lunes, 5 de diciembre de 2011
Paranoia Chapina – no hablen mal de Guatemala
“Ya es suficiente. De ahora en adelante solo quiero escuchar cosas positivas de Guatemala. Desde que vinieron solo cosas negativas han dicho”, dijo de manera imperativa el amigo guatemalteco que lleva 11 meses de vivir en Costa Rica y quien nos llevaba en su carro hacia San José, Costa Rica.
Quedé callado por un momento. El amigo del asiento de atrás murmuró algo acerca de que cada vez construyen más y de mejor manera centros comerciales. El otro amigo de atrás venía durmiendo, y si se hizo el dormido yo le doy un premio a su inteligencia. Yo balbuceé algo que ya ni recuerdo, seguramente fue una gran estupidez, no lo dudo.
Habíamos pasado dos días enteros del viaje quejándonos de las extorsiones, la violencia, los asaltos, los narcos, los mafiosos diputados, carreteras hechas caca, gobierno mafioso y la falta de educación. En sí, diagramamos los antecedentes de la Paranoia Chapina, la cual explicaré en otro momento.
Después de mi balbuceo, el silencio se apoderó del interior del carro por unos minutos, hasta que sonó en el iPod una canción de Foreigner. “Esa es buena, oí vos”, me dijo el amigo de atrás, y se armó la discusión de que si el rock ochentero es mejor que el noventero. No volvimos a hablar mal de Guatemala, solo la pensamos y vivimos.
Foto: Mauku.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Pearl Jam en Costa Rica - y el fino taladro de nostalgia
Suena el estridente sonido de Go y todos nos volvemos locos. El ritual comienza. Pearl Jam toca tierras centroamericanas después de 20 años de existencia (e ingenua espera). Somos parte de la gira PJ20. Siguen Animal y Corduroy (gracias). Luego una de las más esperadas por mi: Unthought known, para cantarnos “See the path cut by the moon, for you to walk on,... See the waves on distant shores, awaiting your arrival”. La punqueta Comatose se convierte en la única representante del discazo del aguacate, misma que deja el paso libre para los himnos Elderly woman behind the counter in a small town, Given to fly y The Fixer, así los más de 30 mil fans tenemos la oportunidad de cantar o gritar las rolas. Los ticos son un público cantor, más que mosheador o porrista. Elderly woman la canto con Mauricio, como lo hacíamos en 1,993 en su casa, en el carro, en todos lados. Parece como si un fino taladro de nostalgia se introduce en mí.
Surge la primera sorpresa, la total grungera Deep, y McCready intenta dejarnos sordos con su guitarra. Le sigue Jeremy para deleite de todos quienes cantamos a la par de Eddie, porque esa nos la sabemos, tenemos dos décadas de estarla cantando, preparándonos para este momento, con todo y los gritos finales. Segunda sorpresa: Supersonic, esa alocada y atractiva rola del Backspacer. Llega el turno de Evenflow y Mcready nos deleita con un solo exquisito, ideal para acompañarlo con un cigarrito, pero no fumo, igual que casi todos los ticos, pero en ese momento hubiera matado por uno. Todo el grupo prendido, hasta Stone salta y se mueve. El taladro no se detiene.
Tercera sorpresa: You are, distorsionada composición del bataco Matt Cameron en Riot Act, suena caval y es la única rola en la cual todo el Estado Nacional queda en silencio, no se la saben, pobres ellos. Y el primer set termina con obras patrimonio cultural de fanclub de PJ: Daughter, Why go y Rearviewmirror. Respiramos un poco, el taladro sigue su camino.
El primer encore abre con la bendita Just breathe, y va el primer lagrimón. “Tengo tres semanas de no tomar de la mano a mi pareja, y me doy cuenta de la importancia de tomarla de la mano”, dice Eddie, o algo así, y sus palabras me llegan, unos días sin tomar a mi novia de la mano ya me pega, es verdad. Sigue la emotiva Oceans y la desequilibrada Do the evolution, durante esta última un ingenioso rebelde en el público prende una bengala y un grupo de mosheadores bailan y saltan a su alrededor, como una ceremonia tribal, primitiva, lo más bajo de la emoción, del ser. Bello. Sí, evoluciona nena, no nos queda otra.
Termina este nuevo set con las clásicas State of love and trust, Black y Better man. Durante Black hubiera salido a relucir el segundo lagrimón, pero el monstruoso solo final de McCready me deja estático. Ya ni el “turururú turu rurú” canté.
El segundo y último encore, ese que deja noqueado a cualquier mortal de playera negra, arranca con Last Kiss. Y por si el concierto no fuera lo más intenso imaginable, tocan Mother, esa canción cortavenas de Pink Floyd acerca de codependencia y las barreras de la felicidad. “She won´t let you fly but she might let you sing”, cantamos todos juntos, una celebración del rocanrol, de la vida, el amor, la lucha, las caídas y la vista hacia el cielo.
Para dejarnos afónicos suena Once y Alive. Estamos vivos, más vivos que nunca, a veces la vida vale la pena. Así cantamos con Allan, “we are still alive”, así lo creemos. Y un pequeño mosh en Keep on rocking in the free world no mata a nadie, por lo menos eso deseo cuando mi cuerpo choca con el resto de fanáticos disfrutando la catársis.
Y la balada hendrixeana Yellow Ledbetter clausura la ceremonia. Pearl Jam, amigos, sueños, debacles y calambres en las piernas. El taladro pegó profundo. “Got fuel to burn, got roads to drive”.
Fotos de Mauku y LuisMa.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Pearl Jam es…

Mauricio neceándome que escuchara el TEN (1991) / con Julio pasar una tarde entera escuchando Black durante una de las lluvias más fuertes de ese año / el asombro de la belleza del videoclip de Jeremy / decidir con Mauricio quién grabaría el MTV Unplugged, y al final ambos lo hicimos / las tardes en que pasaba viendo la vitrina de Rock Shop y el casete de Vs (1992) brillaba como joya perdida, y yo sin un centavo para comprarlo / correr a la casa de Mauricio a que me grabara Vs en un casete viejo / verlos tocar la histórica Keep on rocking in the free World con Neil Young en los MTV Awards de 1993 / escribir en mi cuaderno de matemáticas "hearts and thougths they fade away" / comprar con mis ahorros Vitalogy (1994) y pasar todas mis vacaciones leyendo y analizando el librito / saber desde la primera vez que la escuchaba, que Corduroy sería mi canción favorita de ellos / realizarme cuando Yellow ledbetter llegó a la primera posición de las canciones más pedidas en Metrostereo / verlos en vivo ganar su primer Grammy y cómo Eddie Vedder lo mandó al carajo / descifrar la letra de Lukin / escuchar In my tree en el equipo de sonido nuevo del papá de Julio, con todo el bajo encendido / la madrugada de un domingo esperando la repetición del estreno del videoclip Do the evolution / tardes con mucho café analizando la música y letras de Yield (1998) con Allan / ver una y otra vez el videocasete Single video theory (1999) y lamentarme que mi televisión era pequeña y con poco volumen / ser testigo de cómo una niña de 9 años caminaba por primera vez mientras yo escuchaba con mis audífonos Low light / Given to fly con la guía para sordomudos en el videocasete Touring band (2000) / cantar perfectamente Black con Jorge en Kareoke / pedirle a Allan que se desvelara para grabarme Letterman o SNL cada vez que cantaban en el programa / cantar Jeremy junto a 50 personas durante la cola de los baños en el Palacio de los Deportes, esperando su último concierto con la discográfica Sony / esa noche cantar con todo el público la parte de Cornell en Hunger Strike / desear que la alma de Julio ande bien al escuchar Thumbing my way / llorar al escuchar Man of the hour, y años después con Come back / tomarme una foto en el Hard Rock Café de Detroit frente a las copias de discos de platino de Ten, Vs y Vitalogy / hacer slam con mis amigos durante Evenflow cantada por una banda guanaca que tocaba covers de rock noventero / escuchar el Backspacer (2009) durante una noche de jueves en la azulada y brillante playa de Rio de Janerio / sentirme vivo al escuchar Just breath / invitar a mi novia y mi hermano a ver el documental PJ20 (2011), como compartiéndoles parte escencial de mi vida / y preparar maletas hoy para viajar a Costa Rica con Mauricio y Allan para verlos en concierto junto a miles de hermanos centroamericanos.
Pearl Jam es eso, o algo así.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Hoy estoy triste
"Hoy estoy triste. Mi niña se me fue, prometió no volver. Había regresado una vez, pero prometió que sería la única. Y ahora ya no está. Solo porque me tomé dos whiskys, se enojó. Peló. Pero hoy vino mi amigo, no lo miraba desde hace 5 años, mírenlo. Estaba en los Estados, Chicago, trabajando, pero ya vino y lo quiero mucho. Pero hoy estoy triste, ya no sé qué haré. Le expliqué y le pedí perdón, pero se fue gritando. Mi muchachita. Ya ni vivir me parece bueno", dijo la mujer de blusa amarilla manchada de grasa, mientras nos servía dos litros de Gallo en una caseta en Oriente, y quien su aliento delataba que una noche antes no habían sido solo dos whiskys.
Todo esto mientras sonaba esta canción:
Todo esto mientras sonaba esta canción:
lunes, 7 de noviembre de 2011
Midnight in Paris – la fresca fantasía de Woody Allen

Existe un día muy especial cada año desde 1995 en el que veo la película anual del director y escritor Woody Allen. Con más altas que bajas, cada una de estas me emociona, entusiasma y hace soñar despierto. El ritual de ver la creación anual de Allen ha sido gracias a: cronológicamente… Magic Maker, Cinemax, Filmzone, Videocentro, festivalitos de cine independiente y la bendita piratería.
Este año tocó turno de Midnight in Paris (2011), una película que celebra la sencillez que va de la mano con la fantasía. ¿Tú has soñado con conocer a tus ídolos? Verlos en carne y hueso, tomar una copa con ellos, discutir de sus propios logros y fracasos. Ya con Deconstructing Harry (1997) Allen nos había dado una muestra de cómo maneja el rollo de mezclar la fantasía con realidad.
También nos muestra caminatas, esas en que no importa dónde empiezan o terminan, pero sí el trayecto, el tiempo, el paisaje, la plática y por supuesto, la compañía. Esas caminatas que están el peligro de extinción. Esos sueños de caminar, conversar, sonreir aunque sea por unos minutos en esta vida. Lo que había mencionado: soñar despierto, y que sea tan real que hasta sintamos su aroma, su aliento.
Ahí la ven, está recomendada.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Artículo - El cine es una carrera de resistencia

Sergio Ramírez es mi amigo, y no tienen idea del orgullo que me da decir que tengo un amigo cineasta. Inclusive cuando nos conocimos en la universidad hace casi 15 años, me encantaba presentarlo como mi amigo "el cineasta", y eso que en esa entonces ni siquiera había tocado una cámara o una cinta para filmar.
Tuve la oportunidad esta semana de escribir una entrevista de él para la revista dominical Magacín, del matutino Siglo 21. Quería contarlo todo, como cuando sacaba películas del videoclub donde trabajaba y me las prestaba (así vi Memento y Faraway, so close!, por ejemplo), las interminables charlas de cine e historias ridículas que inventábamos, cuando me sentí reprimido porque criticó mi costumbre de ver películas de Adam Sandler… son algunas anécdotas que se quedaron en el tintero, mejor dicho en el disco duro. Me limité a contar cómo este señor que soñaba con hacer cine, poco a poco lo logró.
La prioridad estos días de Sergio es que presentará su primer largometraje en Guatemala, y lo hará en Xela, lugar donde nació. La película se llama Distancia, y es una dura historia de pertenencia, esfuerzo, tristeza, dignidad y sobre todo huevos. El cine es hermoso, espero Sergio lo siga creando.
Distancia cerrará el festival Cinespacio, su link acá.
www.festivalcinespacio.blogspot.com
Y si no encuentran un Magacín de hoy domingo 6 de noviembre, envío el link para la versión online.
Sergio Ramírez: "el cine es una carrera de resistencia"
jueves, 3 de noviembre de 2011
Artículo Los angelitos de Victoria

Recuerdo el primer catálogo de lencería Victoria´s Secret que tuve en mis manos, estaba entre la colección de revistas porno de un amigo, y por alguna razón me pareció mucho más sensual que las revistas.
Estaban Helena Christensen (la del video cachondo aquel en blanco y negro de Chris Isaak), Stephanie Seymour (la de los clips de Don’t cry y November Rain, y en ese tiempo novia de Axl Rose) y Tyra Banks (que en ese tiempo caía bien), todas ella en ropa interior, con los ojos cerrados, listas para ir hacia lo más alto de una fantasía.
Años después tengo la oportunidad de escribir un artículo en la revista FACES sobre Victoria’s Secret, su concepto y las nuevas modelos, o ángelitos, que dibujan sus siluetas y prenden sus ojos sugestivos en el desfile de modas más rockstar del año, así como en los nuevos catálogos impresos y vía online.
Si no encuentran la FACES de este mes, acá les va el link: Los angelitos de Victoria.
www.s21.com.gt/faces/2011/10/28/angelitos-victoria
lunes, 24 de octubre de 2011
Jani Lane y sus pecados

La muerte este año de Jani Lane, quien fuera vocalista de la agrupación de rock Warrant, me pareció una despedida anunciada. Ver en los últimos años a este mi ídolo del rocanrol, convertido en un señor con sobrepeso y adicción al alcohol en un reality show donde torturan y humillan a gordos para bajar de peso, ver en Youtube cómo se le olvidaban las letras de las canciones durante su gira de reunión con Warrant, observar en todo documental acerca de rock pesado su confesión de querer pegarse un tiro por haberse vendido al escribir la canción Cherrypie.
Creo, los medios decidieron injustamente darle a Warrant el vergonzoso abanderamiento de las bandas que destruyeron al heavy metal de los ochentas, cuando existieron decenas de clones de este género que en verdad lo arruinaron. No entiendo cuál fue su gran pecado para desatar esta ira hacia él y al grupo. Si fueron sus ojos tan exageradamente azules en el videoclip de Heaven, si fueron sus grandiosas power ballads, si fue la envidia por haberse casado con la chica Cherrypie… ya quién sabe y ya no importa.
Si les pudiera contar todo lo que fantaseaba de adolescente con sus canciones, especialmente con el caset del pie de cereza, pero no. Hasta la piel se me erizó. Les confieso que solo me faltaba volar con la chava a lo Superman. En serio. Una pieza de música debe ser sincera para despertar tanto la mente de un adolescente… y Warrant la tenía.
domingo, 23 de octubre de 2011
Mi entrevista con el monstruo de tres cabezas

Dentro el periodismo cultural y social, en raras ocasiones uno tiene la oportunidad de entrevistar a personajes desconocidos, y a la mitad de la entrevista uno piensa "yo quisiera ir a un bar y tomarme un par de cervezas con esta persona". Resultan tan interesantes y divertidos, que si uno se abstiene de aterrizar la mente, hasta pareciera que inició una amistad que durará por los siglos de los siglos.
Manejar este sentimiento no es fácil, pero con el tiempo uno va asimilando de mejor manera estas situaciones. Hoy domingo 23 de octubre tengo la oportunidad de publicar en las páginas de Magacín, en Siglo 21, acerca del artista y diseñador Álvaro Sánchez, con quien tuve hace unos días una entrevista tan intensa y divertida como él mismo lo es. Me la disfruté como nunca.
Álvaro presenta sus obras en Guatemala y en otras ciudades del mundo como Nueva York y París. Los extranjeros se emocionan con sus diseños, los cuales parecen grupos de collage sobre lienzos maltratados, tirándonos indirectas al centro del cerebro.
Acá les dejo el link para leer el artículo Álvaro Sánchez: El monstruo de tres cabezas
...y una rolita para acompañar la copa de vino.
lunes, 17 de octubre de 2011
Imaginemos

Imaginemos, solo para divertirnos unos minutos, si tuviéramos que escoger para presidente de Guatemala entre dos personajes. El primero es un guerrero quien lo podemos ver de joven con su colorido uniforme de militar en un vídeo en Youtube, explicando algunas de las armas utilizadas para combatir al diabólico comunismo. Un poderoso soldado quien promete ser la solución para la inseguridad del país, aunque si recuerdo bien, no ha hecho gran cosa cuando tuvo la oportunidad. Él empuña la mano y promete que con él en el poder, nos dejarán de robar el carro y celular, los mareros se comportarán como educados jovencitos y los narcos se retirarán para convertirse en personas de bien. Si no, les caerá el puño justiciero. El perfecto guardespaldas que tanto nos urge.
Bien, y el otro a optar por la presidencia es un payasito de los más graciosos. Él nos hacía reír a principio de campaña con promesas tan soñadas como ridículas. ¡Iríamos al Mundial! era una de ellas, y así fue, la selección sub-20 de fútbol clasificó a un Mundial. Así el Payasito Promesas, como me gusta llamarle, ni siquiera había ganado las elecciones y ya había cumplido una promesa. Qué futuro. Pero él no solo es protagonista con su comedia, también lo es en el Reporte Petén, un estudio de 208 páginas publicadas por la organización Inside Crime, en las cuales se explica que el payasito sonriente y juguetón es parte de uno de los grupos de poder más fuertes del narcotráfico en Petén. Wow, qué trabajador resultó el chistoso. Pero como la risa es una de las vitaminas del alma, qué mejor que el mismísimo Presidente de la República nos regale sonrisas todos los días con sus payasadas.
Además, ambos han utilizado la ley del Tribunal Supremo Electoral como papel de baño y han gastado millones de quetzales cada uno en su campaña política.
Pero ya me estoy deprimiendo, mejor dejemos de imaginar este tipo de situaciones y regresemos a la vida real.
Hoy me quedo con un vídeo de Promesas al volante, versión de Al buen chapín.
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