
Se viene Andrés Calamaro (así dice el rumor), con todo y su arsenal de poesía para el corazón machacado por la tristeza, el amor y el orgullo. Con mi amigo Allan describimos su lema como “te marchas mujer, pero quien pierde de nosotros dos, no soy yo”. El loco, el salmón, el ídolo. Mientras yo, como muchos, me rompo la cabeza pensando en la línea adecuada, Calamaro la mantiene en la punta de la lengua, juega con ella y en el instante oportuno, la escupe. Y ¡Pow! En la cara.
Tantos recuerdos culpa del maestro. “¿Tú me llamaste el sábado por la noche y no me hablaste, tan solo me pusiste por teléfono la canción de La flaca?”, me preguntó ella. “Pues no recuerdo, pero lo más seguro es que sí. Me emborraché esa noche”, contesté.
Y las madrugadas desalmadas de adolescencia las dominé con menos dificultad gracias a Pa no olvidar en los audífonos. Años después me di cuenta que yo también soy un loco que se dio cuenta que el tiempo es muy poco, o por lo menos eso quiero creer. Y mi corazón se sanó (casi) con Te quiero igual y No se puede vivir del amor, aunque me hayan dejado solo con el florero.
Y este año nace la promesa que viene a Guatemala a darnos un concierto. Será lo máximo ver al maestro, cantar con él, brindar con él. ¡Salud! Y buena suerte compañero, aquí no es tan grande la ciudad y sí cabemos los dos.
UPDATE: Parece que el toque se canceló en Guate... se escuchó "crack" en el lado izquierdo de mi pecho.








