflow cantada por una banda guanaca que tocaba covers de rock noventero / escuchar el Backspacer (2009) durante una noche de jueves en la azulada y brillante playa de Rio de Janerio / sentirme vivo al escuchar Just breath / invitar a mi novia y mi hermano a ver el documental PJ20 (2011), como compartiéndoles parte escencial de mi vida / y preparar maletas hoy para viajar a Costa Rica con Mauricio y Allan para verlos en concierto junto a miles de hermanos centroamericanos.

Pearl Jam es eso, o algo así.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Hoy estoy triste

"Hoy estoy triste. Mi niña se me fue, prometió no volver. Había regresado una vez, pero prometió que sería la única. Y ahora ya no está. Solo porque me tomé dos whiskys, se enojó. Peló. Pero hoy vino mi amigo, no lo miraba desde hace 5 años, mírenlo. Estaba en los Estados, Chicago, trabajando, pero ya vino y lo quiero mucho. Pero hoy estoy triste, ya no sé qué haré. Le expliqué y le pedí perdón, pero se fue gritando. Mi muchachita. Ya ni vivir me parece bueno", dijo la mujer de blusa amarilla manchada de grasa, mientras nos servía dos litros de Gallo en una caseta en Oriente, y quien su aliento delataba que una noche antes no habían sido solo dos whiskys.

Todo esto mientras sonaba esta canción:

lunes, 7 de noviembre de 2011

Midnight in Paris – la fresca fantasía de Woody Allen


Existe un día muy especial cada año desde 1995 en el que veo la película anual del director y escritor Woody Allen. Con más altas que bajas, cada una de estas me emociona, entusiasma y hace soñar despierto. El ritual de ver la creación anual de Allen ha sido gracias a: cronológicamente… Magic Maker, Cinemax, Filmzone, Videocentro, festivalitos de cine independiente y la bendita piratería.

Este año tocó turno de Midnight in Paris (2011), una película que celebra la sencillez que va de la mano con la fantasía. ¿Tú has soñado con conocer a tus ídolos? Verlos en carne y hueso, tomar una copa con ellos, discutir de sus propios logros y fracasos. Ya con Deconstructing Harry (1997) Allen nos había dado una muestra de cómo maneja el rollo de mezclar la fantasía con realidad.

También nos muestra caminatas, esas en que no importa dónde empiezan o terminan, pero sí el trayecto, el tiempo, el paisaje, la plática y por supuesto, la compañía. Esas caminatas que están el peligro de extinción. Esos sueños de caminar, conversar, sonreir aunque sea por unos minutos en esta vida. Lo que había mencionado: soñar despierto, y que sea tan real que hasta sintamos su aroma, su aliento.

Ahí la ven, está recomendada.

“Jay Kelly”: El tiempo pasa (por no decir “envejecemos”)

  “Jay Kelly” (2025) es un drama dirigido por Noah Baumbach y protagonizado por George Clooney y Adam Sandler. La película sigue a una estre...